ARGIMIRO MELÉNDEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA

– ¡Juia!,

 – ¡Juia!, algo fuerte.

– ¡Juia! mucho más fuerte.

Se escuchó por tres veces ese grito agudo en la entrada a la casa del abuelo. Él se levantó algo extrañado en averiguar de dónde provenía ese ruido. Era su nieto quien estaba en la puerta. –

¡Bendición abuelo! Dijo

– ¡Pasa adelante hijo, Dios te bendiga! Respondió él.

– Estoy aquí para pedirte que me ayudes en el diseño del proyecto sociointegrador que se entrega al final del trayecto y optar al título Técnico medio en Veterinaria.

– ¡Verga muchacho! Está bien, pero necesitaré el manual de la universidad para guiarme y cumplir con lo que la institución solicita.

– ¡Yo… yo, lo consigo! Dijo el joven.

– ¿Con qué tema quieres trabajar? ¿Tienes un título ya previsto? Preguntó el abuelo

– Inhaló aire… profundo y manifestó ¡Quiero trabajar con el síndrome abdominal agudo en Equinos!.

– ¡Tú y los caballos! Recordó el abuelo. El joven pidió la bendición y con su caminar erguido, muy firme, quizás con rasgos de altanería, abandonó la escena.

En ese instante, llegó a la memoria del abuelo, aquellos recuerdos de cuando niño, ellos lo cuidaban, al salir del preescolar y esperar que sus padres, desde otros trabajos fueran por él. Era un niño muy reservado de poco hablar, algo malhumorado, que sacó tempranamente “canas verdes” a los abuelos. Sin embargo, la paciente abuela, lo consentía a tal grado que vencía esa barrera muy hostil que apenas el niño a su corta edad mostraba.

Asimismo, esas visitas fueron más seguidas y para el compromiso académico hicieron un intenso horario de asesoramiento que casi todas las tardes, cuando llegaba a casa, luego de cumplir su horario de pasantías, inmediatamente, el joven llegaba a conocer las tareas que el abuelo le preparaba. Eran las orientaciones, o quizás mucho más que eso, órdenes para el trabajo de Campo necesario de cubrir: entrevista a los informantes clave, visita las instituciones, identifícate como estudiante de la universidad, eres un joven investigador y necesitas su colaboración. Cuando le describas el temario, ellos colaborarán.

– ¡Vuelves para acá cuando tengas la tarea hecha! Decía el abuelo y lo despedía.

Al tiempo, regresó con la obra. En la Fase I, trajo una contextualización al objeto de estudio tan profunda, que el abuelo, entendió el amor y la pasión que el muchacho tiene sobre los caballos. Asimismo, en hojas de cuaderno, llevó transcritas las entrevistas, el diagnóstico participativo, la matriz FODA y el Árbol de Problemas. Además siempre preguntaba.

– ¡Abuelo, abuelo! ¿En qué parte voy a hablar de los caballos?

– ¡Usted solo debe presentar los Capítulos de la Investigación! Contestaba el abuelo.

 Durante la Fase II, el joven puso extrema atención en las explicaciones del abuelo para entender la Caracterización, Cromatización y la Triangulación. De igual forma, en la Fase III el Recorrido Metodológico, produjo detalles para completar el árbol de situaciones. Superado ello, concluyeron el diseño del trabajo de investigación. Allí, el abuelo manifestó.

– ¡Estás listo! Ahora, hacer las diapositivas y socializarlas dependerá de ti. Se abrazaron y así como un día llegó en busca de auxilio, se retiraba complacido de lo logrado.

Llegó el día de la defensa, vestía una camisa blanca con logos de la medicina veterinaria, realmente parecía uno de ellos. Para el abuelo aún era aquel niño que solo se entretenía jugando con los caballitos que adornaban el pesebre en Navidad y que muchos sustrajo, para continuar sus sueños y seguir construyendo en su casa, palabras imaginarias que en la realidad tenía problemas para pronunciarlas.

Pasaron al salón y cuan participación en un turno de coleo, respiró profundo e inició una magistral y elocuente exposición que los presentes, no tuvieron oportunidad de distracción, porque con pericia de los mejores expertos, hiló ideas, presentó argumentos y demostró las causas y consecuencias del tema.

Durante muchos de sus parajes, el abuelo lloró de alegría, también sufriendo porque esperaba quizás algún episodio que derrumbase lo mágico que estaba observando de su nieto. Pero no fue así, nunca sucedió. El muchacho, estaba venciendo sus limitaciones para pronunciar las palabras y con excepcional discurso cerró su exposición quedándole tres minutos aun de tiempo. Cuando leyeron el Acta Final se escuchó:

– Dominio del tema. 20 pts., Uso de las técnicas bibliográficas 20 pts., Coherencia de la metodología empleada. 20 pts., Pertinencia lograda por los resultados de la investigación 20 pts. –

En cuanto a la socialización pública: exposición del proyecto socio integrador de acuerdo a la modalidad establecida. 20 pts., Trama y Alcance de la investigación. 20 pts., Relevancia de los aportes a la licenciatura e ingeniería. 20 pts., Uso adecuado de TIC’s. 20 pts., Consistencia de los resultados. 20 pts., Claridad y coherencia de las respuestas. 20 pts.

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