ARGIMIRO MELÉNDEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA

Bajo un radiante baño de luz que les dio el sol en su amanecer, se propusieron la tarea de experimentar un merecido descanso y corto vacacionar en el terruño larense, entrañable lugar de donde partieron, hace treinta y cinco años para un junto transitar y así visitar la numerosa familia que por largos abriles les esperan.

A su llegada en la terminal de pasajeros, y tan solo bajar del transporte, la constante brisa fresca que revolotea libre por las montañas de terepaima y el manzano, pasando hasta cerrito blanco, los recibió con gestos de agrado y cordialidad, era la grata bienvenida que ellos ya casi olvidaban.

Asimismo, constataron lo que manifiestan muchos viajeros y conocedores del país que Barquisimeto es una urbe muy peculiar porque reúne en su gentilicio aires de gran citadinos, junto a la amabilidad pueblerina de todos los allegados habitantes que la componen.

Por ello, con sus primeros familiares hermana y sobrinos a quienes visitaron, luego de una larga tertulia que reunió temas de la academia, laborales y por supuesto de familia, a la hora de cenar aprovecharon la muy variada y espectacular gastronomía que la ciudad ofrece. Se fueron hasta “Il Encontro” que se ubica en la carrera 19, y la primera cena fue carta internacional Italiana y pidieron Pizza.

Igualmente, esa primera noche rumbo al apartamento y descansar de la travesía inicial, llegaron al encuentro de las principales avenidas de la ciudad: Libertador, Pedro León Torres, Rotaria y la Florencio Jiménez, allí el impresionante e indiscutible símbolo de la identidad larense “El Obelisco” con su maravilloso juego de luces y colores generó en los visitantes un profundo sentimiento para rendir pleitesía al monumento diciéndose a sí mismos…

– ¡Que bello es Barquisimeto! Fue tan sorprendente el cúmulo de emociones y sensaciones durante ese primer día que a los viajeros les costó conciliar la dormida. Asimismo, los episodios de cortos sueños llegaban como ráfagas y se iban sin terminar la escena con que se presentaban. Pero al final los rindió.

Al día siguiente de sus vacaciones, la ruta fue a la populosa zona no del bravo, pero sí, amplio oeste de la capital. Les correspondió ir a los populosos sectores de San Francisco y Santa Isabel para visitar a la tía, primas y sobrinos que allí están. No más llegar, intercambiaron muchos besos y abrazos. Igualmente, comentaron muchas anécdotas y recuerdos de la infancia, de la escuela, de la familia que nunca se olvidan. Muchas fotos se tomaron, así como también, recibieron regalos de algunos frutales que cultivan en sus patios.

De igual forma, el almuerzo de ese día fue compartido en uno de los Centros Comerciales más emblemáticos de la ciudad “las Trinitarias” y en el restaurante China Continental. El consenso fue el menú arroz chino, acompañado con raciones de: pollo cantonés y pollo agridulce, y las infaltables lumpias que sorprendió gratamente a los hambrientos comensales.

En la cena, sandwich casero con limonada y a descansar se ha dicho, porque mañana viajarían a San Felipe, la tierra del bravo cacique Yaracuy.

Muy temprano arreglaron las maletas, aunque el viaje no era largo, la hermana menor anfitriona del paseo, insistió en desayunar en el prestigioso negocio Coffee store “Amanecer” que se ubica en el este de la Ciudad, porque su rutina de viaje así la habituó. Allí el menú a la carta reúne platos no solo exquisiteces, sino también sirven gran cantidad de alimentos, ideal para todos los glotones del grupo.

Asimismo, ante tantos nombres extraños, uno de ellos, quizás más bellaco, pidió el “Criollo” porque: caraotas, queso, suero, carne mechada, aguacate y revoltillo, lo conocía desde su infancia.

Seguidamente, en la misma zona se llegaron a un mega market para comprar provisiones y sus dimensiones eran simplemente gigantes. El merchandising súper impresionante y completo. Mostraba mucha publicidad de las más prestigiosas marcas del mundo, pero lo más sorprendente es la extensa presentación, exhibición y variedad de productos que se ofrece al comprador. Todo, absolutamente todo, lo necesario para el arte culinario que los más creativos chefs del mundo, o un simple cocinero puedan imaginar para preparar sus platos, en un cómodo y vanguardista sitio.

De esta manera, bien comidos salieron rumbo a San Felipe, tomaron la autopista “Cimarrón Alfredote”, antes la “Rafael Caldera”, aunque cambió de nombre, sigue siendo la más verde y segura del país, se confirma por la bella apariencia de las plantas trinitarias que felíz muestran su variado florido. Asimismo, en la zona se mantiene esa alta frecuencia de lluvias, aunque no es el más alto nivel de pluviosidad del país pero que las irrigan constantemente.

San Felipe es un lugar acogedor, no llega a ser tan pujante como Barquisimeto, pero el comportamiento de las personas es mucho más tranquilo, sin tanto bullicio. Por sus amplias calles y avenidas: Libertador, Alberto Ravell, Yaracuy, La Patria, La Paz, La Fuente y La Cedeño, se observan muchos árboles por lo que se respira aire natural y no gases como el monóxido de carbono que expulsan los automóviles en las ciudades.

Asimismo, se notan más casas quintas que edificios de complejos habitacionales, ello habla de su densidad poblacional, y sus múltiples rutas siempre están muy limpias porque su guardian la Sierra de Aroa, y el parque nacional Yurubi, con sus constantes lluvias, de ello se encargan.

Igualmente, el acogedor apartamento de la familia en San Felipe, les brindó espacios para compartir todo el amor y estima familiar que se profesan. De igual manera, la cocina y la Tv, fue el ambiente ideal para charlar y seguir socializando esas experiencias profesionales que alcanzaron.

Uno de los temas más álgidos y debatidos fue el referente a visitar a la familia que está fuera del país.

Mientras estaban en la cocina compartiendo recetas obtenidas en las redes, consensuaban los diferentes ingredientes que se utilizaban.

-¡A mí no me gusta el calabacín! Manifestaba una de ellas.

 -¡En la receta se exige! Respondía una, a la otra hermana.

De esa forma, jerárquicamente se dilucidaban las pequeñas diferencias que aparecían. Igualmente, pasaba con los aliños, las vainitas y el coliflor que se utilizan para el Antipasto.

No era menor la pugna por el tipo de ensalada o guacamole que acompañaría al plato fuerte. Hasta el mismísimo café, por si era fuerte, extra fuerte o guarapito como se bebe en los llanos. Al final, ambas hermanas, lucían con las recetas elaboradas. Sin embargo, la hermana menor quien era la anfitriona, siempre sorprendía llevando exquisiteces criollas como la inigualable Cachapa doble queso con marrano frito, plato especial de la zona.

No más salir de las comidas, como corderitos se iban rumbo a la sala a ver Tv, dónde Netflix quizás por la temporada de vacaciones, lucía en muchas de sus presentaciones “recién agregadas” año 2026. Allí, sí había una importante coincidencia en la familia, todos preferían ver el género Drama, en sus diferentes aspectos, especialmente el género de comedia dramática (o dramedia) porque mezcla momentos de tristeza o problemas reales con toques de humor y muestra la vida tal cual es, con risas y lágrimas a la vez, tal como el momento feliz que ellos vivían. Fueron tres días de un verdadero descanso y reencuentro familiar en San Felipe.

El día sábado sin amanecer aún, se prepararon para regresar a casa. Desayunaron muy bien y luego rumbo al terminal de pasajeros local. Tomaron un transporte y partieron. No sin antes despedirse con un abrazo fuerte, muy sentido, fueron seis días los que compartieron, donde el compromiso es volver a verse muy pronto.

En su pensamiento la hermana que se iba recordó… de nuevo a San Calor.

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