¿Cómo se ve el cometa interestelar 3I/ATLAS desde Venezuela, y qué pronostican nuestros estudiosos del Centro de Investigacion de Astronomía y Tecnologías Aplicadas en Mérida?
GIULIAT NAVAS /JOSÉ UBALDO SÁNCHEZ
LA INVENTADERA / RNCC / FOTOS CORTESÍA – CIDATA
El presidente de Estados UNidos, Donald Trump, declaró este jueves que ha ordenado iniciar pruebas de armas nucleares a disposición de la nación norteamericana.
“Debido a los programas de pruebas de otros países, he ordenado al Departamento de Guerra que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Ese proceso comenzará de inmediato”, manifestó.
A pesar de la declaración de Trump, la mayoría de los países poseedores de armas nucleares se adhirieron en la década de 1990 al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE). La URSS anunció una moratoria sobre dichas pruebas en 1991, y Estados Unidos en 1992. En 1996, China también se adhirió al tratado, realizando ese mismo año su última prueba nuclear entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
India y Pakistán llevaron a cabo pruebas nucleares en 1998, y poco después se sumaron igualmente al tratado. La única potencia nuclear que no se adhirió al tratado y continuó realizando pruebas fue la República Popular Democrática de Corea (RPDC), que efectuó su última prueba en 2017.
Al comentar las declaraciones del presidente estadounidense, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que no tiene conocimiento de que otros países estén realizando pruebas nucleares.
“El presidente Trump mencionó en su declaración que otros países están realizando pruebas con armas nucleares. Hasta ahora no sabíamos que alguien estuviera realizando pruebas. Y si de alguna manera se refiere a las pruebas del Burevéstnik, estas no son pruebas nucleares en absoluto”, indicó Peskov.
Sin embargo, recordó las declaraciones del mandatario ruso, Vladimir Putin, “que ha repetido en numerosas ocasiones, de que si alguien se aparta de la moratoria, Rusia actuará de acuerdo con la situación”, subrayó.
MÁS PREGUNTAS QUE CERTEZAS
El anuncio del presidente de Estados Unidos enseguida suscitó preguntas. En primer lugar, porque el arsenal nuclear del país está a cargo del Departamento de Energía y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, una agencia semiautónoma dentro de este, y no del Departamento de Guerra.

Otra gran pregunta es qué tan inmediatos pueden ser ese tipo de ensayos como Trump pretende que sean. De acuerdo con un informe de agosto, publicado por el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, se podría tardar entre 24 y 36 meses en realizar una prueba nuclear después de la correspondiente orden presidencial.
Por último, tampoco queda claro a qué tipo de armamento se refirió Trump exactamente al anunciar las próximas pruebas: si se tratará de una prueba nuclear como tal o si pondrán a prueba un arma capaz de portar ojivas nucleares, pero sin equiparla con esos peligrosos dispositivos.
El cometa 3I/ATLAS es un objeto único: es el tercer cuerpo celeste confirmado de origen extrasolar que hemos detectado cruzando nuestro Sistema Solar. Su trayectoria hiperbólica lo dirige hacia el espacio interestelar, ofreciendo una valiosa “cápsula de tiempo” de otro sistema estelar. Descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), su estudio desde Venezuela, a cargo del CIDATA (Centro de Investigaciones de Astronomía y Tecnologías Aplicadas) y el OAN (Observatorio Astronómico Nacional) ha enfrentado desafíos significativos debido a su baja luminosidad y posición en el cielo. No obstante, el análisis de su curva de brillo ha revelado un comportamiento anómalo que sugiere un posible final prematuro: la desintegración a causa del calor solar, destino similar al del famoso cometa ISON.
El prefijo “3I/” en su nombre, confirmado por la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés), significa que es el tercer viajero con una trayectoria hiperbólica (e>1) comprobada. Sus predecesores fueron el misterioso asteroide con forma alargada 1I/’Oumuamua (2017) y el cometa 2I/Borisov (2019). Estos cuerpos son cápsulas del tiempo de valor incalculable, pues nos ofrecen la oportunidad única de estudiar, por primera vez, el material prístino que se formó en las nubes de gas y polvo de otras estrellas distantes.
¿Cómo sabemos que el cometa 3I/ATLAS no se originó en nuestro Sistema Solar? ¡La respuesta está en su increíble velocidad y excentricidad! Mientras que la trayectoria de nuestros planetas y cometas es una órbita cerrada (elíptica, con excentricidad e<1), la de 3I/ATLAS es hiperbólica (e>1). Esto significa que viaja a una velocidad asombrosa de ≈66 km/s, demasiado rápido para que la gravedad del Sol lo pueda atrapar. Es la única y fugaz visita que nos hace antes de que este viajero estelar se marche para siempre al espacio interestelar.
Lo clasificamos como cometa y no como asteroide porque, al sentir el calor del Sol, despertó. Ese calor sublima sus hielos congelados (como dióxido de carbono y cianógeno), creando la característica coma (la nube difusa) y una tenue cola (Figura 2). Esta actividad nos confirma: no es solo un cuerpo errante, ¡es un cometa genuino de otro sistema estelar!
El equipo de investigadores de CIDATA liderado por la Dra. Giuliat Navas y el Ing. 3I/ATLAS: José Ubaldo Sánchez, ha enfrentado serios desafíos al intentar monitorear el Cometa 3I/ATLAS desde los telescopios Reflector y Cámara Schmidt del OAN. ¡Este visitante interestelar no se lo ha puesto fácil!
Inicialmente era un objeto extremadamente débil, casi invisible desde nuestros telescopios (magnitud 19-20), y aunque su brillo mejoró (magnitud 14-15 para mediados de octubre), su cercanía angular al Sol ha sido el obstáculo actual (Figura 1). Durante septiembre y la primera mitad de octubre, el cometa se mantuvo oculto cerca del resplandor solar, siendo visible solo durante la primera parte de la noche (19- 21 HLV) estrecha ventana, pero las condiciones en la Cordillera de los Andes, con cielos nublados y fuerte turbulencia (seeing deficiente), nos sabotearon las escasas oportunidades de poder observarlo desde nuestros equipos.

El monitoreo ha entrado ahora en una pausa forzosa. Desde el 14 de octubre de 2025 el cometa ha sido completamente eclipsado por el brillo diurno del Sol (Figura 1), volviéndose inobservable. Este «tiempo muerto» es crucial, ya que el destino final del cometa, su posible desintegración por el calor del Sol, se decidirá en este período. La comunidad científica aguarda con expectación su reaparición, para confirmar si este impresionante viajero interestelar logrará sobrevivir a su encuentro con nuestra estrella.
El enigmático cometa 3I/ATLAS alcanzará su máxima cercanía al Sol (perihelio) el 29 de octubre de 2025, quedando a solo 1.356 UA de nuestra estrella. Nuestro equipo científico ha estado estudiando de cerca su brillo, y lo que hemos descubierto es tan inusual como fascinante. Durante 70 días, su luminosidad se mantuvo constante, “plana” (Figura 2), un comportamiento que no es normal en un cometa saludable que se dirige hacia el Sol. ¡Esto podría ser la señal de un final prematuro! Esta extraña estabilidad en el brillo nos recuerda a otro famoso visitante, el cometa C/2012 S1 ISON, que se desintegró por completo tras su paso cercano al Sol.
Esta inquietante similitud sugiere que el 3I/ATLAS podría estar agotando rápidamente su hielo superficial o, peor aún, sufriendo una desestabilización estructural interna.
Si el intenso calor solar provoca una eyección de gases lo suficientemente violenta (sublimación térmica), esta fuerza superará la débil cohesión del cometa. El resultado sería catastrófico, el núcleo se fragmentaría, dejando atrás solo una nube de escombros. Estamos expectantes por ver si este increíble mensajero interestelar sobrevivirá a su encuentro con el Sol. Si el cometa sobrevive a este encuentro solar, será potencialmente observable de nuevo a principios de diciembre de 2025, cuando se aleje del resplandor de nuestra estrella para continuar su viaje por el espacio profundo (Figura 4).
El 3I/ATLAS ha sido un objeto de gran interés científico, no solo por su origen extrasolar, sino por su frágil comportamiento. Aunque los desafíos de observación han sido notables, el análisis de su curva de luz y el pronóstico de su posible desintegración nos recuerdan la naturaleza impredecible y transitoria de estos viajeros helados.
La Dra. Navas del CIDATA y un equipo internacional (expertos de Venezuela, Colombia y Argentina) continuarán la investigación para determinar el destino final del cometa en diciembre. El estudio se centrará en lo que sucederá con el objeto una vez que supere su paso cercano al Sol y sea nuevamente observable.

