La Organización Meteorológica Mundial lanzó una advertencia sobre el fortalecimiento de este fenómeno
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
Si el mundo pensaba que el clima no podría ser más extremo, resulta que podría empeorar y, por si eso no fuera suficiente, extenderse hasta el próximo año, lo cual significa más huracanes y temperaturas agobiantes.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzó una advertencia sobre el fortalecimiento de este fenómeno climático que podría alcanzar una intensidad muy fuerte en los próximos meses.
Una de las principales consecuencias de “El Niño” es la alteración de los patrones habituales de temperatura y precipitación. Dependiendo de la región y la temporada, puede favorecer periodos de calor intenso, lluvias por encima de lo normal o condiciones de sequía.
Entre los riesgos que destacan los especialistas de la OMM se encuentran las inundaciones, la escasez de agua, los incendios forestales y las afectaciones a la agricultura. Estos cambios también pueden repercutir en la disponibilidad de alimentos, la salud y las actividades económicas de distintas comunidades.
Su influencia puede modificar las condiciones de lluvia y temperatura, pero no significa que todas las regiones experimentarán necesariamente sequías o precipitaciones extremas.
Por ello, la OMM ha pedido reforzar las medidas de prevención y los sistemas de alerta temprana, especialmente en las comunidades más vulnerables a los fenómenos meteorológicos.
En su actualización publicada el la semana pasada, la OMM señaló que existe una probabilidad cercana al 100% de que “El Niño” persista hasta febrero de 2027.
Además, los modelos climáticos anticipan que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad muy fuerte antes de llegar a su punto máximo hacia finales de 2026.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que este episodio exige medidas excepcionales de preparación, debido a los riesgos que puede representar para las comunidades y las economías.
Aunque el fenómeno podría mantenerse hasta los primeros meses de 2027, sus efectos climáticos podrían prolongarse más tiempo. Por eso, los especialistas insisten en que la información meteorológica y la prevención serán fundamentales para reducir sus consecuencias durante los próximos meses.

