Washington pidió ayuda para garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz a sus aliados, quienes se abstienen de prestar su apoyo
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RNCC / FOTO CORTESÍA
Ante el prolongamiento de la guerra contra Irán y el aumento de los precios del petróleo, debido al cese del tráfico en el estrecho de Ormuz, Donald Trump intenta involucrar a más países en el conflicto.
El sábado pasado, el presidente estadounidense expresó su esperanza de que “China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial” envíen buques de guerra para desbloquear esta arteria marítima.
A pesar de las declaraciones de Trump, los aliados de Estados Unidos no se apresuran a adoptar medidas concretas ni a respaldar esta iniciativa.
Ninguno de los países mencionados ha aceptado participar en la operación. El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, tras las conversaciones con su homólogo estadounidense, declaró que el país no tiene por el momento planes de enviar buques y señaló que Tokio se esforzará para “calmar la situación”.
El Reino Unido tampoco enviará tropas. Ed Miliband, secretario de Energía, declaró que “la mejor y más eficaz forma de lograr la reapertura del estrecho es poner fin a este conflicto”. La publicación señala que Francia, Alemania y Corea del Sur también han mostrado su reticencia a responder a la petición del presidente estadounidense, a medida que crece la preocupación internacional por la prolongación de la guerra.
El Ministerio de Asuntos Exteriores francés también desmintió los planes de enviar buques. “El portaaviones francés y su grupo permanecen en el Mediterráneo oriental. La postura no ha cambiado: es defensiva”, indicó.
Por su parte, China no dio una respuesta oficial al llamamiento, limitándose a señalar que está en comunicación con todas las partes del conflicto.
Trump advirtió que la OTAN se enfrenta a un futuro “muy malo” si los aliados no ayudan a Washington en la campaña contra Irán.
“Es lógico que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí”, declaró, argumentando que Europa y China dependen en gran medida del petróleo del Golfo, a diferencia de Estados Unidos.
“Si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN”, añadió.
Además, los socios de Washington en el G7 han intentado en repetidas ocasiones que el líder estadounidense les revele sus planes futuros. El mandatario dijo que no podía hablar de los objetivos de la guerra durante la llamada, pero les comentó a los líderes que tenía varios en mente y que deseaba que el conflicto terminara pronto.
Mientras tanto, la crisis energética mundial continúa debido a la parálisis del estrecho de Ormuz y a la suspensión parcial de las exportaciones de petróleo y gas de los países de Oriente Medio.
Además, Irán advirtió que si Estados Unidos ataca las instalaciones de la isla de Karg y su terminal petrolera, “todas las instalaciones de petróleo y gas del país de origen del ataque quedarán inmediatamente reducidas a cenizas”.
“Si el control estratégico del estrecho de Ormuz les cambió los precios del petróleo, un ataque contra Karg crearía una situación aún más grave y sin precedentes para los precios y la distribución de la energía en el mundo”, aseveró el vocero de la Guardia Revolucionaria Islámica, Alireza Tangsiri.

