En el lugar donde fue fundada Guanare en el siglo XVII quedan pocos rastros del ancestro aborigen. Uno de ellos es este proyecto de enseñar a enamorarse del suelo

JOSÉ ROBERTO DUQUE
RNCC / FOTOS YORWUEL PARADA

Mesa de Cavacas es uno de esos extraños sectores que deslumbran por contraste. Sales del sofocón y los calores de Guanare buscando rumbo hacia esa carretera de montaña, que al final te hace tropezar con el frescor de Biscucuy, Campo Elías y Boconó. Pero mucho antes, justo cuando sales de Guanare, debes pasar por el sector en cuestión, nombrado así en honor del primer coñoemadre que se aplicó a esclavizar y exterminar indígenas en ese territorio. Esa meseta, en la que todavía te asomas y miras el río en buen esplendor, se supone que fue el lugar donde fundaron la ciudad de Guanare en el siglo XVI.  

Del pasado anterior a la invasión europea queda lo poco que dejó el genocidio: algunos nombres y toponímicos, unos petroglifos no tan famosos como muchos de otros lugares del país, y la práctica conuquera. Las crónicas de la época dan cuenta de la cultura de conuco y la construcción de montículos y terraplenes para sostener esa civilización incluso en tiempo de inundaciones. Lo demás es catolicismo, monocultivo y el embuste fatuo de que la virgen se le apareció a un indígena, y como éste se resistió entonces le mandó una mapanare para que lo convirtiera de un mordisco envenenado a la religión invasora. El pobre Coromoto tuvo que dejarse bautizar para que los vergajos esos lo dejaran usar sus antídotos anticulebreros.  

Así que la clave cultural más potente que sobrevivió a ese cogenalgas civilizatorio es el conuco como forma de vida, como resistencia desde el ser integrado a la tierra, y no solo como método de producción. Raiza Godoy, Antonio González e Isbelia Piñero se juntaron al despuntar este siglo, justamente en un sector de Mesa de Cavacas, después de mucho trajinar cada quien en su proceso personal o familiar, y han organizado de tal forma sus experiencias campesinas y académicas que ya están produciendo y distribuyendo bioinsumos sanos, orgánicos y apegados a los saberes ancestrales, bajo una figura formal que lleva el nombre de Agroinversiones Mi Edén.  

EL SACRIFICIO FUNDACIONAL  

En la niñez de Antonio González, su madre ejecutó un movimiento que más del 90 por ciento de las familias de este país llevaron a cabo desde los años 40 del siglo XX hasta este momento: se fue a la ciudad con el objeto de que los muchachos estudiaran. Los muchachos le cumplieron ese anhelo y, en tributo a la memoria de aquella que suspendió su ser campesino para que ellos probaran con otros procedimientos, se llevaron todo el saber de la academia y de los viejos campesinos de regreso al campo. El campo les aportó las verdades primordiales de la relación con la tierra; la academia les dio herramientas para convertir el oficio de la agricultura en diversas líneas de observación, de investigación y tal.  

Incursioné en las ciencias agrícolas y del mar, estudié educación para el trabajo y estudié ingeniería agronómica en la UNELLEZ”, resume Antonio para no darle muy largas al relato. Esos conocimientos los fuimos llevando al campo, fuimos combinando las experiencias ancestrales, populares, y, progresivamente, fuimos incorporando la parte técnica, científica, a tal fin que nos llevó a este proyecto de familia, a ir creando un microlaboratorio, con implementos, insumos muy rudimentarios, muy artesanales al principio. Progresivamente, hemos ido incorporando algunos equipos, algunos materiales, de manera tal que va, digamos, tecnificando y dándole solución a nuestros problemas agrícolas, y dándole solución y alternativa a nuestros vecinos y a la comunidad como tal. Ahora estamos haciendo algo más de ciencia; asesoramos a estudiantes de educación técnica, asesoramos a estudiantes de educación universitaria, de pregrado y de posgrado, en líneas de investigación, y estamos buscando siempre alianzas con organismos, empresas, instituciones que estén haciendo este trabajo de investigación.  

– ¿Qué tipo de problemas concretos se acerca la gente a plantear? – A los productores se les presentan problemas de plagas, enfermedades, de suelo, y ellos quieren buscar alternativas rápidas, y muchos quieren emigrar hacia la agricultura orgánica, hacia la agricultura sostenible, hacia la agricultura regenerativa, a la producción de alimentos para los animales. Entonces, con estas nuevas técnicas, nuevas metodologías, les estamos dando respuesta, apoyo, y estamos aprendiendo más de ellos que ellos de nosotros.  

Isbelia, esposa de Antonio, también hace honor a su origen campesino. Informa que nació y creció en Chabasquén, territorio de bosques húmedos, ríos y cafetales. La vida le puso en el camino a Antonio, quien para entonces estudiaba Ingeniería Agronómica, y a la prima Raiza Godoy. Lo interpreta como una serie de cosas que el destino le va poniendo en el camino.  

Hace mucho tiempo estuvimos en un consultorio médico, y llegó una muchacha con un abuelito, con un problema severo en la piel. Era un señor que acostumbraba fumigar desde muy temprano, echando veneno por todos lados. La doctora que lo atendió le dijo que aparte del problema en la piel tenía otro a nivel de estómago por la cantidad de químicos que él durante su vida le ha aplicado a su topocho, a su plátano que sembraba. A raíz de eso me interesé en buscar la forma de apoyar, de ayudar, de crear esa conciencia en los agricultores. Va a costar mucho, mucho, porque ellos vienen anclados a eso de que la agricultura con productos de la industria es el que funciona. La gente sabe que eso va a hacer daño a nivel del ser humano, al ambiente. Y por ahí, pues, fueron naciendo estas ideas. Hay mucha resistencia en muchos agricultores que creen que la agricultura orgánica no sirve.  

En cuanto a Raiza Godoy, MsC, nacida en Caracas y transplantada con toda su pasión en el estado Portuguesa, hace énfasis en que la misión del equipo es la formación de personas para que abandonen el modelo depredador de la industria de agroquímicos y se den otra oportunidad en el cuidado de la tierra. Conversamos con los productores, les damos algunas técnicas de cómo se prepara un bioabono, cómo se prepara un biol, un bioinsumo, cómo se debe trabajar el suelo, de acuerdo con las técnicas que que utilizaban nuestros antepasados, que son beneficiosas para el suelo. Estamos yendo a instituciones educativas, hablando con productores, tratando de mostrarle todos los beneficios de esa agricultura regenerativa y encaminándolo hacia una mejor conciencia ambiental.  

Así que, más que simples vendedores de productos, son un equipo de formadores que se siente comprometido con una agricultura que reconcilie a la gente con su suelo y su salud.  

SOBRE RESULTADOS  

La parte difícil de los lentos y largos procesos es que hay que ponerle creatividad a las formas de medir el impacto del trabajo. “Al principio de la observación nosotros veíamos unos suelos más deteriorados, unos monocultivos. ¿Y qué ha pasado? Que ya en esas unidades de producción ya usted camina y siente como un colchón. En ese colchón quiere decir que ha aumentado la materia orgánica, ha aumentado la vegetación, ha incrementado. Los niveles de producción allí han mejorado”, asegura Antonio. “Nuestros antepasados lo llamaban conuco, nosotros hoy lo llamamos una asociación de elementos naturales, plantas, animales, ya es una asociación. Todos ellos interactúan, y hemos visto que ya hay mejor salud en nuestra población, hay mayor armonía, hay mejor desarrollo. Se está incrementando el ecoturismo, el turismo en esas zonas”.  

De la mano de Fundacite Portuguesa se han aplicado a dar talleres y charlas en instituciones educativas, “hacia la zona de la quebrada de la Virgen, hacia la zona de Guanarito. Entonces, ya tenemos agricultores que están utilizando estos métodos, están entendiendo”.  

En el laboratorio están produciendo microorganismos biocontroladores. microorganismos biocontroladores antagonistas; específicamente el hongo benéfico trichoderma, un potente controlador de hongos y enfermedades en las plantas. Tienen también un desarrollo de micorrizas, de lombricultura y un entomopatógeno muy eficiente, Beauveria bassiana. “Les preguntamos a los productores en qué fecha van a comenzar a sembrar y nosotros planificamos la producción para ese rubro, para ese productor, y lo acompañamos en el proceso de manejo y de aplicaciones. Capturamos la cepa en campo y la vamos adaptando, aclimatando a esa zona, a ese rubro, llámese caña, llámese maíz, llámese tomate”. Con la mosca soldado negra avanzan en la producción de bloques multinutricionales.  

Ahora bien, aparte de eso, tenemos unidades experimentales, parcelas experimentales propias y con productores, con pequeños productores de nuestro barrio, de nuestro entorno y del municipio, y vamos a otros estados. También vamos a Trujillo, allá estamos, tenemos viveros de café. Nosotros somos productores de viveros de café de manera orgánica. Utilizando nuestros productos, nuestros biocontroladores, haciendo nuestros propios bioles, nuestros propios lixiviados, nuestros propios hidrolatos, nuestros propios bioinsumos.  

Sienten que la experiencia con niños y niñas es reconfortante y da resultados: “Llevamos a los planteles allá unas cápsulas de Petri con los microorganismos que nosotros estamos evaluando. Entonces ellos quedan impactados con las diferentes coloraciones de las colonias: unas rojas, unas verdes, unas amarillas, unas naranjas. Y les decimos: mira, esto está ya en la naturaleza, en el patio de tu casa. A una niña le dije “tú vas a ser una bióloga, tú tienes cara de bióloga. Entonces se motivaban. Y también le decíamos, huele, ¿cuándo sabes tú que una composta está bien llevada? Cuando tiene un olor característico. Los ponemos a oler un compost y les resulta agradable, el olor de la lluvia cuando empieza a caer, el petricor.  

El mini (o súper) laboratorio está ubicado en la calle Venezuela, barrio El Valle, mesa de Cavacas, en Guanare, Portuguesa, en las inmediaciones de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos (UNELLEZ) 

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