JULIETA CANTOS
LA INVENTADERA / RNCC / FOTOS CORTESÍA

Solemos hablar sobre la biodiversidad, sin tener muy en claro lo que significa y la importancia de Venezuela en esta área. ¿Y adivinen qué? Hice la tarea actualizando conceptos:

“Lo cierto es que la biodiversidad es la variedad de vida en la Tierra, incluyendo la diversidad de especies animales y plantas que existen en un territorio; la variabilidad genética, que es el número de características genéticas que determinan la apariencia y el comportamiento de cada especie; y finalmente los ecosistemas que son la variedad de relaciones entre las especies que habitan en una misma región y su relación con el hábitat. Es el resultado de millones de años de evolución.

La biodiversidad es un concepto complejo y general que abarca todo el espectro de la organización biológica, desde los genes hasta las comunidades. Además, incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan en cada nivel. Por supuesto la biodiversidad no es estática, sino que es un sistema en constante evolución. La distribución de la biodiversidad en la Tierra no es uniforme, ya que es más rica en los trópicos y se reduce conforme nos acercamos a las regiones polares”.

“La biodiversidad posee un valor intrínseco independiente de las necesidades de los seres humanos. Asimismo, constituye el sustento de la mayoría de las actividades humanas y la base de una gran variedad de bienes y servicios ambientales que contribuyen al bienestar social. Por lo tanto, conservar y utilizar sosteniblemente la biodiversidad es una forma de preservar la estabilidad de los ecosistemas, de los cuales obtenemos los servicios esenciales para el desarrollo humano”.

América del Sur tiene la mayor proporción de países llamados megadiversos en el mundo; Venezuela pertenece a este club de privilegiados. Tenemos una riqueza natural calculada en unas 386 especies de mamíferos, 1.463 especies de aves, 377 de reptiles, 340 de anfibios, 1.860 de peces y 15.636 especies de plantas, en un territorio multicultural y poliétnico. Las mariposas tienen un papel fundamental en la biodiversidad por ser polinizadoras, fuente de alimento para otras especies y un indicador de la salud de los ecosistemas, ya que son muy sensibles a las variaciones del ambiente, por lo que los científicos las monitorean para observar los efectos del cambio climático y la fragmentación de los hábitats. Existen más de 200.000 especies en el mundo, y Venezuela es uno de los países que poseen mayor variedad con alrededor de 3.000 especies. La mariposa nacional es la Morpho helenor, conocida como mariposa azul.

Ustedes se preguntarán qué mosquito me picó, pero es que tuve la oportunidad de visitar el mariposario de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), el cual está ubicado en las áreas del jardín botánico de nuestra universidad. En conversación con los especialistas me asombré del papel de las mariposas para garantizar la biodiversidad, y aprendí que este mariposario es un espacio de conservación donde se crían y exhiben mariposas con fines investigativos, educativos, recreativos y conservacionistas.

Me llamó la atención que en los años 80 se estableciera un criadero en El Castaño, en Maracay, y que luego en Montalbán se estableciera otro, muy visitado por turistas amantes de esos insectos. Ambos desaparecieron. Luego, en 1994 fue rehabilitado y modernizado el viejo Parque Zoológico El Pinar, con la posibilidad de establecer un insectario en Caracas, el cual por supuesto incluía mariposas. La exhibición abrió sus puertas en el 98, siendo una de las más visitadas del parque. Se incorporaron estudiantes de Biología al equipo. Se establecieron viveros de cría y se seleccionaron las especies a criar. La falta de mantenimiento de la estructura hizo que la exhibición fuera cerrada. Luego entre el 2009 y 2010 se recuperaron y reinauguraron los espacios.

Este Insectario fue diseñado dentro de los conceptos modernos de los llamados “Zoológicos del Siglo XXI”, pues cumple con los cuatro objetivos básicos del Zoológico Moderno: Investigación, Educación, Recreación y Conservación, actualizándose en el 2023.

Me encantó que Venezuela, como nación, esté consciente de la importancia de su biodiversidad, pero más me encantó que en nuestro Estado, en nuestra universidad –y por favor, no me digan regionalista- exista gracias al esfuerzo de investigadores especialistas, un mariposario mantenido a pulso por ellos.

Táchira es uno de los estados más biodiversos de nuestro país. En la UNET existen las carreras de Producción Animal y de Ingeniería Agronómica, con materias dedicadas a entomología, control de insectos, y ecología entre otras. Lo primero que se me viene a la mente es que se debería apostar más a este proyecto inyectándole recursos de todo tipo. No solo financieros, sino crear una especialización en las carreras antes mencionadas, para fortalecer la importancia de la cría y selección de estas especies, en función de la biodiversidad y lo que ello significa. Estudiantes que puedan hacer sus trabajos de investigación y tesis en este mariposario con la asesoría de especialistas. Hacer un manual para reconocer mariposas y enseñar sobre su vital valor. Crear rutas turísticas con objetivos didácticos y recreativos, cuyos guías fueran estudiantes de las carreras, y potenciales investigadores.

Las autoridades de la UNET, así como las autoridades regionales y locales deberían visitar este espacio, que apenas mide 4×20. Necesita ser ampliado y mejorar su estructura. Esas autoridades deberían comprometerse con el proyecto, enfocarlo como una de nuestras riquezas que puede ser vista como un punto fundamental en la promoción de nuestras posibilidades turísticas, actuando directamente en la conservación ambiental, climática y diversidad de especies.

Como detalle de lujo les comento que los especialistas responsables de esta maravilla de proyecto son: Andrés Orellana, larense, biólogo magister en Ciencias mención Entomología, candidato a Doctor en Ciencias mención Zoología; Elsie Acuña, tachirense, ingeniera en Producción Animal, TSU en Agronomía, con Diplomado en Educación Ambiental; y como Coordinadora del Jardín Botánico, Sulay Zapata, tachirense, Ingeniera Agrónoma, con maestría en Producción Vegetal y doctorado en Educación. ¡Puro producto nacional!

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