Cada año, en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, también conocida como festividad de Corpus Christi, los cojedeños reviven esta manifestación, declarada como Patrimonio Cultural de Humanidad en 2012

DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Llenos de fe, alegría y entusiasmo, este jueves 19 de junio, como es tradición cada año, los Diablitos Danzantes de Tinaquillo rindieron adoración al Santísimo Sacramento del Altar, durante la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, también conocida como festividad de Corpus Christi.

En la iglesia Nuestra Señora del Socorro en Tinaquillo, el presbítero Jhonluis Garabán, párroco de la iglesia, presidió la ceremonia religiosa que exalta la presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía, en compañía de los fieles católicos.

Tras finalizar la misa, los promeseros integrantes de la cofradía, con sus tradicionales atuendos de diablos enmascarados, y bajo la mirada atenta de todos los presentes, danzaron con amor, respeto y adoración ante el Santísimo, en un ritual que simboliza el triunfo del bien sobre el mal.

«Es un placer y un honor para nosotros rendirnos ante el Santísimo Sacramento del Altar, ya que sobre nosotros recae todo el mal que hay en nuestro municipio y nosotros lo postramos ante él y pedimos por la salvación de las almas, el perdón de los pecados y porque esta tradición perdure», expresó Merlys Farfán, integrante de los Diablitos Danzantes de Tinaquillo.

Por su parte, Carlos Cabrera, primer capataz de la Cofradía Diablitos Danzantes de Tinaquillo, destacó el compromiso de mantener viva esta tradición que forma parte del sentir de un pueblo desde hace más de 130 años, al tiempo que reconoció el esfuerzo, preparación y disciplina de todos los promeseros.

«Esto no solamente es danza, detrás de todo esto hay una gran preparación, conocimiento espiritual y artesanía», acotó.

De acuerdo a la tradición, la cofradía participará el próximo domingo 22 de junio en la procesión del Santísimo Sacramento en la iglesia Nuestra Señora del Socorro, al igual que los siguientes siete domingos celebrarán las tradicionales trochas.

UNA TRADICIÓN DE TIEMPOS REMOTOS

Según la iglesia católica, la celebración de Corpus Christi, que se realiza el noveno jueves después del Jueves Santo, honra el momento en que Jesucristo convirtió el pan y el vino en su cuerpo y sangre, mientras se encontraba junto a sus doce discípulos en la última cena.

Esta celebración se llevó a cabo por primera vez durante el año 1246, en Bélgica. Sin embargo, se instituyó formalmente el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV. Desde entonces, cada país recuerda esta fecha con procesiones formales o himnos eucarísticos.

Pero, en Venezuela este momento viene acompañado de rituales absolutamente distintos. Desde mediados del siglo XVII, esta festividad católica incluye los ritmos de unos curiosos bailarines llamados Diablos Danzantes de Corpus Christi, que en el año 2012 fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.

La declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, involucra a 11 cofradías ubicadas en San Francisco de Yare, Naiguatá, Chuao, Cuyagua, Cata, Ocumare de la Costa, Turiamo, Tinaquillo, San Millán, Patanemo y San Rafael de Orituco.

Los Diablos Danzantes de Corpus Christi constituyen una de las tradiciones más coloridas y vistosas de la diversidad cultural venezolana, que da cuenta del sincretismo religioso venezolano, y que no solamente implica la mera festividad, sino que igualmente involucra toda una organización social para la preparación de la fiesta, la creación de los trajes, la coreografía, la gastronomía, la música, entre otros.

Estos danzantes, cubiertos con máscaras alegóricas a diablos y animales, así como llamativos vestuarios que incluyen un velo con diferentes diseños y colores, participan en ceremonias religiosas, recorren espacios simbólicos, bailan con secuencias de pasos en forma de cruz y realizan divertidas improvisaciones.

Del pueblo y para el pueblo

Carlos Cabrera
Primer Capataz – Diablitos Danzantes
«Ya no somos un grupo de danza, somos una manifestación cultural del pueblo y para el pueblo”

Todo esto en medio de variadas expresiones musicales, que contemplan la ejecución de instrumentos de cuerda o percusión, y el uso de una maraca en la mano derecha, como forma de ahuyentar a los malos espíritus.

Finalmente, estas representaciones buscan mostrar la rendición de los diablos ante el Santísimo Sacramento, como forma de recrear el triunfo del bien sobre el mal.

En el caso de los Diablitos Danzantes de Tinaquillo representan una tradición cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XIX. Los cófrades dedican siete bailes dominicales consecutivos para honrar al Santísimo Sacramento. Su vestimenta destaca por la dualidad del rojo y negro, se complementa con camisa de flequillos y pantalones de satén. Las máscaras son elaboradas con tela metalizada y se caracterizan por tener rasgos humanos exagerados.

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