Comunidad del sector Buenos Aires despidió el mes de la Cruz de Mayo y dio la bienvenida al santo que «todo lo tiene y todo lo da»

DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA

El sector Buenos Aires de Tinaquillo se inundó de fe, misticismo y el retumbar del cuero. Como ya es una inquebrantable tradición anual, la agrupación sanjuanera Tiembla Tierra tomó los espacios de este populoso sector para celebrar por todo lo alto la Bajada de la Cruz y el esperado despertar de San Juan Bautista, en una jornada que unió a la comunidad en un solo canto de identidad y resistencia cultural.

Getsi Linares, directora de la agrupación y fiel custodia de esta manifestación religioso-cultural en la localidad, detalló que el tributo comenzó con la emotiva despedida al mes de la Cruz de Mayo. Frente a un altar adornado con velas y una colorida bandeja de frutas, los devotos rindieron gracias por las cosechas y las bendiciones concedidas, en un ritual que se extendió desde las 10:00 hasta las 11:30 de la noche al ritmo de cantos de sirenas y toques de parranda.

Justo a la medianoche, el ambiente se transformó. El misticismo de la Cruz dio paso a la algarabía colectiva con el despertar de San Juan Bautista. El llamado de los tambores, el ondear de las banderas coloridas y los cantos de sirena marcaron la salida de la venerada imagen desde la casa de la señora Isabel Pérez.

Tras ser colocado en su altar principal, el santo inició su tradicional recorrido procesional hasta la plaza del sector Buenos Aires, donde el pueblo lo bailó con fervor y alegría antes de retornarlo a su nicho. Linares acotó que, de manera excepcional, la ceremonia fue más breve este año debido a que la señora Isabel, matrona y guardiana del santo, se encuentra indispuesta de salud, por lo que la comunidad elevó oraciones por su pronta recuperación.

«Agradecemos profundamente a todas las sanjuaneros, parranderos, devotos y promeseros que nos acompañaron a mantener viva esta llama de nuestra afrovenezolanidad», expresó la directora de Tiembla Tierra.

La fe sanjuanera no se detuvo allí. Linares destacó que la parroquia se convirtió en un hervidero de tradición, ya que al día siguiente los devotos de la agrupación San Juan Alegría, ubicados en el Bloque 1 de Buenos Aires, replicaron el fervor popular celebrando el «rabo de Cruz» y el despertar del santo, esta vez bajo la hermosa modalidad de cantos de décimas.

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