El tipo de cambio oficial toca un nuevo máximo desde la flexibilización, al trepar casi 59 pesos de un día para el otro

El precio del dólar en Argentina rompió este miércoles su máximo histórico, en un contexto de creciente presión cambiaria tras las medidas del Gobierno de Javier Milei. Desde mediados de abril, cuando se relajaron las restricciones para comprar divisas, el dólar ya acumula una escalada del 20,7%.

Argentina vuelve a enfrentarse a una fuerte movida del tipo de cambio, con el dólar trepando hasta los 1.380 pesos en el Banco Nación, su valor más alto hasta la fecha. La reciente suba se enmarca en un nuevo esquema cambiario impulsado por el Gobierno, que coincidió con un aumento de la liquidez, una menor absorción del Tesoro y una creciente demanda de divisas en el mercado.

El factor clave, aseguran los expertos, es la elevada liquidez de pesos en los bancos. El Tesoro no ha logrado absorber esa masa monetaria en sus licitaciones de letras y bonos, pese a convalidar tasas de interés más altas.

Además, algunos inversores comenzaron a cubrirse ante posibles turbulencias de cara a las elecciones legislativas de octubre, un comportamiento habitual en momentos de incertidumbre política en Argentina.

Luego del cierre del dólar a ofi-cial a $1380, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo usó sus redes sociales para dar excusas flojas de papeles sobre por qué la divisa ya cotiza por encima del blue y está cerca de tocar el techo de la banca impuesta por el Gobierno nacional.

El funcionario de Javier Milei espera que el desembolso del Fondo Monetario Internacional “le saque las papas del fuego” para mantener controlado el dólar antes de las elecciones.

A la par de la suba del dólar crece la incertidumbre en la city porteña. No hay inversor que no se pregunte ya qué va a pasar con el precio del dólar después de las elecciones de octubre.

La efectividad del Gobierno para estabilizar el dólar está en du-da. Al comienzo de la semana bus-có detener la demanda con un fuerte incremento de la tasa de in-terés y los resultados están a la vis-ta.

La incertidumbre se acrecienta por la intervención en el mercado de dólar futuros. El Banco Central, según estiman las consultoras, está vendido en futuros por el equivalente a alrededor de 4.800 millones de dólares. Se trata de una posición muy superior a la que tenía en junio, cuando se ubicaba en 1.800 millones.

El problema de fondo del Gobierno para revertir las expectativas de devaluación es la escasez de reservas internacionales y la falta de señales de una estrategia clara para acumular nuevos dólares. No por nada se anunció con bombos y platillos la llegada de fondos, como los 300 millones de dólares que prestará el Banco Mundial o el desembolso del 2.000 millones de dólares que en breve hará el Fondo Monetario Internacional.

Más allá del esfuerzo del equipo económico por tranquilizar a los mercados esos ingresos no parecen suficientes para compensar la fuga de divisas.

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