ESPECIAL
LA INVENTADERA / RNCC / FOTO CORTESÍA
Hay rumores que se esparcen a partir de algún equívoco involuntario: el terror ante una catástrofe o evento difícil de procesar, y que empuja a una o a varias personas a decir lo primero que piensan al respecto. Como la confirmación de la naturaleza, alcance y detalles del hecho, y por lo tanto las versiones oficiales (o al menos las más profesionales o responsables) tardan minutos, horas o días en establecerse y difundirse, parece lógico que en los primeros momentos del hecho noticioso se difundan especies, rumores o versiones imprecisas, exageradas, falaces o abiertamente falsas, y que la mayoría de las personas se apliquen también a su propagación.
La mentira, aunque tiene patas cortas, corre sumamente rápido. El resultado suele ser que entonces amplios sectores de la ciudadanía termine quedándose con esas versiones erróneas, incluso después que entran en escena las versiones verificadas, comprobadas y comprobables. Todavía hay personas en redes sociales que hablan sobre la muerte del Capitán Juan Escalona, muchos días después de que, incluso, se anunciara su nombramiento en alto cargo gubernamental.
}El mismo mecanismo aplica para aquellas falsas informaciones (mentiras, rumores, también llamados fake news) que no son producto de la confusión y el desconcierto sino de un esfuerzo metódico, sistemático y conscientemente dirigido al público consumidor de noticias, con el fin de instalar o reforzar en el imaginario colectivo un sentimiento de desazón, rabia, odio o afán de confrontación, como arma de guerra sucia en momentos como el actual venezolano, que requiere de más serenidad que de pretextos para un eventual desborde de violencia.
Hace pocas horas la Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que la cifra oficial de excarcelados a raíz de la política de distensión y de fortalecimiento de la paz asciende a 626 personas. Sin embargo, una organización denominada Foro Penal Venezolano, que se ha arrogado una especie de representación de todos los presos por destrucción de bienes y por fomento del odio (representación que nadie le ha otorgado, y que no tiene forma de haber sistematizado cifras creíbles), ha divulgado, con todos los giros lingüísticos y un número de trampas discursivas posibles, la especie, rumor o noticia improbable de que las liberaciones son poco más de 100, y que todavía permanecen en prisión más de 700.
Como es de esperarse, un buen número de “expertos” de TikTok y algunos medios digitales han asumido esta última versión como cierta. La redacción de estos panfletos estimuladores de la tirantez y la violencia presenta una forma tangencial y llena de ideas subalternas que no aclaran nada, propia del discurso de los provocadores que siempre tendrán una forma de decir algo como “Yo lo que quise decir fue…”. Mientras el país sigue funcionando y es obvia y visible la gradual recuperación de las perturbaciones previas y posteriores al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el “trabajo” de enrarecimiento de la situación continúa en marcha, en manos de irresponsables.
Ante la proliferación de esta clase de medios y de actores políticos que esgrimen una inexistente objetividad la recomendación es atenerse siempre a las cifras y versiones oficiales, porque éstas no provienen de ningún laboratorio propagandístico sino de investigaciones en el terreno, en la concreta realidad de los hechos. En tiempos de guerra sucia no existe objetividad sino acaso alguna subjetividad bien intencionada, y la del grupo llamado Foro ha resultado ser bastante interesada y contaminada de probado interés por la desestabilización y la perturbación de la paz nacional.

