Familias se enfrentan a una espera agonizante para saber por qué sus seres queridos nunca regresaron
OIR-MPPCI COJEDESRNCC / FOTO CORTESÍA
A medida que la hambruna forzada de Israel se apodera de toda la población de Gaza, un número cada vez mayor de familias palestinas buscan frenéticamente noticias de parientes que emprendieron peligrosos viajes para obtener alimentos de los puntos de distribución de ayuda, para nunca regresar.
Khaled Obaid ha estado buscan-do a su amado hijo, Ahmed, durante dos meses, escaneando cada vehículo que pasa por la carretera costera de Deir-el-Balah, con la esperanza de que uno de ellos lo lleve a casa.
El niño había salido de la tienda de campaña de la familia despla-zada en la ciudad central para encontrar comida para sus padres y su hermana, que habían perdido a su esposo durante la guerra, y se dirigió al punto de cruce de Zi-kim, donde los camiones de ayu-da ingresan al norte de Gaza.
«No ha regresado hasta ahora. Fue porque tenía hambre. No te-nemos nada para comer”, dijo el angustiado padre a Al Jazeera, rompiendo a llorar con su esposa bajo la lona azul donde se refu-gian.
Khaled denunció la desapari-ción de su hijo al Comité Interna-cional de la Cruz Roja, y a todos los organismos oficiales a los que pudo llegar, con silencio de radio. Hasta el día de hoy, no ha recibido respuestas sobre el paradero de Ahmed.
La historia de Khaled es dema-siado común bajo el bloqueo de Gaza por parte de Israel, donde la población, en gran parte despla-zada, se enfrenta a una dura elec-ción entre morir de hambre y de-safiar las balas disparadas por los soldados israelíes y los contratis-tas de seguridad de Estados Uni-dos en un intento por obtener ali-mentos de los sitios de la Funda-ción Humanitaria de Gaza (GHF). Estos puntos de distribución han sido denominados “trampas mor-tales” y “mataderos humanos” por las Naciones Unidas y los gru-pos de derechos humanos.
Es una apuesta de vida o muerte que se ha cobrado la vida de casi 1.400 personas, asesinadas a tiros principalmente por el ejército israelí, en los sitios de ayuda desde que comenzaron a operar a fine de mayo y a lo largo de las rutas de los convoyes de alimentos, según cifras publicadas por la ONU la se-mana pasada. Es decir, sin contar el número incalculable de solicitantes de ayuda desaparecidos, como Ahmed.
Los observadores de derechos humanos han estado recopilando relatos desgarradores de primera mano de personas que han desa-parecido en Gaza, solo para ser encontradas más tarde, asesina-das por las fuerzas israelíes.
«En muchos casos, los desaparecidos aparentemente son asesinados cerca de los puntos de distribución de ayuda, pero debido a los ataques israelíes, sus cuerpos permanecieron inalcanzables”, dijo a Al Jazeera Maha Hussaini, jefa de medios de comunicación del EuroMed Human Rights Monitor.
«Muchos palestinos se fueron de casa con las manos vacías, con la esperanza de regresar con una bolsa de harina. Pero muchos nunca regresaron. En Gaza, la línea entre la supervivencia y la desaparición es ahora desgarradoramente delgada”, aseguró.

