La I Promoción de Teólogos Pastorales del Instituto Diocesano «Monseñor Ramón Antonio Linares Sandoval» celebró su graduación
EDUARDO JIMÉNEZ
RNCC / FOTOS EDUARDO JIMÉNEZ
En un emotivo ambiente impregnado de fe, alegría y compromiso cristiano, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario del municipio Tinaco se vistió de gala para celebrar la graduación de la I Promoción de Teólogos Pastorales del Instituto Diocesano «Monseñor Ramón Antonio Linares Sandoval».
Un total de 43 hombres y mujeres de fe recibieron sus certificados, listos para fortalecer la acción evangelizadora en las comunidades llaneras.

La jornada protocolar inició con la Santa Misa, la cual estuvo presidida por Monseñor Alexander Rivera Vielma, Obispo de la Diócesis de San Carlos, en compañía del presbítero Víctor Parada, párroco del emblemático templo tinaquero.
Tras finalizar la homilía, se procedió a la conformación del presídium para el acto académico, el cual estuvo integrado por el excelentísimo Obispo junto a los presbíteros Víctor Parada, Rodolfo Monsalve y José Luis Nava.
Rodeados del calor litúrgico, familiares y la feligresía cojedeña, los graduandos recibieron de manos de las autoridades eclesiásticas sus respectivos reconocimientos, así como la imposición de botones que los acredita formalmente en esta tarea pastoral.
Durante su intervención, Monseñor Alexander Rivera Vielma extendió sus palabras de felicitación a los nuevos teólogos, exhortándolos con firmeza a continuar trabajando incansablemente por el bienestar de las familias y la iglesia local.
«Los invito a seguir en sus labores pastorales en favor de la familia y la feligresía en nombre de nuestro Señor Jesucristo», enfatizó la máxima autoridad diocesana.

El emotivo encuentro también propició momentos de profunda sensibilidad social, ya que se designó como madrina de la promoción a la teóloga Rómula Rodríguez, en reconocimiento a su constancia y por ser una de las participantes de mayor edad del programa.
Asimismo, en un noble gesto de hermandad cristiana, se entregaron certificados post-mortem a los familiares de la señora Cruz Aular y el señor Eduardo González facilitador, quienes partieron físicamente pero cuyo legado de fe quedo sembrado en esta primera cohorte.

