Roberto Sánchez y Keiko Fujimori disputan la presidencia voto a voto en un reñido conteo de cierre
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
Dos días después de haberse celebrado la segunda vuelta presidencial, el Perú permanece sumido en una tensa incertidumbre. El escrutinio oficial avanza a cuentagotas en los laboratorios de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), dibujando un escenario de empate técnico extremo que impide proclamar un ganador definitivo y mantiene la respiración contenida de toda la región.
El candidato de izquierda, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), ha logrado consolidar una ventaja mínima y milimétrica sobre la abanderada conservadora, Keiko Fujimori (Fuerza Popular), revirtiendo la tendencia de los primeros boletines de boca de urna que favorecían a la derecha en Lima.
A esta hora de la tarde, el reporte oficial de la ONPE al 95,97% del conteo de actas procesadas otorga a Roberto Sánchez el 50,057% de los sufragios, mientras que Keiko Fujimori acumula el 49,943%. La distancia matemática se ha estrechado a niveles históricos, traduciéndose en una brecha de apenas unas décimas porcentuales a favor del líder izquierdista.
El comportamiento del mapa electoral vuelve a reflejar la profunda fractura geopolítica y social del país incaico. Mientras Fujimori impuso un dominio abrumador en Lima Metropolitana y los principales centros urbanos de la costa norte, Sánchez edificó su remontada gracias al respaldo masivo de las zonas rurales, los valles agrícolas y las regiones del sur andino, un bastión históricamente esquivo al fujimorismo.
Las autoridades electorales han advertido que el resultado definitivo podría demorar días, e incluso semanas, debido a tres factores críticos que se desarrollan en paralelo:
Hasta el momento se contabilizan más de 1.500 actas que han si do enviadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) debido a tachas, borrones o impugnaciones de los personeros de mesa de ambos partidos. Cada voto defendido en estas mesas técnicas será vital.
Las actas procedentes del exterior, que históricamente tienden a inclinarse hacia posiciones conservadoras, tienen previsto culminar su arribo al país este miércoles, lo que representa la última gran esperanza para la delegación de Fuerza Popular.
Aún resta procesar los sufragios de las actas de las comunidades nativas y zonas de difícil acceso fluvial de la amazonía peruana, una geografía donde la izquierda suele tener un colchón de votos importante.
Mientras las misiones de observación internacional piden calma y respeto a los canales institucionales, los comandos de campaña de Sánchez y Fujimori han llamado a sus simpatizantes y personeros a “defender el voto”.

