WERTHER SANDOVAL
RNCC / FOTO CORTESÍA

El preciso y estricto monitoreo y custodia de la data de reservas, yacimientos, pozos, producción, volúmenes de ventas efectuados tanto por PDVSA como por las presentes y venideras empresas petroleras gringas y de otros países, hoy se impone con mayor urgencia a los fines de prevenir posibles fraudes y elevar la confiabilidad operacional.

Antes del 3 de enero de 2026, tanto el Ministerio de Hidrocarburos como PDVSA ya venían avanzando en esa tarea motivados por la exigencia propia del negocio, pero con mayor énfasis ante los recurrentes y sofisticados actos de corrupción construidos mediante el tratamiento pecuniario de la metrología y de las especificaciones de los crudos.

El ente rector y la industria se habían propuesto establecer una Oficina Independiente Especializada en el Monitoreo y Evaluación de Cumplimiento y Conformidad de Términos, Condiciones y Especificaciones Contenidas en las Transacciones de Ventas de Crudos y Productos a nivel nacional e internacional.

La propuesta se justificaba en las variadas y viciadas experiencias cometidas con los negocios que realizados a través del Comercio y Suministro Internacional, si bien la Ley Antibloqueo prevé procedimientos alternos dirigidos a anular, contrarrestar y mitigar las medidas coercitivas unilaterales estadounidenses, el marco legal debía asegurar eficiencia, éxito e infalibilidad de los mecanismos alternativos a los procedimientos y normativas convencionales.

Las vigentes medidas coercitivas e ilegales estadounidenses han provocado la sustitución de las vías regulares para la concreción del negocio. La industria se ha visto en la necesidad de imponer mecanismos internos mediante la conformación de un equipo profesional acreditado y competen te, capaz de evaluar las transacciones y asegurar la integridad a través del cumplimiento cabal de instrucciones y nuevas normativas adoptadas, particularmente en materia de ventas nacionales e internacionales de crudo y productos.

Tal realidad se ha visto impulsada tras la agresión militar del 3 de enero y posterior advenimiento de las empresas petroleras extranjeras. Se impone la necesidad de crear en las finanzas una especialidad de Análisis y Calidad de Procesos encargada de mantener una rutina de revisiones del cumplimiento de los términos de las compras y ventas nacionales e internacionales realizadas.

La estrategia sugiere formar un personal capaz de coordinar con la función de Auditoría Interna Corporativa, orientado a darle una seguridad y control estricto sobre esta sensible área del negocio.

El equipo estaría sujeto al ministerio y actuaría con independencia de los entes de control de PDVSA en sus programas de auditorías y revisiones periódicas, que por limitaciones de recursos suelen rotar el énfasis y el tiempo del personal asignado a diversos conceptos auditables.

La propuesta prevé el reforzamiento de las actividades antifraude del ministerio y en PDVSA ante la llegada de un mayor número de empresas extranjeras. Su actuación debe extenderse a cada división, distrito, refinerías, empresas mixtas, filiales y negocios.

 La iniciativa también propone crear, en cada región, una oficina dirigida a producir reportes de monitoreo de riesgos y rastrear las posibles ocurrencias de situaciones irregulares.

 El plan debe generar reportes dirigidos a detectar excepciones de las rutinas manejadas a través de procesos y sistemas; y analizar, interpretar y explicar las desviaciones en el cumplimiento de objetivos.

Otra de las facetas urgentes, ya puesta en práctica, es recuperar la plataforma de Automatización, Informática y Telecomunicaciones, que presenta continuas deficiencias, con énfasis en la caída del servicio de servidores que empeoran las fallas del sistema, al grado de mostrar un problema estructural en los planes de reactivación de la producción en PDVSA.

Los servidores contienen data de pozos activos y de producción diferida, así como información estratégica relacionada con la sísmica de yacimientos, que a su vez se requiere para una adecuada interpretación y caracterización de los yacimientos y de sus modelos dinámicos, información vital para el abordaje de los nuevos negocios, sobre los cuales no se debe improvisar.

Al respecto, PDVSA se trazó “apoyar al Ministerio del Poder Popular de Hidrocarburos, a objeto de realizar las acciones orientadas al resguardo de toda la información de exploración y producción de petróleo y gas, con la finalidad de garantizar su organización, control, custodia y preservación para el manejo soberano, así como salvaguardar el patrimonio documental referido a la materia”.

De allí surge la importancia de analizar y actualizar el sistema de control de la producción de PDVSA, Centinela, el cual ha estado afectado por las medidas coercitivas unilaterales estadounidenses y sus agravantes derivadas de las adversidades sobrevenidas y encadenadas.

Uno de los casos críticos es la inoperatividad de los servidores que apoyan en la información relacionada con el resguardo de la data de las reservas, yacimientos, pozos, producciones históricas e información asociada, que sirve de base para nutrir modelos estáticos y dinámicos encargados de los estudios integrados de yacimientos.

La industria petrolera nacional requiere con urgencia regularizar sus procesos básicos, lo cual incluye la recuperación de la confiabilidad y buen resguardo de toda la data fundamental, como lo representa la información de exploración y producción de petróleo y gas que debe estar debidamente analizada, recuperada y resguardada.

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