En Perú, el fenómeno climático trae incendios y lluvias, amenazando incluso al patrimonio cultural

OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA

La persistencia de los incendios forestales en Perú mantiene en alerta a las autoridades, que hasta el lunes reportaban 51 focos activos en distintas regiones del país. En lo que va de año, se reportan 401 emergencias por incendios forestales, con pérdidas estimadas de ocho mil 599 hectáreas de cobertura natural y más de mil hectáreas de cultivos destruidas, según información del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).  

Los registros muestran una situación cambiante durante las últimas semanas, con cifras que han oscilado entre 21 y 56 focos activos. El comportamiento de estos eventos, suscitados por las elevadas temperaturas del aire por el fenómeno de El Niño, ha mantenido en alerta a los organismos responsables de la gestión de riesgos y respuesta ante emergencias.  

La emergencia se extiende a 16 regiones peruanas, donde los incendios han provocado afectaciones sobre la flora, la fauna y diversas localidades. Entre los territorios impactados figuran las comunidades indígenas de Tsyapo y Tiboreni, cuyos incendios continuaban clasificados oficialmente como activos.  

Desde Río Tambo, autoridades municipales informaron a Mongabay Latam que los siniestros registrados en ambos territorios ya habían sido controlados. No obstante, se mantuvo la vigilancia debido al riesgo de reactivación en áreas cercanas.  

Paralelamente, el Complejo Arqueológico Toro Muerto corre el riesgo de sufrir daños debido al fenómeno meteorológico.  

La arqueóloga peruana, Liz Gonzáles advirtió que las lluvias intensas pueden activar las quebradas del desierto y provocar aluviones capaces de afectar el suelo cultural y las rocas excavadas.  

Ante esta amenaza, los investi gadores cubrieron las zonas de excavación como medida preventiva de protección. Los antecedentes históricos confirman que el sitio arqueológico ha resistido el impacto de eventos climáticos extremos en el pasado.  

Toro Muerto representa un sitio patrimonial de magnitud global, dado que alberga más de 25 mil petroglifos y cerca de dos mil 600 rocas talladas distribuidas en un área de 50 kilómetros. Las investigaciones cuentan con el financiamiento del Centro Nacional de Ciencias de Polonia y la supervisión del Ministerio de Cultura.  

En la antigüedad, las personas utilizaban este espacio desértico para observar los astros asociados a las formaciones rocosas, por lo que la protección actual busca preservar este valioso legado histórico frente a las emergencias climáticas producidas por El Niño. 

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