El panel de expertos expresó su “profunda preocupación” ante la vigencia y prórroga sucesiva de los decretos de Daniel Noboa

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RNCC / FOTO CORTESÍA

La comunidad internacional ha vuelto a encender las alarmas sobre la situación en Ecuador. Un panel de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó este jueves su “profunda preocupación” ante la vigencia y prórroga sucesiva de los decretos de estado de excepción emitidos por el gobierno de Daniel Noboa, advirtiendo que muchas de estas medidas vulneran flagrantemente las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

El informe, encabezado por Ben Saul, Relator Especial sobre la protección de libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, señala que el uso recurrente de la fuerza militar en labores de seguridad interna supone un grave riesgo de violación al principio de legalidad, el derecho a la privacidad y el debido proceso.

La preocupación de los relatores no es abstracta. En regiones clave como Guayas, Manabí y Los Ríos, el toque de queda se ha convertido en una herramienta de control social que, según denuncias de organismos locales, ha facilitado excesos por parte de las fuerzas del orden. Bajo la figura del “conflicto armado interno”, la libre circulación está restringida, afectando no solo la economía popular, sino permitiendo allanamientos sin orden judicial y detenciones arbitrarias que escapan al escrutinio civil.

Para los expertos de la ONU, la respuesta a la crisis de seguridad debe ser “estrictamente necesaria, proporcional y temporal”. Sin embargo, la realidad ecuatoriana muestra una normalización de la excepción, donde el control militar sustituye la inteligencia policial y las garantías judiciales mínimas se desvanecen bajo la retórica de la “guerra contra el terrorismo”.

El informe, que será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, resalta impactos devastadores sobre los derechos a la vida, la reunión pacífica y la prohibición absoluta de la tortura. No es un señalamiento aislado, ya que diversas organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch ya han documentado casos de tratos crueles e inhumanos en el sistema penitenciario y en barriadas populares bajo intervención militar.

La ONU exhorta al gobierno de Noboa a retornar al control civil y a un enfoque de seguridad que no sacrifique la dignidad humana en el altar del orden público. Mientras tanto, el pueblo ecuatoriano sigue atrapado entre la violencia de los grupos criminales y una respuesta estatal que, según los expertos, camina por la peligrosa cornisa del autoritarismo.

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