ARGIMIRO MELÉNDEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA
Etimológicamente esas palabras son muy diferentes y a vuelo de pajaros o de pluma,
La socialización es el proceso de adaptación e integración de un individuo, un material, o un tema, en la sociedad, mientras, que la defensa es la acción de protegerse o repeler un daño o afrenta contra ello. Ambas palabras provienen del latín y describen dinámicas fundamentales de la interacción y supervivencia humana.
Sin embargo, ahora refiriéndonos al proceso emocional de los tesistas, ellas son una montaña rusa que combina autoexigencia, incertidumbre y frustración. Transitar por el desarrollo de una tesis no es solo un desafío académico, sino un fenómeno psicológico intenso que suele atravesar por diferentes etapas y estados de ánimo.
En ese sentido, refiriéndonos a los trabajos especiales de grado TEG que los aspirantes, (estudiantes universitarios) a cualquier título que se otorgan en sus casas de estudio, estas dos palabras generan emociones diametralmente opuestas.
Por ello, es importante conocer que al inicio, (Luna de miel): comenzar el proyecto, suele haber ilusión, motivación y una expectativa idealizada sobre la investigación y el aporte que se hará, también encierra la finalización de un sinnúmero de esfuerzos que el estudiante y su familia superaron para lograr un título universitario.
Asimismo, el desarrollo intermedio (Choque con la realidad): Al profundizar en la recolección de datos y la escritura, es común sentir ansiedad y abrumo. Aparece el síndrome del “bloqueo mental” y la procrastinación, que muchas veces es una vía de escape ante la presión y el miedo a no cumplir con las expectativas.
Igualmente, en la etapa de conclusión (Agobio total y desgaste): El estrés aumenta exponencialmente. También, las críticas de los asesores o jurados pueden generar desánimo, inseguridad y sensación de incapacidad. Es frecuente que se somatice el estrés con dolores de cabeza, problemas para dormir o fatiga.
Y finalmente, la defensa y el cierre (Liberación): Superar la revisión final produce una mezcla de alivio, orgullo y nerviosismo previo a la sustentación o exposición.
De igual forma, en todo el entorno estudiantil, principalmente nosotros los docentes jugamos un papel importantísimo, ya que, el papel de apoyo que el tesista necesita, estará influenciado según la connotación o significancia que el pasado nos evoca y en consecuencia otorgamos a ese proceso, un sentimiento positivo o negativo. Sí utilizamos la palabra defensa, revelamos que se vivió literalmente un trauma psicológico, difícil de superar porque evidentemente afloran esos sentimientos poco gratos que se vivieron.
Sí recomendamos a nuestros tesistas que se preparen sobremanera para las preguntas que el jurado hará, expliquemos también, cuál es el interés de ellos. Por ejemplo: las preguntas más frecuentes son sobre la metodología que se empleó, porque ello, explica y da fuerza y credibilidad a los resultados obtenidos. Es conveniente entonces, que nosotros los docentes, aún no siendo jurados, las hagamos y se vaya adiestrando al tesista para responder. No es solo, preguntar por preguntar, sino ayudar oportunamente al estudiante.
Es impresionante, como se sostiene y permanece en la mente de muchos profesionales el recuerdo que se tiene del hecho final de socializar el TEG, verdaderamente es inolvidable, pero mucho más sorprendente es la connotacion de miedo que transmitimos al tesista. Por ello, el cierre de este material es invitar a todos nosotros a desmontar el concepto de DEFENSA por el de SOCIALIZACIÓN que los teóricos de la educación proponen y los angustiados tesistas demandan.

