El país notifica más de 7700 casos y 3700 muertes, en un contexto marcado por conflicto armado y desplazamientos

OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió este viernes de que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose y subrayó que la respuesta debe tener en cuenta los movimientos de población para evitar una mayor transmisión de la enfermedad.  

Hasta el 21 de septiembre, la RDC había notificado más de 7700 casos confirmados y 3700 muertes. El brote afecta a más de 60 zonas sanitarias en siete provincias, en un contexto marcado por el conflicto, los desplazamientos, la falta de servicios y el constante movimiento de personas. 

 “El ébola no se detiene en las fronteras, los cruces de ríos o los lugares de desplazamiento, y la respuesta tampoco puede detenerse allí”, señaló la directora regional adjunta de Operaciones de la OIM para África Oriental, Nihan Erdogan, durante una rueda de prensa desde Nairobi.  

La agencia está apoyando la preparación y respuesta frente al brote en la RDC, Uganda y otros nueve países vecinos en riesgo. Su trabajo incluye reforzar la vigilancia en puntos de entrada y control, corredores de transporte, mercados, rutas fluviales y lugares de desplazamiento, además de identificar las principales rutas de movilidad y aquellas informales donde es necesario intensificar las intervenciones sanitarias.  

El coordinador regional de la OIM para el ébola, Andrew Obat Mbala, señaló que la tasa de letalidad en los campamentos de desplazados internos alcanza el 81%. Según explicó, la organización está ampliando la vigilancia a campamentos más pequeños situados en rutas migratorias informales, donde se han localizado numerosos cadáveres.  

En colaboración con el Gobierno congoleño y su Programa Nacional de Salud Fronteriza, la OIM ha detectado más de 700 alertas mediante sus sistemas de vigilancia, incluidas más de 200 personas fallecidas. Más de 60 casos de ébola fueron identificados gracias a estos esfuerzos, una cifra que, según la agencia, demuestra la importancia de ampliar la vigilancia más allá de los hospitales y las fronteras oficiales.  

Uno de los principales focos de atención es el río Congo, una importante vía de transporte y comercio que conecta comunidades de distintas partes del país, incluida Kinshasa, donde viven más de 10 millones de personas. La OIM trabaja allí con las autoridades, la Organización Mundial de la Salud y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades para reforzar la detección, la vigilancia, la derivación de pacientes y la comunicación con las comunidades. 

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