Más de mil personas padecen severa crisis por la carencia del servicio de agua, frente a la indolencia de las autoridades

DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Una grave emergencia de salud pública e infraestructura amenaza la tranquilidad de más de 500 familias en el sector Caño Claro II. Los residentes de este popular sector reportan que ya acumulan cuatro semanas continuas sin recibir una sola gota de agua potable por tuberías, una situación insostenible que afecta de manera directa a más de mil personas, entre ellos niños, adultos mayores y pacientes con movilidad reducida.

Ramón Cuervo, habitante y vocero de los afectados, expresó con profunda preocupación el malestar colectivo ante la falta de respuestas por parte de la Alcaldía de Tinaquillo.

Según explica la comunidad, la problemática se originó tras el daño del motor y la bomba que surten el pozo del sector, equipos que posteriormente fueron retirados por la alcaldía con la promesa de una pronta sustitución, compromiso que hasta la fecha no se ha materializado.

«La vida del ser humano es el agua, y si nosotros no tenemos agua, estamos a punto de fallecer. Compramos agua los que pueden, pero un tambor de 500 o 600 litros cuesta hasta 10 dólares. ¿Quién tiene ese dinero de forma constante? La alcaldía no nos ha enviado ni el primer camión cisterna para paliar la situación», denunció Cuervo con visible indignación.

Ante la ausencia del vital líquido, las familias que no cuentan con los recursos financieros para costear camiones cisterna privados se ven obligadas a trasladarse diariamente a pie hacia los sectores de La Candelaria o al centro del pueblo para poder abastecerse a través de tomas públicas, cargando pesados envases bajo el inclemente sol de la jornada.

A esta dramática situación de salubridad se suma un peligro inminente de carácter ambiental y estructural. Los vecinos señalaron que varios árboles de gran tamaño, se encuentran inclinados y ejerciendo una fuerte presión sobre las cercas de seguridad y las líneas de alta tensión del tendido eléctrico que alimenta el pozo de agua local.

La comunidad advierte que de no enviarse una cuadrilla especializada para despejar los árboles sobre las líneas de tensión, el sector corre el riesgo inminente de sufrir un cortocircuito o caída del tendido, lo que agravaría aún más la parálisis del pozo.

 «El peligro está latente aquí. En cualquier momento nos vamos a quedar sin pozo, sin agua, sin luz y sin nada si esas ramas terminan de derribar el cableado», puntualizó Cuervo, haciendo un llamado de urgencia para que se active una cuadrilla de poda pesada antes de que ocurra un accidente lamentable. Los vecinos reiteran su exigencia al alcalde y al gobernador de la entidad para que actúen con la celeridad que la salud de sus ciudadanos demanda.

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