Traemos a nuestros lectores, el discurso de Armando González Segovia, con motivo de los 58 años de creación de la Parroquia (hoy municipio foráneo) Juan de Mata Suárez, en sesión espacial llevada a cabo este sábado 17 de octubre de 2026

ARMANDO GONZÁLEZ SEGOVIA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

En primer término, por el principio de gratitud, debo agradecer a la Alcaldía y la Cámara Municipal el honor de invitarme a esta actividad. En 1992 cuando asumí el cargo de cronista y era Alcalde el profesor Miguel Quintero, aquí presente, y estuve en la gestión como Alcalde de siempre recordado Luis Linares, en cuyas gestiones se realizaron las investigaciones aquí sintetizadas y, sin su apoyo no hubiese podido ser realizada. Entonces debo expresar el agradecimiento a las autoridades municipales: Víctor Gil, Alcalde, y al cuerpo edilicio presidido José Linares, presidente del Concejo Municipal, y los concejales que hacen vida en esta cámara municipal.  

En segundo término, a quienes me trajeron a esta población y hoy están delicados de salud, mi madre Fidelina Segovia y Martín Campos Medina, quienes llegaron a estas tierras y se convirtieron en miembros de esta comunidad. Gracias por tanto…  

Por último a la población de este municipio que en todo momento me ha tratado con estima y respeto… en deuda de a solidaridad eterna…  

POBLACIONES ANCESTRALES  

Los pobladores originarios de estas tierras, vinculados a los grupos gayones y cuybas, habitaron las riberas de los entonces caudalosos ríos siglos antes de la llegada violenta del invasor europeo en 1530, cuando el alemán Nicolás Federman pasó por estas tierras tras la búsqueda de oro o cuando, cinco años después, hizo recorrido similar Felipe de Hutten en búsqueda semejante.  

¿Quiénes eran estos pobladores originarios? ¿Cuál era su mundo cultural?  

Generalmente se afirma que eran pueblos “bárbaros” con poco que aportar a los saberes necesarios a la vida en la actualidad. Quizás estas ideas deban considerarse a través de los avances de las investigaciones científicas que, desde la antropología, la arqueología y la historia se ha avanzado en las últimas décadas. Estos mismos pueblos gayones, cuybas y caquetíos que relata Federman encontró en esta zona habitaron una amplia región que integró con especificidades locales gran parte de los actuales estados Lara, Portuguesa y Cojedes (Barquisimeto, Quíbor, Tocuyo, Apartadero, Cojedes, San Rafael, Acarigua, Píritu, hasta los llanos bajos de Papelón y Guanarito).  

En esta zona se encuentran yacimientos arqueológicos de alto valor científico. Federman, por ejemplo, describió que había unos maizales tan altos que podían tapar un hombre a caballo, es decir hubo una agricultura intensiva que otros testimonios arqueológicos ratifican. Existen por la región montículos y calzadas, los primero son promontorios de tierra compactada y los segundos estructuras de tierra, también compactada, que sirvieron como caminos en tiempos cuando las inundaciones anegaban el llano bajo, pero asimismo eran diques de contención y distribución de aguas en tiempo de sequía. De igual manera los arqueólogos Williams Denevan y Alberta Zucchi publicaron la investigación sobre los campos elevados de cultivo, en 1979, en la misma área de los llanos bajos en terrenos limítrofe de los actuales estados Portuguesa, Cojedes y Barinas, mismos lugares donde el antropólogo Argenis Agüero reportó yacimientos paleoindios que amplían hasta no menos de 7 mil años el poblamiento de los llanos en el actual Cojedes.  

¿Alguien puede pensar en comunidades que se organizan para la construcción de grandes obras de ingeniería hidráulica como montículos, calzadas y campos elevados de cultivos como “salvajes” e “incultos”? quien lo piense: suerte con eso que no resiste la mínima crítica.  

INICIOS DE LA INVASIÓN Y LAS RUTAS FLUVIALES  

Después de la expedición tras riquezas auríferas de Federman y Hutten en esta zona se encuentra que, cuando Juan de Villegas entrega la data o primer reparto de encomiendas de Barquisimeto en 1552 en similar búsqueda de oro, esta zona era una indeterminada porción de aquella, conocida como sierra de los cuyones de Acarigua, mismos que encontró Federman. 

 De las encomiendas villeguianas ocho tenían posesión en el río “Cohede”, el mismo aguas arriba nombrado Barquisimeto y que desde el siglo XIX se menciona como Cojedes que da nombre al estado, una de ellas en el Paso de los Caballos que se encuentra documentado todavía en la tercera década del siglo XX. Estos indígenas a su vez, en la misma ciudad de Barquisimeto arriba citada se unieron junto al Rey Miguel en uno de los primeros levantamientos contra los invasores europeos de 1552.  

Este proceso colonial continuó con la consolidación de la Villa de San Carlos en 1678, cuya finalidad fue concretar el avance europeo que había quedado inconcluso con las encomiendas y se estableció el sistema regulado por misioneros capuchinos que ubica como sitio estratégico la misión de Cojedes, entre la mencionada villa de San Carlos y la de Araure.  

Este afluente es de importancia tanto en el tiempo antes de la conquista como en esta porque conforma una ruta de importancia que permite la interconexión entre zonas diversas a través del tránsito fluvial desde el Atlántico por los ríos Orinoco, Apure, Portuguesa, Cojedes. El Coaheri, Cohede, Coxede, Cogede o Cojedes, a su vez es el mismo río Turbio o Barquisimeto desde la confluencia con río Claro por 300 kilómetros y que, desde Barquisimeto, puede llegar al Caribe a través del Golfo Triste donde se ubica Puerto Cabello. Llegaban por tierra hasta San Felipe El Fuerte y desde allí por el río Yaracuy a los puertos de Golfo triste. Desde Barquisimeto la ruta era expedita por los mismos ríos hasta el Orinoco.  

PUEBLO DE MISIÓN DE CARAMACATE  

Y esta zona de la Misión de Cojede era un lugar estratégico, así como lo fue la misión de Santa Clara de Caramacate documentada desde el 18 de marzo de 1752, según autorización del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Don Felipe Ricardos, al Prefecto de la Misiones Capuchinas para establecer el pueblo que el fraile Cirilo Bautista de Sevilla inició al año siguiente, entonces con una iglesia de palma en honor a Santa Clara.  

La principal finalidad de la misión de Santa Clara de Caramacate era “reducir” por la fuerza a gran cantidad de indígenas que se fugaban de las misiones adyacentes. Este pueblo de misión de Caramacate es el antecedente colonial de la población de Apartadero. Allí se producía maíz, verduras, yuca, así como caña de azúcar, cacao y ganados. Es de resaltar que a finales del siglo XVIII fue productor de añil, que se utilizaba para teñir telas en aquel tiempo, de importancia hasta el siglo XIX.  

la oportunidad de visitar unos tanques de procesar añil pertenecientes a esta misión a mediados de la década de los ochenta del siglo XX, con el apoyo del Sr. José Leocadio “Valerio” García, compadre y amigo de alta estima, el tanque es de cuatro depósitos. Aunque después hemos visitado otros, son de dos divisiones y menor tamaño, lo cual indica que era una zona de fuerte producción de añil, cultivo realizado por esclavos sumergidos hasta la cintura en el agua del estanque batiendo la gramínea para su procesamiento, el cual, además, requería de afluentes de agua corriente. Se creó como Parroquia Secular Santa Clara de Asís el 16 de diciembre de 1795.  

Esta misión, asimismo, fue el Cuartel General patriota en 1813, como punto de refugio cuando los insurgentes perdieron la batalla de Tierritas Blancas el 10 de noviembre de 1813, y Bolívar les arrebató el estandarte quedando como Batallón sin nombre. Recuperada la dignidad, estandarte y nombre en Araure el 5 de diciembre de ese mismo año, con el Numancia renombrado “Vencedores de Araure”.  

Caramacate fue un punto estratégico como lugar comercial y de reposo de viajeros. Uno de los caminos de tránsito era de San Carlos, Caramacate, Santa Inés del Altar o Cerro Negro, Torunos hasta la salida cerca de dónde está Gamelotal para llegar a Barquisimeto. Y la misma ruta de retorno Barquisimeto-Gamelotal-TorunosSanta Ines del Altar-CaramacateSan Carlos.  

La Ley del 10 de abril de 1848, bajo el supuesto de proporcionar ventajas al erario nacional y facilitar a particulares porciones de terrenos baldíos para el establecimiento de la agricultura y la cría, solamente agudizó el abismo entre los propietarios y los no propietarios, entre quienes poseían bienes de fortuna y quienes nada tenían. En la Parroquia Caramacate, por ejemplo, el 07 de septiembre de 1852, Marcos Ortiz compró por la cantidad de 875 pesos la extensión de una legua, 87 fanegadas con cinco mil varas cuadradas, las cuales estaban ubicadas en el Valle de Onoto, es decir en parte de lo que hoy se conoce como el caserío Puente Onoto.  

Las guerras intestinas fueron minando las condiciones de vida de la zona y para el 10 de diciembre de 1848 la Diputación Provincial de Carabobo, a la cual estaba adscrita esta zona en ese momento, decidió trasladar la “parroquia Caramacate al sitio o caserío onoto de esa jurisdicción”, por la decadencia que se encuentra, en la idea que Onoto era más apropósito para el establecimiento de la población por su situación geográfica, trámites que debía hacer el consejo Municipal de San Carlos, al cual pertenecía esta zona.  

Sin embargo, el 30 de noviembre de 1853, la misma Diputación Provincial derogó la anterior norma en razón que el vecindario alegó “muchas y poderosas razones” para no ejecutarlo y que Caramacate continuara en el sitio donde estaba.  

Para 1873 se establece que el Estado Cojedes lo integran 5 departamentos, denominados San Carlos, Girardot, Pao, Tinaco y Falcón. De éstos el departamento San Carlos se conformaba por siete distritos, cuyos nombres eran: San Carlos, Lagunitas, Cojedes, Manrique, San José, El Amparo y Caramacate, poblaciones que totalizaban 23.988 habitantes.  

Gracias a las aspiraciones continuistas del Presidente de la República, el guanareño Dr. Raimundo Andueza Palacios, se crearon una serie de distritos. Entonces las elecciones eran denominadas de segundo grado, es decir, quienes tenían derecho a voto eran los cuerpos colegiados del gobierno. Concejales, Diputados, Senadores. En consecuencia, quien tuviese más Concejos Municipales a su favor tenía mayor posibilidad de salir electo. Andueza Palacios intentaba una reforma constitucional para continuar en el poder después del tiempo para el cual fue electo, para eso necesitaba apoyo de la mayor cantidad de cuerpos deliberantes. Y mientras más hubiese, mejor. Por eso creó diversos Distritos. 

 La Sección Cojedes del Estado Zamora con el distrito Ricaurte, que fue dividido en dos distritos con las denominaciones de Ricaurte y Anzoátegui. De Ricaurte, la capital era Libertad y El Amparo conformado con sus correspondientes jurisdicciones. De Anzoátegui la cabecera o capital era el municipio Cojedes y el municipio Alegría cuya capital o cabecera fue Caramacate. El Municipio Anzoátegui fue creado por disposición de la Asamblea Legislativa del Estado Zamora, en 1890, y se instaló a comienzos del año siguiente.  

DE CARAMACATE, DESAPARTADERO Y APARTADERO  

Surgen las preguntas ¿Cuándo Caramacate se transformó en Apartadero? ¿Por qué razones?  

Veinte años antes de crearse el Distrito Anzoátegui, el cual comprendía los Municipios Cojedes, que era la cabecera o capital y el Municipio Alegría, cuya capital era Caramacate, existió un lugar denominado Desapartadero, tal como es referido en documentos de la época. Sí se observa en el acta de defunción del hermano de José Rodríguez, de quien se refiere “murió de calentura en el lugar de Desapartadero”, en 1874. Esta referencia conlleva indudablemente a pensar en el sitio que tiempo después se convirtió en el caserío Apartadero.  

El Desapartadero era un lugar apartado de la vía principal, posiblemente de estancia transitoria para el reposo de arrieros, acémilas y ganados, cercano al camino real que llevaba al paso del Toruno, hasta llegar a Gamelotal y pasar de ahí a Barquisimeto.  

Al crearse el Distrito Anzoátegui, en 1891, ya existía Apartadero según la referencia que hace el doctor Virgilio Tosta en el tomo III de la Historia de Barinas (A.N.H., 1989, p. 489), donde afirma que según resolución de la Asamblea Legislativa del Estado Zamora se “Trasladó la cabecera del Municipio Caramacate al vecindario de nombre Apartadero, que en lo adelante debería llamarse Alegría”.  

¿El Desapartadero y Apartadero son los mismos lugares? ¿Por qué se comenzó a poblar el sitio del Desapartadero? ¿Cuáles fueron las causas que motivaron el traslado del Municipio Caramacate al lugar de Apartadero?  

Parece acertado pensar que el sitio de Desapartadero y Apartadero son los mismos y que, en consecuencia, este último surge como continuidad temporal y espacial del primero, sucediendo algo similar con el pueblo de Caramacate. Es comprensible que haya existido un uso indistinto sobre los topónimos de Alegría y Caramacate, que algunos habitantes le decían villa de Caramacate y villa Alegría simultáneamente.  

La difícil situación que en 1848 propuso el traslado de Caramacate a otro lugar se agudizó con las epidemias que diezmaron la población a finales del siglo XIX, en especial el paludismo. Desde 1870 se acrecentó el problema y en el invierno de 1889 se desató un descomunal brote epidémico de paludismo. En las actas de defunción de los pobladores de estos lares se encuentra una gran cantidad de información sobre “muertes por calenturas”, en territorio cojedeño. Llegando la noticia incluso al Presidente de la República, doctor Juan Pablo Rojas Paul, quien destinó el pago de 1.200 bolívares para dos médicos que atendieran el brote epidémico, como en Tinaco.  

El testimonio del doctor Ángel Barreto Lima señala: “…la fiebre paludosa, endémica del lugar, ha tomado un desarrollo extraordinario; pero esta enfermedad no requiere un tratamiento médico tan asiduo y esmerado, sino recursos para alimentos y otras necesidades perentorias”. Estos datos conllevan a afirmar que la desaparición de Caramacate se produjo a finales del siglo pasado, sin embargo, es posible que algunos habitantes permanecieran en el lugar, porque testimonios orales indican que éste terminó de desaparecer cuando la Gripe Española, a finales de 1918 y principios de 1919.  

Es decir, los pobres, humildes y desamparados de ayer, al igual que hoy, están sometidos sistemáticamente a la muerte causada por factores endémicos que pueden ser fácilmente controlables con buena alimentación y normas sanitarias básicas y elementales, pero que no son asumidas como principios fundamentales de salubridad y las mayorías sufren las consecuencias de las malas políticas sanitarias. Los ricos, salvo casos excepcionales, no mueren de este tipo de enfermedades.  

Además de los topónimos Caramacate, Alegría y Desapartadero, surge también el de Pueblo Nuevo y, por último, Apartadero. Ya se ha hecho referencia a los tres primeros. El de Pueblo Nuevo lo refirió el profesor Romualdo García, cuando expresó: “Caramacate se mudó para el sitio que se llamó Pueblo Nuevo, y de allí cuando decayó la vía comercial hacia Barquisimeto por El Altar, la gente se fue mudando hacia la otra vía”. En un documento ubicado por las licenciadas María y Ricarda Villegas, se comprueba la referencia testimonial. En el Registro Principal del Estado Cojedes, Libro de Protocolo, expediente Nº 2 primer trimestre, 1901, se lee “el Municipio Alegría del referido Distrito Anzoátegui (…) está situado en el vecindario de Pueblo Nuevo”.  

Con estas fuentes se puede afirmar que el pueblo de misión de Caramacate es el antecedente antiguo de la población de Apartadero, y cuando se creó el Distrito Anzoátegui en 1891, este conformó el Municipio Alegría de aquel Distrito. Por razones endémicas (médico-sanitarias), la población se trasladó hacia el lugar denominado Desapartadero, que posiblemente era cercano a Pueblo Nuevo, donde luego tomó el nombre de Apartadero.  

Los caminos fueron la principal razón social de este lugar, ya sea en sus inicios con el nombre de Desapartadero, igualmente ocurrió cuando asumió el nombre de Apartadero y para finales del Gobierno de Cipriano Castro Apartadero estaba configurado como caserío, tal como se puede comprobar en las entrevistas de diversas personalidades y en los documentos de la época.  

LAS RUTAS TERRESTRES DEL TIEMPO DEL PETRÓLEO CONSOLIDAN APARTADERO  

serie de fuentes indican el cambio de las rutas fluviales por las terrestres que requerían fuentes energéticas de hidrocarburos, entonces nuevas, con las cuales paso a paso, a inicios del siglo XX cambiaron los antiguos tramos de caminos para recuas de acémilas y embarcaciones por las terrestres. La carretera transandina que se fue formando desde los gobiernos de Castro, Gómez, López Contreras, Medina Angarita y Pérez Jiménez hasta conformarse la Troncal 5, definida ya con la estructura desde Caracas a San Cristóbal desde 1955.  

Don Pedro Montesinos afirmó en una entrevista realizada en 1992, que Apartadero surgió como un lugar donde reposaban los arrieros que viajaban a Barquisimeto:  

“Le llamaban Apartadero, porque se apartaba del camino que iba a Barquisimeto, por el paso de la quebrá de Piñero, de la Palma hacia arriba, después de pasar por el río se salía a Sarare. Por eso se llama Apartadero. Todos los viajeros que pasaban eran arreos de burros y mulas. Se llamaba Camino real a Barquisimeto. La carretera vino después, cuando Gómez se empezó a hacer la carretera”.  

A finales del Gobierno de Castro ya se había iniciado el mejoramiento de la vialidad. El puente colgante de Caramacate, Majaguas, Yaguara “en la carretera que conduce a Acarigua”, se inauguró el 23 de mayo de 1908, según Decreto que reposaba en el archivo general del Estado, hoy Archivo Histórico del Estado (Libro de Decretos años 1908-1920).  

Refiere Don Pedro Montesinos: “La carretera la manda a hacer Gómez, es la que va por la calle Bolívar de Apartadero, busca la curva hacia el cementerio, para conseguirse con el puente de Cajobal (sic), atraviesa la carretera nueva, consiguiéndose con el puente colgante. Eso lo mandó a hacer el general Gómez. Se salía y daba la vuelta donde llaman el mamón macho, hasta llegar a la Plaza Bolívar. Eso lo hizo Gómez”.  

Para el 11 de junio de 1912, se dio la “Ley Aprobatoria del Contrato Celebrado con el Ciudadano Norberto Borges”, para el servicio de automóviles en la carretera entre Valencia y Barinas. El Ministerio de Obras Públicas de los Estados Unidos de Venezuela, con autorización del Presidente de la República, Juan Vicente Gómez, y Aprobación del Consejo de Gobierno, otorgó este contrato por 30 años a la firma antes mencionada. El artículo 1º establece:  

“Norberto Borges, sus asociados, sucesores causahabientes se comprometen a establecer un servicio de automóviles entre la ciudad de Valencia, capital del estado Carabobo y la ciudad de Barinas, capital del estado Zamora, pasando por Tocuyito, Tinaquillo, Tinaco, San Carlos, Acarigua, Ospino y Guanare, con un ramal de Acarigua a Barquisimeto y con ramificaciones de la vía principal de San Carlos a Barinas y a las demás poblaciones de los Estados Cojedes, Portuguesa y Zamora, si fuere de interés a la empresa, todo de acuerdo con el Gobierno Nacional”.  

El contratista, sus asociados, sucesores causahabientes estaban obligados:  

“…a reparar las carreteras o caminos que actualmente comunican las poblaciones expresadas en el artículo 1º y construirles puentes, alcantarillas y demás obras que sean necesarias para el buen tráfico de los automóviles en las partes que éstos las necesiten y hagan uso de ellos, y a construir vía propia para automóviles en los lugares que por juzgar más fácil el paso deseche las expresadas carreteras o caminos”.  

Era obligación de la empresa la conservación en buen estado de la vía, la seguridad de los pasajeros o transeúntes, construcción de terminales de pasajeros. La empresa se comprometió a transportar gratuitamente la correspondencia oficial entregadas en valija cerrada y sellada, conceder el 25% de los pasajes a los empleados civiles o militares, así como al transporte de carga destinados al servicio público. Mientras el Gobierno Nacional estaba comprometido a otorgarles el derecho único y exclusivo de correr automóviles de carga y de pasajeros referidos en el artículo 1º, quedando libres los vehículos de tracción animal y los particulares o de paseo que no sean de alquiler, así mismo debían dar preferencia a la empresa para la construcción de líneas férreas, igualmente quedaban exentos de los derechos arancelarios a los materiales, útiles y enseres que la empresa necesite para su funcionamiento, explotación y conservación. La empresa quedó exonerada de “todo impuesto nacional creado o que pudiese crearse; excepción hecha de estampillas de instrucción pública”.  

El contratista se comprometió a dar inicio a los trabajos del tramo Valencia-San Carlos dentro del año siguiente a la aprobación del contrato (1913), a los dos años al tramo San Carlos-Acarigua y Barquisimeto, y al de Acarigua-Barinas, dentro de tres años.  

Para el 11 de agosto de 1917 cuando el Presidente Provisional de los Estados Unidos de Venezuela, doctor Victorino Márquez Bustillo, decretó la construcción de la Gran Carretera Occidental de Venezuela, según documento publicado por el doctor Virgilio Tosta en el tomo V de la Historia de Barinas (1993, p. 312), que en su artículo 1 establece “Procédase a la construcción de una Gran Vía Carretera Nacional, que se denominará Gran Carretera Occidental de Venezuela que, partiendo de Caracas y pasando por los Estados Miranda, Aragua, Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Zamora y Táchira, vaya a terminar en San Cristóbal”.  

Sin embargo, esta vía nunca fue ejecutada en los términos que establecía el contrato. En 1918 el ingeniero Eduardo A. Villanueva escribió “nunca hubo trazo de carretera alguna entre Acarigua, Guanare y Barinas”, sino un camino que lo cruzaban carros tirados por mulas todo el tiempo. Afirma Villanueva:  

“La sección de Valencia-San Carlos es intransitable para autos desde mayo hasta el mes de diciembre; y casi intransitable para carros (de mula) desde julio hasta septiembre; sin embargo las condiciones de intransitabilidad son debidas a la mala composición que se hace todos los años, sin dirección técnica, y con el solo fin de facilitar el paso en el verano, y no porque esté perdida la carretera (…) La Sección San CarlosAcarigua está en las mismas condiciones que la anterior, con la agravante que desde San Rafael de Onoto hasta Acarigua, kilómetros 53 y 88 es solo un barrizal en invierno”.  

Otro documento, fechado en 1919, sobre los trabajos de estudio y exploración para la moderna carretera expresa que comenzaron a realizarse el año anterior. El informe del ingeniero Eduardo A. Villanueva, publicado en la Memoria del Ministerio de Obras Públicas (tomo segundo, 1918), dice de la sección de Valencia a San Carlos “salvo las vueltas del Naipe y algunas otras composiciones” quedaría libre para el tránsito con los puentes sobre los ríos Chirgua, Tamanaco y Orupe. Mientras que en el tramo de San Carlos a Acarigua se dejaría la serranía para buscar el llano, siguiendo el trazo existente.  

Desde la construcción de la carretera Apartadero comienza un proceso de consolidación, aunado al auge generado por diversos factores económicos. Para los años cincuenta estaban claramente definidos tres sectores poblados en la referida población.  

Desde mediados de la década de los cincuenta del siglo XX el transporte público de los autobuses de Barinas a Valencia y viceversa, recorrían la Pinto Salinas y cruzaban por la Bolivar, en ambos sentidos. Esta fue la vía principal hasta que el presidente Luis Herrera Campins realizó el proyecto de la autopista José Antonio Páez e inauguró el tramo Guanare-Agua Blanca en 1981. Plan relegado por más de dos décadas hasta que el presidente Hugo Chávez lo retomó completando el tramo Guanare-Barinas por una parte y Agua Blanca-San Carlos por el otro sentido, funcionando para las celebraciones del general Páez el 13 de junio de 2009. Desde entonces la troncal 5 quedó como vía alterna secundaria, lo cual afectó a Apartadero.  

CARTOGRAFÍA DE APARTADERO  

La vía principal o centro que abarca desde la Carretera Nacional por la calle Antonio Pinto Salinas, que antes se denominaba calle “Las Flores”, hasta aproximadamente ciento cincuenta metros después de la Av. Bolívar, hasta el caño que pasa al lado de la casa de la familia del señor Santos Acosta donde había 28 viviendas de habitación, aproximadamente, 14 de cada lado de la calle, mientras la Bolívar era poco habitada. Los otros sectores residenciales eran hacia Cajobal, por la entonces calle “Caramacate” y en La Mapora.  

Entre los habitantes pioneros de la población de Apartadero se encuentran, entre otros, Juan de Mata Suárez, quien dio aportes fundamentales al poblado, José Domingo Fernández, Martín “Mulato” Pérez, Carlos Strauss, José Garbi, Lucas Evangelista Navas, Ramón Ruiz, doña Antonia y don Cipriano Colina, Ramón García, Doña Justa Acosta Lamas, Bartolo Marchena, Cointa Colina de Marchena, Ulpiano Muñoz, Juan de Andrea, Domingo de Andrea, María de Andrea, Teodoso Bacca, Doña Petra Contreras, Doña Cristóbal “Toba”, Ana Crisanta Páez, Nilo Papic, Estefanía Jenko de Papic, Iván Jorni, Pedro “Bururú” Díaz, Angelina Páez, Eustoquio Quintero, Trina Arrollo, Ramón Ochoa, Simón Morales, Eusebio Morales, Mario Morales, Nicolás Salas Colina, Tomás Colmenares, Dolores Tradde Amaral, Reinaldo Torres Benjamín Torres, Jesús Pieruzzini, Próspera García, Pablo García, Martín López, Carlos Moro, Rafael Moro, Francisco Mujica, Antonio Bacca, Gabriel Colina, Telésforo Torres, Francisco Pinto, Teófilo Rodríguez, Melquíades Acosta.  

Para 1960 Apartadero contaba con diversos servicios como el correo, telégrafo y un teléfono de manilla, con el cual se comunicaba a través de un único número con la central de Barquisimeto y de allí se distribuían las llamadas al lugar de destino. La oficina con los citados servicios la atendía el señor Víctor Delgado.  

SURGE EL MUNICIPIO JUAN DE MATA SUÁREZ  

A finales de la década de los años sesenta surgió la inquietud de un grupo de pobladores para elevar a la categoría de Municipio (del antiguo Distrito) a Apartadero. Estos Municipios con la reforma a la Ley Orgánica de Régimen Municipal de 1989, pasaron a denominarse como Municipios Foráneos o Parroquias.  

En la época citada existía mucha polarización política por Unión Republicana Democrática (URD) y Acción Democrática. Esta inquietud fue tomada por uno de sus integrantes, el señor José Domingo Fernández, quien lideró el proceso, y participaron personajes como Doña Antonia Colina, Don Cipriano Colina y Ulpiano Muñoz, entre otros. Entre los pobladores de Apartadero hubo dos propuestas para el nombre del Municipio. Unos apoyaban el nombre de Alegría y otros el de Juan de Mata Suárez. La forma de disolver la disputa fue a través de un plebiscito, donde participó toda la población y resultó ganador el nombre de Juan de Mata Suárez.  

Juan de Mata Suárez fue un personaje que nació en el Estado Yaracuy en 1838, de allí se vino a Cojedes porque supuestamente mató una persona en un pleito. Tenía posesiones de tierra con cultivos de café y era hábil montando caballo, e inclusive se metía en el río en la noble bestia y desde ella tiraba el anzuelo para pescar, según algunos testimonios. En un documento de 1898 se le designa con el grado militar de General. Fue un líder de la comunidad que realizó obras en su beneficio como la Iglesia, por ejemplo. Histórica mente era más acertado el de Alegría que hubiese significado retomar sus propios orígenes, la voz popular decidió por Juan de Mata.  

Ulpiano Muñoz, distinguido amigo de esta tierra, ya en la eternidad, en un discurso homólogo a este, en 1995, reflexionó sobre el papel fundamental que jugó Juan de Mata Suárez para consolidar este poblado, así como las figuras emblemáticas dedicadas al comercio, salud, educación y servicios comunitarios, a través de diferentes anécdotas que recordaba por vividas unas y recopiladas otras.  

Igualmente, reflexionó sobre las tecnologías que ya entonces empezaban a cambiar la fisionomía del poblado, así como la identidad democrática y pacífica de sus habitantes haciendo un llamado a la comunidad a mantener el espíritu de lucha en beneficio de las mayorías.  

Distingue al menos las etapas cuando se establecen las primeras casas de habitación en tiempos de la “gripe española” a la que sobrevivió Juan de Mata Suárez y construyó su casa en la parte alta del cerro, mientras simultáneamente promovió la abundancia de la zona, rica en agua, buen clima y tierras, invitando a familiares y amigos a que vinieran a habitar este lugar, muchos de ellos provenientes de la zona de El Altar o Cerro Negro. Con la llegada de estos fue que se conformó la nueva población, además de las familias que quedaban en Caramacate.  

Por el aumento demográfico y la expansión hacia las zonas rurales los habitantes empezaron a asentarse en lugares como Buenos Aires, El Blanquito, Camoruco y Puente Onoto, entre otros, este último sitio con una antigua tradición de habitación, como hemos reseñado en este texto.  

La Asamblea Legislativa del Estado Cojedes aprobó la creación de la parroquia Juan de Mata Suárez del Distrito Anzoátegui de Cojedes el 17 de octubre de 1968, la corporación estaba presidida por don Luis Ramírez y el Secretario era Francisco “Paco” Sosa Méndez, quienes refrendaron el Decreto que estableció la división territorial del entonces Distrito Anzoátegui en dos parroquias, denominadas en ese tiempo municipios. Motivo que nos convoca en este acto y al que espero haber hecho honor a la invitación, en sus 58 años de creación.  

El mismo cuerpo legislativo aprobó la Reforma a la Ley de División Territorial del Estado, según número extraordinario de la Gaceta Oficial del Estado Cojedes, se le asignó a Apartadero el siguiente territorio:  

ESTE: Empieza por el punto denominado “El Encanto”, en las inmediaciones del río San Pedro, afluente de la margen derecha del río Tucuragua, sigue este lindero por la cresta de los cerros denominados “Filo de Algarrobo”, continuando por el nacimiento de la quebrada, principal afluente del río Camoruco por la margen izquierda, unos 3 kilómetros aproximadamente antes de llegar al puente sobre el río Camoruco en la carretera San Carlos-Acarigua.  

SUR: Continuando la línea desde este punto en el puente del río Camoruco, en medio, por la carretera nacional, en medio, vía hacia la ciudad de Acarigua, hasta la intersección del tramo de carretera hacia la población de Cojeditos. De aquí siguiendo este tramo de carretera en una distancia de 1.800 metros, se sigue en una orientación hacia el Este franco hasta encontrar el río Cojedes.  

OESTE: Siguiendo el último punto, en el río Cojedes, aguas arriba por su curso hasta llegar a la confluencia con el río Tucuragua.  

NORTE: Desde la confluencia con el río Tucuragua, por la margen izquierda del río Cojedes, siguiendo aguas arriba por el río Tucuragua hasta el punto donde se inició el lindero por el Naciente.  

De momento dejaremos estas reflexiones para que las generaciones presentes piensen y escriban sobre los procesos que están ocurriendo en la historia presente en tanto compromiso de vida. Quien hace historia asume el pasado desde su perspectiva y vocación del presente y, en última instancia, del futuro. 

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