Mientras vuelve a avivarse el conflicto, el precio de la gasolina se dispara a lo largo de Estados Unidos
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha denunciado este martes la violación de su espacio aéreo por parte de Estados Unidos en la región del golfo Pérsico, tachándola de “aventuras intervencionistas y comportamiento agresivo”.
En un comunicado, afirmó que sus unidades de defensa aérea, contando con datos de seguimiento preciso de los servicios de inteligencia iraníes, derribaron un dron MQ-9 y dispararon contra un dron RQ-4 y un avión de combate F-35 invasor, obligándolos a abandonar el espacio aéreo nacional.
La Guardia Revolucionaria reivindicó su derecho legítimo a tomar represalias y advirtió en contra de cualquier nueva violación por parte de “las fuerzas invasoras estadounidenses”.
Estados Unidos llevó a cabo este lunes ataques en el sur de Irán para “proteger” a sus tropas desplegadas en la región de eventuales “amenazas” procedentes del país persa.
Entretanto se aviva del nuevo el conflicto, los costos de la guerra en curso en Oriente Medio para Estados Unidos siguen aumentando. Los precios de la gasolina en los 50 estados del país han superado el umbral de los 4 dólares por galón.
A pesar de las declaraciones de Donald Trump de que la alta producción de petróleo protege al país de las crisis de precios, en la práctica, la nación se ha mostrado vulnerable a la dinámica global del mercado.
En la economía estadounidense, donde el automóvil es el medio de transporte clave, cualquier aumento en el valor del combustible pasa rápidamente de ser una simple noticia a convertirse en un factor socialmente sensible.
Estados Unidos sigue siendo uno de los países más ‘automovilísticos’ del mundo: debido al escaso desarrollo del transporte público fuera de las grandes ciudades, los habitantes dependen a diario de los vehículos particulares.
La gasolina en Estados Unidos es significativamente más barata que en Europa, donde los impuestos son elevados. También es la más barata en relación con los salarios entre una selección de países grandes.
Sin embargo, el precio relativamente más bajo se ve más que compensado por el consumo mucho mayor de sus habitantes.
El conductor estadounidense promedio gasta más de 2.200 litros de gasolina al año, equivalente al llenado de 55 veces un vehículo familiar en Venezuela, es decir, más de un tanque por semana.

