El Ministro de Comunicación e Información, participó en el Foro Sobre Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información, celebrado en la Universidad Católica Santa Rosa de Caracas, señalando la necesidad de un debate crítico sobre la IA y la era digital
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RNCC / FOTO CORTESÍA
El ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci), Freddy Ñáñez, participó activamente en el Foro Sobre Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información, celebrado en la sede de la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) de Caracas. El ministro promovió ante la comunidad universitaria un análisis profundo y necesario sobre el impacto social, ético y político de la era digital y la Inteligencia Artificial.
Al inicio de su intervención, el ministro Ñáñez expresó su agradecimiento por el espacio “para compartir parte de la cátedra sobre nuevas tecnologías de la información y comunicación con esta comunidad universitaria”.
Asimismo, reconoció al rector, Dr. Carlos Alberto Gómez, como un firme defensor del estudio de los cambios paradigmáticos que enfrenta nuestra sociedad. El foro, detalló Ñáñez, se centró en las tecnologías desde una perspectiva sociológica, dado que nos encontramos “en una época disruptiva donde la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías presentan desafíos sociales significativos en términos de valores y leyes”.

Esta realidad, sentenció, “nos invita a un análisis crítico y exige esfuerzos pedagógicos para comprender lo que significa vivir en la era digital”.
ÉTICA Y URGENCIA DE LA REGULACIÓN HUMANA
En ese sentido, Ñañez enfatizó la necesidad de abordar la era digital desde una visión humanista y controlada, considerando que tanto las instituciones, empresas e individuos, “debemos asumir esta era de manera moderada, regulada y controlada por nosotros, los seres humanos. Con un conjunto de valores que refleja nuestra esencia”.
Del mismo modo, estableció que la responsabilidad de quienes estudian esta materia es construir espacios pedagógicos y académicos para el debate y la reflexión social, ya que “cada vez que surge una tecnología disruptiva en la historia de la humanidad, es vital que estemos preparados para abordarla con ética y responsabilidad”.
El titular del Minci explicó que el tema de las tecnologías de la comunicación y de la información es transversal a la vida humana y a todas las ciencias aplicadas.
“No solo las ciencias sociales están atentas, sino que todas ellas buscan dar respuesta a esta realidad cambiante y abierta a múltiples enfoques”, reflexionó.
Al enfocarse en las consecuencias de esta revolución tecnológica en la esfera pública y privada, Ñáñez advirtió sobre el impacto político de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la democracia, y sobre “cómo podría evolucionar en el futuro si no se legisla, adecuadamente, sobre este fenómeno”.
El ministro identificó la desinformación como un factor corrosivo, al asegurar que “la incertidumbre generada por las fake news y campañas digitales fraudulentas alimentan el odio y socava la confianza en lo humano y en lo colectivo”. También alertó sobre la polarización que limita el pensamiento crítico, obstaculizando “nuestra capacidad para decidir ante realidades fácticas y en la construcción de un mundo más justo”.
En la dimensión individual, el ministro fue enfático en que “hemos tratado la dimensión individual, la pérdida de derechos y libertades en esta era digital, que impacta directamente en nuestra intimidad y vida privada”.

Adicionalmente, señaló la importancia de prestar atención a la soledad que afecta a individuos incapaces de establecer vínculos afectivos o filiales, elementos esenciales para la inteligencia y la sociabilidad.
DIGITALIZACIÓN DESEABLE Y SOBERANÍA JURÍDICA
Ñáñez concluyó su intervención delineando una visión de futuro, a la búsqueda de una perspectiva “sobre lo que podría ser una era digital distópica frente a una digitalización deseable”.
Esta digitalización deseable, según explicó, solo será posible si “los seres humanos podamos construir un futuro desde una perspectiva jurídica con Estados robustos que legislen y controlen el desarrollo de estas tecnologías”.
A pesar de los riesgos, el ministro finalizó con un llamado a la acción constructiva, a permanecer optimistas, “confiando en la capacidad política de nuestras sociedades para generar ciencia e instituciones que protejan la vida en términos de realización individual”.

