Enero fue el tercer mes consecutivo de retrocesos en la comparación interanual, en medio de una aceleración inflacionaria

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RNCC / FOTO CORTESÍA

Según el Indicador de Consumo (IC) difundido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el consumo en Argentina registró una contracción del 0,8% interanual en enero de 2026, este retroceso complica el repunte de la actividad comercial y afecta directamente a la economía nacional.

El informe detalla bajas significativas en sectores clave como “Recreación y cultura”, que sufrió la mayor pérdida con un 3,7%, junto al rubro de “Indumentaria y calzado”.

Por su parte, el segmento de “Transporte y vehículos” mostró un estancamiento al caer 0,1%, mientras que el resto de las divisiones registraron una baja generalizada del 2,9%.

Estos datos reflejan un comportamiento defensivo de las familias argentinas, quienes priorizan gastos esenciales frente a bienes durables o esparcimiento. El único desempeño positivo se verificó en “Vivienda, alquileres y servicios públicos”, con un crecimiento del 7,1% interanual. No obstante, este incremento se vincula a ajustes en tarifas y contratos indexados por precios regulados, más que a una mejora en el poder adquisitivo de la población.

En términos mensuales, enero mostró una leve alza del 0,7% respecto a diciembre de 2025, aunque la tendencia interanual sigue siendo negativa. Este escenario coincide con el desplome del índice de confianza del consumidor, que bajó un 4,7% en febrero, marcando su mayor caída en seis meses. El deterioro del clima económico, impulsado por una inflación creciente, afecta tanto a los niveles de ingresos altos como bajos, profundizando la cautela del público ante el panorama financiero del país

Bajo la Administración del presidente Javier Milei, el poder adquisitivo del salario mínimo en Argentina ha sufrido un desplome histórico, alcanzando en agosto su nivel más bajo en 24 años. Según un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la contracción real del poder de compra acumula una caída del 32% desde noviembre de 2023, igualando los peores indicadores de la crisis socioeconómica del año 2001.

Esta debacle económica se profundizó tras la devaluación de diciembre de 2023 y las medidas de ajuste, que provocaron una pérdida del valor del salario del 15% ese mes, seguida de una baja del 17% en enero de 2024.

El impacto en el mercado laboral es severo, ya que en junio de 2025 se perdieron 12.200 puestos de trabajo en el sector privado formal. En provincias como Salta, la gestión de Milei ha causado la pérdida de más de 5.500 empleos registrados, lo que representa un descenso del 4,3% en el empleo privado provincial en 19 meses.

La mala gestión económica se ha reflejado también en una creciente inestabilidad financiera. En septiembre, la subida del dólar y el desplome de los bonos elevaron el riesgo país a su máximo anual, evidenciando la desconfianza de los mercados. La intervención del Banco Central, que se vio obligado a vender reservas, fue interpretada por los inversores como una señal de debilidad, profundizando la crisis y la fuga de activos argentinos.

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