El país árabe se retirará de ambas entidades a partir de este viernes, en una medida tiene un trasfondo no solo económico, sino también político
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RNCC / FOTO CORTESÍA
Emiratos Árabes Unidos ha anunciado este martes su decisión de salir de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y también de la OPEP+. El país se retirará de ambas entidades a partir de este viernes 1 de mayo.
La decisión responde a la visión estratégica y económica de la nación a largo plazo y se alinea con el desarrollo de su sector energético, incluyendo la aceleración de las inversiones en la producción nacional de energía.
La medida está impulsada también por el compromiso de Emiratos Árabes Unidos de contribuir activamente a satisfacer las necesidades urgentes del mercado, especialmente dada la actual volatilidad geopolítica a corto plazo derivada de las perturbaciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, que afectan a la dinámica de la oferta.
Sin embargo, la medida tiene un trasfondo no solo económico, sino también político. Refleja las crecientes divergencias dentro del bloque petrolero, sobre todo entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
EAU formó parte de la OPEP durante casi 60 años. La estrategia del cártel —limitar la producción para mantener los precios— satisfizo a todos los miembros durante mucho tiempo, pero la situación ha cambiado.
Para medios norteamericanos, la salida de Abu Dabi de la OPEP supone una victoria para Donald Trump, conocido por su postura crítica hacia la organización, a la que ha acusado de “estafar al resto del mundo” inflando los precios del petróleo.
Sin embargo, es poco probable que la medida tenga un impacto significativo en la formación de precios de los recursos energéticos.
Incluso antes del conflicto entre Estados Unidos e Irán, Emiratos extraía menos petróleo de lo que permitía la cuota de la OPEP. Para compensar su salida, los miembros de la organización podrían redistribuir las cuotas, pero mientras dure el conflicto con Irán, eso no sucederá.
En lo que respecta a América Latina, y a la luz del conflicto, se ha considerado que el aumento de los costos del barril de petróleo traería beneficios económicos procedentes de ingresos inesperados a los países exportadores de la región, como Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador.
De otro lado, los países importadores, como Chile, Perú o Panamá, que han estado viendo crecer sus facturas energéticas con el aumento actual podrían ver un alivio económico en caso de que baje el precio del crudo como resultado de una mayor producción emiratí.

