En el corazón del sector La Pica, se encuentra un maravilloso rincón cojedeño que es ya una institución para los aventureros y una perfecta antesala para las aguas turquesas de Pozo Azul: El Mijao de la Pica

DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Con el aroma a leña y la hospitalidad que caracteriza a la entrada de los Llanos cojedeños, el municipio Tinaquillo se declara listo para la venidera temporada de Carnaval. Las posadas y centros recreativos de la zona han afinado detalles para ofrecer a los turistas una experiencia que combina el contacto directo con la naturaleza y la calidez del pueblo llanero.

En el corazón del sector La Pica, se encuentra un rincón que es ya una institución para los aventureros: El Mijao de la Pica. Este establecimiento, más que una posada, es el parador turístico por excelencia para quienes se atreven a conquistar las aguas turquesas de Pozo Azul, ese tesoro natural escondido entre los límites de Cojedes y Yaracuy.

GASTRONOMÍA Y SEGURIDAD

José Silva, propietario del local, recibe a los visitantes con la sonrisa de quien sabe que tiene el mejor producto. Antes de los 6 kilómetros de caminata, el cuerpo pide combustible, y en El Mijao los turistas podran comenzar la jornada con la energía necesaria gracias a un desayuno criollo y jugos naturales. “Aquí los turistas disfrutan de sus buenas empanadas, arepas rellenas y jugos naturales con frutas de la zona”, comenta Silva.

Pero no todo es comida. La seguridad es clave para el disfrute pleno, por lo que el sitio ofrece un estacionamiento amplio y resguardado, permitiendo que los excursionistas inicien su travesía con la mente puesta solo en el paisaje.

TRADICIÓN Y “BURRO TAXI”

El ritual es sagrado: nadie arranca la caminata sin la respectiva foto bajo el frondoso árbol de Mijao que da nombre al lugar. Algunos estiran los músculos en el patio, mientras otros coordinan con los guías locales para no perderse en la ruta.

Para los que la subida les pega, o simple mente para quienes quieren vivir una experiencia diferente, el ingenio popular ha creado el “Burro Taxi”. Por apenas 5$, caballos, mulas y burros facilitan el ascenso de los senderistas.

“El camino de regreso es fuerte, es pura subida. Por eso siempre le recomiendo a la gente usar el servicio de los animales para venir descansados y disfrutar el paisaje sin agotarse”, explica Silva.

UN CIERRE CON SABOR A PUEBLO

Tras el chapuzón en las cristalinas aguas de Pozo Azul y al descender de la montaña, la propuesta de El Mijao para recargar energías incluye sopa a la leña, helados caseros, mantequilla de maní y maní salado artesanal. Además, para quienes deseen un plan más relajado, la posada cuenta con piscina, parque infantil y área de parrilla, convirtiéndose en el destino ideal para la familia venezolana que busca conectar con la naturaleza en estos días de asueto.

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