Desde La Haya, Países Bajos, luego de una audiencia ante el tribunal internacional, el canciller venezolano remarcó que la representación nacional ratificó que no reconoce la jurisdicción de la CIJ en este asunto
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RNCC / FOTO CANCILLERÍA
El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Yván Gil, ratificó este miércoles que el Acuerdo de Ginebra de 1966 es el único instrumento válido para dirimir la controversia territorial en torno a la Guayana Esequiba, e informó que la delegación de Venezuela desmontó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) los argumentos de la República Cooperativa de Guyana sobre el fraudulento laudo arbitral de París de 1899.
Desde La Haya, Países Bajos, luego de una audiencia ante el tribunal internacional, el canciller Gil remarcó que la representación nacional ratificó que no reconoce la jurisdicción de la CIJ en este asunto, y exaltó las intervenciones del agente Samuel Moncada y el equipo jurídico de la nación bolivariana.
“Ha sido una jornada histórica para la Patria, después de haber visto el mundo y Venezuela, en esta sesión oral, las intervenciones y el trabajo de años de un equipo jurídico de primer nivel, tanto nacional con nuestro agente, Moncada, con nuestro equipo de la Procuraduría, con nuestros equipos de abogados”, expresó, al enfatizar que el país cuenta con “el mejor equipo jurídico constituido para defender sus intereses”.
Señaló que la delegación venezolana presentó “una documentación jurídica excepcional, donde se ha desmontado precisamente el argumento de la República Cooperativa de Guayana, la serie de elementos que pudiéramos catalogar de falsos, de manipulados, a través de la presentación de nuestros abogados que dejan claro a la comunidad internacional y a la Corte cómo el laudo arbitral de 1899 fue un laudo fraudulento”.
Gil subrayó que Venezuela dejó claro a la comunidad nacional, a la República Cooperativa de Guayana y a la CIJ que, a través del Acuerdo de Ginebra, el Gobierno Nacional “está dispuesto a trabajar directo, cara a cara, como manda este acuerdo, con la República Cooperativa de Guayana para zanjar definitivamente esta controversia que ya cumple 126 años”.
Finalmente, el ministro instó al Pueblo venezolano a escuchar las presentaciones del equipo jurídico y político.
“Invitamos a la comunidad internacional a que evalúe todo y cada uno de los argumentos detallados, precisos. Realmente, ha sido una explicación diáfana, pedagógica, sobre todo para la juventud venezolana, que entiendan cómo el Gobierno Bolivariano, de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha diseñado una estrategia jurídica, política, diplomática, que nos va a permitir recuperar los derechos de Venezuela, que han sido intentado o que se intentan despojar a través de esa acción que se inició en 1899”.
Venezuela ratifica su posición histórica y soberana sobre el Esequibo
La República Bolivariana de Venezuela reafirmó este miércoles ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) su postura inquebrantable de no reconocer la jurisdicción de terceros en asuntos que comprometan su integridad territorial. Durante su intervención, el embajador Samuel Moncada, denunció que Guyana pretende utilizar este proceso para redefinir unilateralmente la controversia limítrofe. “Venezuela se encuentra hoy aquí porque no puede permanecer en silencio ante un proceso que Guyana pretende utilizar para redefinir unilateralmente, tanto la naturaleza de la controversia territorial como el alcance de las obligaciones que vinculan a Venezuela y a Guyana en virtud del Acuerdo de Ginebra”, sentenció el diplomático. Moncada expuso los derechos históricos de la nación, que se remontan al Imperio Español y la formación de la República, destacando que el territorio se extiende hasta el río Esequibo, cuyo nombre honra al explorador Juan de Esquivel. El embajador recalcó que Guyana no es una víctima, sino la “beneficiaria de un despojo colonialista formalizado a través de un arbitraje fraudulento” en 1899. Venezuela reiteró que el Acuerdo de Ginebra tiene como propósito corregir esta injusticia centenaria a través del diálogo directo y no mediante decisiones impuestas que generen ganadores y perdedores.

