Los enfrentamientos entre Ansarallah y fuerzas respaldadas por Arabia Saudita han cortado el suministro de crudo

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RNCC / FOTO CORTESÍA

Arabia Saudita canceló varios envíos de petróleo a Europa después del ataque contra el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que conecta las regiones petroleras del este del país con el puerto exportador de Yanbu, en el mar Rojo.  

La importancia de este oleoducto ha aumentado tras el cierre del estrecho de Ormuz, por donde se exportaba una parte considerable del crudo saudí. Su capacidad máxima alcanza los siete millones de barriles diarios. Si el suministro quedara paralizado durante un periodo prolongado, el mercado mundial se enfrentaría a una pérdida significativa de petróleo, aunque el impacto final dependería de la duración de la interrupción, las reservas y la posibilidad de utilizar rutas alternativas.  

La cuestión es especialmente relevante para la Unión Europea (UE), que ha abandonado el petróleo ruso.  

En el segundo trimestre de 2024, Arabia Saudita llegó a representar el 9,3% de las importaciones de petróleo de la UE, una cifra récord. Antes del conflicto entre Estados Unidos e Irán, su participación era del 6,1%, lo que la convertía en uno de los principales proveedores del mercado europeo.  

La posible interrupción de los suministros saudíes supone, por tanto, otro golpe para la industria de la UE, que ya afronta elevados costes energéticos y una creciente presión internacional. Uno de los ejemplos más visibles es Alemania y, en particular, su industria automovilística, durante décadas considerada uno de los principales motores industriales de Europa.  

ESCALADA IMPARABLE  

Entretanto, Ansarallah derribó este miércoles un caza saudí F-15 sobre la gobernación de Marib con un misil tierra-aire de fabricación local, según comunicó el movimiento  yemení. De acuerdo con el anuncio, la aeronave realizaba operaciones hostiles en apoyo a un despliegue militar saudí en esa zona.  

Desde el grupo yemení señalaron que aviones de guerra saudíes lanzaron esta semana más de 450 ataques aéreos con cazas F-15 y Typhoon, que despegaron de las bases aéreas de Khamis Mushait y Taif. Esos bombardeos tuvieron como blanco las gobernaciones de Taiz, Lahj, Al Jawf, Hajjah, Marib, Sadah y Al Bayda, y dejaron muertos y heridos entre la población civil, detallaron.  

La nueva escalada entre Riad y el movimiento porpular Ansarallah de Yemen comenzó en julio y supuso, en la práctica, el fin de la frágil tregua que había congelado las líneas del frente en Yemen desde 2022.  

Los yemeníes aumentaron la presión sobre Arabia Saudita y ampliaron sus acciones contra objetivos vinculados al reino, mientras Riad intensificó sus operaciones militares en Yemen. 

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