Movilizados exigen mejoras en la calidad de vida y la renuncia del actual presidente
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
El aumento de las protestas populares en Haití ha puesto de manifiesto el profundo descontento de la población con el Gobierno de Alix Didier Fils-Aimé, respaldado por la Administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Las protestas que se han intensificado desde el primero de mayo, fecha en la que se conmemoró el Día Internacional del Trabajador, se caracterizó por movilizaciones que denunciaron la falta de mantenimiento de la infraestructura nacional, exigieron mejoras en la calidad de vida, un aumento del salario mínimo de 22,92 dólares, así como la dimisión del presidente del país, entre otros reclamos.
Gran parte de las movilizaciones se producen de forma descentralizada e incluso con características espontáneas. Esto sucede a causa del elevado índice de informalidad en el país, que alcanza casi el 90% de los trabajadores, lo que dificulta la articulación a través de representaciones de categoría como los sindicatos.
Los movilizados denunciaron además cosas sencillas que, a la vez, son muy graves, como lo que consideran incapacidad de la policía para garantizar la seguridad e intervenir en los conflictos que afectan a las carreteras de todo el país, donde se producen emboscadas y situaciones peligrosas.
Otro indicador crítico de la erosión del apoyo político es una carta conjunta firmada por diversas empresas, incluida la distribuidora de Coca-Cola. En el documento, el sector privado denuncia la incapacidad de la policía para garantizar la seguridad e intervenir en los conflictos que afectan las carreteras, donde ocurren emboscadas constantes.

