EDUARDO MARIÑO RODRÍGUEZ
RNCC

Tras los devastadores terremotos del 24 de junio y ante las primeras de sus aun incalculables consecuencias, el Gobierno Nacional ha lanzado la iniciativa Venezuela Renace, para apuntalar la necesaria reconstrucción de hogares, infraestructura y sobre todo, del tejido social devastado por el doblete sísmico.

Una tarea que no se hace simple, si empezamos por el hecho de que la propia geografía de nuestro país fue brutalmente transformada.

Un estudio de la NASA revelado esta semana muestra que hubo un desplazamiento lineal de hasta 60 centímetros en algunas áreas de la zona de ruptura de falla. Eso nos da una medida de la destrucción.

Imagine que a la mitad de una casa cualquiera se le desplace medio metro hacia un lado: No hay base, columna, machón o estructura que soporte semejante desplazamiento. Es tanta la magnitud, que si nos atenemos a la precisión de los actuales GPS, tenemos que captar con cierto pasmo que la misma geografía del país cambió en segundos: Límites, parcelas, tuberías, todo lo que se ubicaba a lo largo de esa marca de desplazamiento cambió 60 centímetros de posición, rompiéndose o por lo menos, deformándose hasta el punto de la inutilidad.

Hay numerosas voces abogando por dejar a La Guaira en el abandono, por no volver jamás a construir ahí. Pero esa, es una solución emocional e ingenua… ¿acaso no volverá a temblar, quizás en otra región a lo largo de las principales fallas del país? ¿y que haremos entonces, huir indefinididamente?

La respuesta ante la geología del país no puede ser la misma de los que huyeron del país ante la crisis, la respuesta debe ser la indicó el Padre Bolívar ante el doblete de 1812: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Nuevos y mejores sistemas constructivos y de gestión de riesgo, controles más estrictos y sobre todo, la conciencia del país que tenemos debe privarla en reconstrucción.

Para Venezuela y los venezolanos, renacer no puede ser simplemente repetir ciclos, debe ser una nueva oportunidad para probarnos colectivamente como sociedad, para asegurarnos que si podemos como conjunto asumir los desafíos de reconstruir un país que no solo ha sido sacudido desde sus cimientos, sino que lleva a su costado heridas de años y décadas que no hemos aprendido a sanar.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *