Desde su fundación, hace más de 20 años, la comunidad no cuenta con electrificación, red de aguas servidas, aseo urbano, agua potable por tubería ni asfaltado, por lo cual piden la intervención de las autoridades nacionales y locales
YOEL RIVAS SEQUERA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
La falta de servicios públicos viene afectando la calidad de vida de 100 familias que habitan en la comunidad Monseñor Padilla III, ubicada en la zona sur de San Carlos, estado Cojedes, a pesar de haber habitado el sector durante más de dos décadas, sus residentes denuncian que continua la carencia de los servicios más elementales para una vida digna, viviendo en un estado de abandono institucional persistente. Uno de los problemas más críticos que aqueja a la comunidad es la falta de un sistema de electrificación formal.
El sector no cuenta con postes ni alumbrado público. Ante la inacción de los organismos competentes, los propios vecinos se han visto en la necesidad de instalar palos de madera y guayas improvisadas para conducir la electricidad hasta sus hogares.
Esta solución empírica representa un severo peligro para la seguridad de adultos y niños, además de originar constantes fallas e inestabilidad en el flujo eléctrico.

“Al caer la noche, las calles quedan sumidas en una total oscuridad, convirtiendo la zona en una «boca de lobo» y exponiendo a los habitantes a riesgos de inseguridad”, destacó Evelyn Ramírez, habitante del sector.
SIN AGUA POR TUBERÍAS Y DEPENDIENDO DE POZOS SÉPTICOS
Asimismo, otra de las carencias en esta populosa comunidad es la falta de una red de distribución de agua potable, “tenemos tiempo que no sabemos lo que es tener agua en las tuberías, lo cual se nos dificulta a nosotros y a otros vecinos de la comunidad, teniendo que buscar agua a 20 y 50 metros arriba, donde vecinos del sector que tienen pozos en sus casas nos prestan el apoyo”, explicó Ramírez.
A esta escasez se suma la falta de red de aguas servidas, lo que obliga a cada vivienda a depender exclusivamente de pozos sépticos artesanales, situándolos al borde de un colapso ambiental y sanitario.
VÍAS INTRANSITABLES Y FOCOS DE CONTAMINACIÓN
La vialidad se encuentra completamente en tierra y sin asfaltar. Durante la temporada de lluvias, la comunidad se convierte en una “bomba de tiempo”, aislando a los residentes debido a la acumulación de barro y piedras. El acceso de vehículos particulares o de emergencia es imposible; únicamente circulan motocicletas bajo condiciones de extremo riesgo de deslizamiento.
“Cada vez que llueve esto es una bomba de tiempo, no se puede salir ni entrar porque esto se llena de piedra y barro, las calles son intransitables y no pueden entrar carros, solo moto y eso es patinando”, manifestó la vocera.

Asimismo, la ausencia del servicio de aseo urbano ha propiciado la acumulación de desechos en distintas áreas de la comunidad, derivando en focos de contaminación donde proliferan insectos (principalmente zancudos transmitores de enfermedades), roedores, sapos y serpientes, amenazando directamente la salud pública.
EXIGENCIA DE RESPUESTA A LAS AUTORIDADES
Los habitantes señalan que han agotado los canales regulares para solicitar ayuda, a pesar de haber presentado proyectos comunitarios e introducido reportes a través de la plataforma VenApp, la única respuesta obtenida hasta el momento indica que la solicitud fue remitida a Corpoelec, sin que esto se traduzca en inspecciones o trabajos en el sitio.
Ante este escenario, la comunidad hace un llamado público directo y de carácter urgente al gobernador de la entidad, Alberto Galíndez, al alcalde Alexander Mireles, y a las empresas Corpoelec e Hidroven, para que se aboquen a dar respuesta a esta problemática que viene afectando desde hace mucho tiempo a los habitantes de este populoso sector de San Carlos.

“Para que asistan y vengan a ver esta problemática y nos den soluciones reales y dignas para esta comunidad, hemos metido proyecto, incluso en la VenApp lo cual la respuesta que me dieron fue que ya habían mandado ese informe a Corpoelec, hasta la fecha no nos han dado respuesta, estamos en la misma situación y seguimos en lo mismo”, indicó Ramírez

