Promeseros de esta tradición en Tinaquillo y San Carlos desafiaron las precipitaciones de este jueves para rendir tributo al Santísimo Sacramento en el día de Corpus Christi

DALISVE DURÁN / YOEL RIVAS SEQUERA
RNCC / FOTOS DALISVE DURÁN / YOEL RIVAS SEQUERA / COFRADÍA DE LOS DIABLOS DANZANTES – SAN CARLOS

Ni la incesante lluvia que azotó a Cojedes este jueves pudo frenar el torrente de fe que despierta la Solemnidad del Corpus Christi. Al contrario, el agua pareció encender con mayor euforia el compromiso de los promeseros.

En Tinaquillo, la iglesia Nuestra Señora del Socorro fue el centro donde los Diablitos Danzantes de Tinaquillo se postraron, con el respeto que los caracteriza, ante el Santísimo Sacramento del Altar, reafirmando una de las tradiciones más hermosas del catolicismo venezolano.

La ceremonia religiosa, que expone la presencia real de Cristo en la Eucaristía, estuvo liderada por el párroco Jhonluis Garabán. El templo lució repleto de fieles y autoridades municipales, quienes acompañaron el acto litúrgico antes de dar paso al estallido del color y el folclor en las calles.

IDENTIDAD, CUERO Y CASCABEL

Una vez bendecidos, cerca de 100 promeseros tomaron el espacio público. Ataviados con sus imponentes trajes rojos y negros y luciendo sus tradicionales máscaras, los danzantes irradiaron alegría y respeto. Al ritmo del cuatro, las maracas y los cascabeles, ejecutaron con precisión milimétrica coreografías ancestrales como la pareja, la culebra, el pañuelo, la polcard, la reverencia y la cinta.

Cada paso y cada caída de rodillas ante la custodia sagrada revivieron el místico ritual que simboliza, desde tiempos coloniales, el triunfo definitivo del bien sobre el mal.

Ángel Cabrera, quien recientemente asumió la conducción como primer capataz de la cofradía, tras la dolorosa pérdida física de su hermano Carlos Cabrera, resaltó el temple del grupo

“No se trata de un solo día, de Corpus Christi. Esta es una actividad que nos congrega todo el año. Somos artesanos de nuestra propia fe, elaboramos nuestros instrumentos, caretas y trajes”.

Cabrera subrayó que la organización cuenta con una base de entre 120 y 180 danzantes, sumado a un equipo activo en tareas administrativas que garantiza el relevo generacional de esta manifestación con más de 120 años de resistencia cultural.

RAÍZ DE UN PUEBLO

Para el antropólogo e historiador Argenis Agüero, presente en las festividades, el valor de esta cofradía trasciende los títulos formales. Agüero enfatizó que, más allá de su declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, los Diablos de Tinaquillo son la manifestación con mayor peso, firmeza y representatividad del municipio, un logro histórico que reconoció directamente al compromiso histórico de la familia Cabrera.

La intensa jornada de este jueves culminó con un alto sentido patriótico e institucional: la cofradía rindió honores al Padre de la Patria, Simón Bolívar, con ofrendas florales, para luego asistir a una Sesión Especial en el Concejo Municipal.

La fiesta de la fe no termina aquí. Fieles a la tradición, los Diablos volverán a las calles el próximo domingo 07 de junio para acompañar la procesión del Santísimo Sacramento y, durante los siguientes siete domingos, continuarán recorriendo los caminos con las tradicionales trochas.

TRADICIÓN BICENTENARIA

En Venezuela existen 15 cofradías que se dedican desde tiempos remotos a esta práctica, de las cuales 11, incluyendo a los Diablos Danzantes de Tinaquillo, han sido declaradas por la Unesco en el año 2012 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y otras que han venido surgiendo en el tiempo en diferentes poblaciones se suman al resguardo de esta tradición para fomentar la declaratoria universal.

En San Carlos esta festividad se llevó a cabo con un recorrido de la Cofradía de los Diablos Danzantes de Corpus Christi de San Carlos, que inició desde la calle Zamora en la casa de los custodios de la tradición, hasta las afueras del Santuario Eucarístico Diocesano Iglesia San Juan Bautista.

Antes de salir a danzar, cada integrante de la cofradía de los diablos debe encender una vela y ofrecer al Santísimo pidiendo su bendición y permiso, para luego revestirse con la indumentaria y representar al mal que se rinde siempre ante el bien.

Seguidamente, al ritmo del cuatro y el sonar de las maracas, la cofradía de promeseros y danzantes renovó sus promesas, llenando de orgullo las raíces de nuestro pueblo. Protegiendo y proyectando esta manifestación para asegurar que su legado espiritual e identitario siga latiendo con fuerza en las nuevas generaciones.

El día de Corpus Christi (Cuerpo de Cristo) es una fecha móvil que corresponde al noveno jueves después del jueves santo. Según la tradición cristiana nace a partir de la visión de la beata Juliana de Monte quien para el año 1230 en la diócesis de Bélgica tuvo un sueño donde se reflejaba la necesidad de una fiesta que honrase exclusivamente el misterio de la Eucaristía y fue el Papa Urbano IV quien decretó por bula papal que se celebraba en esta fecha.

Cabe destacar que, en la capital cojedeña no se conoce fecha exacta de inicio de la celebración de esta festividad, pero, algunos historiadores, cronistas, cultores e investigadores aseguran que ya existía la tradición de los Diablos Danzantes para finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, de acuerdo a testimonios escritos e investigaciones que así lo fundamentan, lo que evidentemente representaría la de mayor antigüedad en el estado Cojedes.

Importante aclarar que, aunque la danza varía según el pueblo que la practica, todas mantienen el mismo objetivo que es la adoración, rendición, culto y pago de promesas al Santísimo Sacramento del Altar. Cada pueblo le imprime su propia esencia teniendo entre ellas semejanzas y diferencias en cuanto a vestuarios, máscaras o caretas, música, pasos y figuras, colores, instrumentos musicales.

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