Tras años mediante el rumor del monte y por el saber silencioso este profesional ha curado históricamente a los suyos con lo que la tierra le provee, siendo nombrado por la Universidad Simón Rodríguez como Maestro Pueblo en Medicina Natural

MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

La historia del doctor Oswaldo José González Campo, no es solo la de un profesional de la salud alternativa; es la crónica de un rescate soberano de nuestras raíces, un testimonio de superación personal y un faro de dignidad para los naturólogos no solo en Cojedes si no de toda Venezuela.  

Tras años mediante el rumor del monte y por el saber silencioso este profesional ha curado históricamente a los suyos con lo que la tierra le provee. De allí se ha erigido como un pilar fundamental de la fitoterapia clínica, la química de productos naturales y la organización gremial, ese pulso vital late con la fuerza de las llamaradas de convicciones profundas del doctor Campos, y no hay día que se ocupe de investigar y aprender sobre la medicina natural y la reacción en el cuerpo humano.  

BIOGRAFÍA Y ARRAIGO  

Nacido el 2 de junio de 1974 en El Espinal —hoy rebautizado como Las Vegas—, estado Cojedes. Oswaldo vino al mundo en un parto casero asistido por una comadrona tradicional. Menor de cinco hermanos, creció bajo el amparo de Toribio González y de Ilda Josefina Campo.  

Desde la infancia, estuvo siempre en contacto con el saber popular fue ineludible. Sus abuelos maternos, Tomás Aponte y Juana Campo, guardaban celosamente los secretos de la medicina herbaria heredada de sus ancestros, un legado vivo que compartían junto al tío abuelo Modesto Campo, reconocido por elaborar pócimas sanadoras y quien sobrepasó los noventa años de vida. Del mismo modo, los abuelos paternos, Don Toribio González y Rosa Pinto, entremezclaban las labores agrícolas con el calor del hogar en las mismas tierras que cultivaban con esmero.  

La formación inicial de Oswaldo, transcurrió en la Escuela Juan Ángel Bravo de Las Vegas. No obstante, su adolescencia estuvo marcada por la timidez y los episodios de bullying, una situación que dio un giro radical a los 16 años al adentrarse en las artes marciales. Hoy por hoy posee el rango de Maestro y la dirección para Venezuela de la Organización Internacional de Karate.  

Tras graduarse de Bachiller en Ciencias en el Liceo Alejandro Febres, su juventud atravesó encrucijadas, incluyendo un paso apasionado pero breve por los bomberos universitarios y cinco años de baches e inmadurez.  

Un profundo choque de reflexión personal a los veintiún años encendió la chispa del cambio. Decidido a transformar su destino, se inscribió en cursos de informática y administración, graduándose finalmente en diciembre de 2001 como Licenciado en Administración mención Informática en la Universidad Simón Rodríguez. Su trayectoria laboral se consolidó en la administración pública, donde laboró durante casi quince años en una institución financiera del Estado ocupando cargos de alta responsabilidad, hasta su retiro voluntario en 2015 para entregarse por completo a su verdadera vocación.  

HACIA EL NATURISMO CIENTÍFICO  

Detrás de cada gran terapeuta suele haber una vivencia transformadora y la de Oswaldo no es la excepción. Durante sus años universitarios, una enfermedad severa lo postró y lo llevó a recorrer múltiples especialistas en los estados Cojedes, Carabobo y Aragua sin obtener diagnóstico alguno. Desahuciado por la medicina convencional, el médico tratante, no logró hallar respuestas certeras a lo que padecía su cuerpo.  

Y fue así que recurrió a otras opciones gracias a una prima de su madre, su camino se cruzó con el del recordado doctor Edgar Carrizo, en Barquisimeto, un médico cirujano, homeópata y especialista formado en Alemania. Aquella consulta devolvió la salud a su cuerpo y reorientó su existencia.  

Convencido de que necesitaba aprender a cuidarse a sí mismo y a su familia, comenzó a estudiar naturopatía en el año 2006 a través de Asoeducalt en convenio con la Universidad de los Andes, motivado desde el encuentro con el especialista Carrizo, que fue como un despertar ante su angustia, siendo un faro de luz ante la adversidad que se encendió para el resto de su vida.  

Lejos de conformarse con el empirismo, González Campo apostó por el rigor científico. Cursó diplomados en fitoterapia clínica, iridología, medicina cuántica, nutrición holística, dietoterapia y para el 2018, se graduó en acupuntura bioenergética.  

Actualmente, su perfil académico posee profundidad y criterio: posee una Maestría en Administración mención Gerencia General por la Unellez San Carlos y cursa de forma simultánea una Maestría en Salud Pública, además de un Doctorado en Gerencia Avanzada y un Doctorado en Química de Productos Naturales en la Unellez Barinas.  

Su enfoque se centra en la fitoterapia clínica, la toxicología vegetal, la nutrigenómica y la epigenética aplicada a la alimentación, investigando cómo las plantas medicinales y los nutrientes regulan la expresión genética para combatir patologías crónicas como la hipertensión arterial. Su prestigio lo ha llevado a dictar conferencias magistrales, como la ofrecida en octubre al Colegio de Nutricionistas del Estado Falcón sobre nutrición ortomolecular, bionanotecnología y epigenética.  

GREMIO Y SOBERANÍA TERRITORIAL  

El Dr. Oswaldo, divide su tiempo entre la investigación, la docencia y sus consultas privadas ubicadas tanto en San Carlos, como en Las Vegas del estado Cojedes, espacios donde atiende a pacientes con diversas patologías mediante protocolos integrales que abarcan desde el diagnóstico clínico hasta pautas de nutrición y actividad física.  

Pero es de connotar que su labor no se limita al consultorio: es Coordinador Territorial del Instituto Universitario Latinoamericano de Agroecología Paulo Freire, donde articula las carreras de Licenciatura en Seguridad Alimentaria y Cultura Nutricional e Ingeniería en Agroecología.  

También mantuvo un compromiso especial con la difusión de sus conocimientos, como columnista especializado en un diario del estado, durante tres años. Para el 2020 durante la pandemia creo su propio programa radial, sumado a charlas comunitarias gratuitas, además a tenido una importante presencia como Country Manager para Venezuela de la Cámara Mundial de Conferencistas, Expositores y Oradores (CM-CEO), institución que avala su excelencia.  

En 2025 la Universidad Simón Rodríguez le otorgó el reconocimiento de Maestro Pueblo en Medicina Natural.  

Sumado que, en el ámbito gremial, su liderazgo ha sido histórico. Tras presentar el proyecto de ley ante los legisladores del estado Guárico en 2024, encabezó junto a sus colegas la conformación del Colegio de Medicina Tradicional Integrativa y Terapias Complementarias del estado Cojedes.  

Su participación fue un hito trascendental en la aprobación de la Ley Regional de Medicina Natural en el estado Cojedes, manteniendo un marco legal que respalda a estos profesionales, quienes transitan actualmente hacia su plena colegiación.  

“LA SALUD EN NUESTRAS MANOS” 

 “En la vorágine del mundo contemporáneo, solemos buscar soluciones complejas, costosas y lejanas para dolencias que muchas veces encuentran su origen en el alejamiento de nuestra propia naturaleza”, aseguró González Campos.  

También aclaró que la medicina natural y la fitoterapia no son recursos de última hora ni alternativas pasajeras, “son herramientas ancestrales y científicamente comprobadas que tenemos al alcance de la mano y que, atrapados por las inercias de la vida moderna, casi siempre desechamos”, explicó.  

Es hora de dar un paso al frente y brindemos armonía y salud a nuestro cuerpo. Gran parte de los males que aquejan a nuestra sociedad actual encuentran su respuesta en la tierra, en el plato consciente y en la sabiduría de nuestros abuelos redescubierta a la luz de la ciencia. Como bien lo demuestra la trayectoria del Dr. Oswaldo José González Campo, un pilar indiscutible de la medicina natural en Cojedes, “la solución a muchos de nuestros problemas de salud está, literalmente, en nuestras manos”, apuntó.  

Con la asesoría, el rigor y el profesionalismo de este gremio de naturólogos que hoy abren con firmeza las puertas institucionales de la salud integrativa en el estado, se consolida un movimiento indetenible.  

Es hora de valorar lo autóctono y de que se asuma la soberanía de la salud desde Las Vegas, desde Cojedes y desde cada rincón de Venezuela, demostrando que para ser un profesional de categoría y humanismo no hace falta nacer en las grandes urbes, sino tener raíces profundas, vocación inquebrantable y un profundo amor por la vida. 

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