La informalidad laboral alcanzó un récord del 44,2%, el nivel más alto de la era Milei

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RNCC / FOTO CORTESÍA

Durante el primer trimestre de 2026, Argentina registró un desempleo del 7,8%, una cifra que se aproxima a los niveles alcanzados en la crisis de 2001, según datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

En los 31 conglomerados urbanos relevados, más de un millón 100 mil personas quedaron sin empleo, lo que incluye la pérdida de 52 mil puestos de trabajo en ese período.

Al mismo tiempo, la informalidad laboral alcanzó un récord del 44,2%, el nivel más alto desde la llegada al poder del presidente Javier Milei. Actualmente, seis millones de argentinos trabajan en condiciones informales, sin acceso a seguridad social ni protección frente a contingencias.

De acuerdo con los registros, 7,5 millones de personas cuentan con empleos formales, de los cuales cerca de seis millones realizan aportes jubilatorios. El resto corresponde a cuentapropistas y empleadores.

Los trabajadores informales, además de carecer de derechos básicos, perciben los ingresos más bajos y enfrentan la incertidumbre de no tener garantizado el pago de sus labores.

Analistas del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, consideran que el mercado laboral “sigue ajustando por calidad y no por cantidad”.

Un informe reciente explicó que, aunque el desempleo formal se redujo 0,1%, la proporción de ocupados registrados descendió del 57,8% al 55,7%. En contraste, los trabajadores informales aumentaron del 42% al 44,2%, consolidando un escenario de precarización.

La situación refleja un panorama de desigualdades crecientes, donde millones de argentinos dependen de empleos sin estabilidad ni derechos.

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