Tras años de espera, más de 300 familias hacen un llamado urgente a las autoridades en materia de vivienda para reactivar la obra paralizada y consolidar los servicios básicos del sector
HEYLA MORÁN BRAVO
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Más de 300 familias que hacen vida en el Urbanismo La Manga, ubicado en el municipio Tinaco, elevan un clamor urgente a las autoridades competentes para la culminación definitiva de este importante complejo habitacional. Los afectados señalan que la desatención y la falta de respuestas operativas por parte de las instancias responsables en materia de vivienda han paralizado el avance de una obra esencial para el bienestar de más de 900 habitantes.
El proyecto constructivo fue iniciado por el Gobierno Nacional en el año 2010, por mandato del expresidente Hugo Chávez, a través del entonces Ministerio de Obras Públicas. La obra se estipuló originalmente para la construcción de 336 apartamentos, orientados a brindar una solución habitacional digna a un número considerable de familias del territorio, organizadas en consejos comunales, movimientos sociales y Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
La edificación comenzó con el desarrollo de una primera etapa en la que se entregaron ocho edificios, sumando un total de 128 apartamentos. Sus beneficiarios procedieron a ocupar y resguardar las infraestructuras de manera inmediata para evitar invasiones o deterioros, aun cuando el complejo no contaba con la consolidación total de los servicios básicos, el sistema de agua por tuberías ni el asfaltado integral de la vialidad.
En una segunda etapa, se procedió con el levantamiento de ocho edificios adicionales. De esta fase se lograron entregar 80 apartamentos, pero cuatro estructuras quedaron completamente inconclusas en obra gris. Con el paso del tiempo, estos espacios vacíos sufrieron el abandono y fueron objeto de actos de vandalismo, registrándose el hurto de cableados eléctricos, marcos, puertas y diversos materiales de construcción. Asimismo, en el área permanecen levantadas varias estructuras metálicas destinadas a albergar unos 60 apartamentos que hoy en día podrían representar el hogar de numerosas familias que continúan a la espera de una vivienda digna o que resultaron damnificadas tras el sismo del pasado 24 de junio.

Ante esta situación, en el año 2015 un grupo de familias en condición de vulnerabilidad y sin techo propio tomó la decisión de ocupar las instalaciones inconclusas. Esta acción contó con el respaldo de la comunidad organizada para proteger el espacio y evitar que las estructuras continuaran siendo desvalijadas por personas inescrupulosas, lo que incrementó significativamente la demanda de servicios públicos como agua potable, electrificación, alumbrado, aguas servidas y vialidad.
ESFUERZO SOSTENIDO
A lo largo de más de una década, ha sido el esfuerzo incansable del Poder Popular organizado el que ha logrado mantener en pie a la comunidad. Gracias a la autogestión y a la ejecución de dos proyectos comunales, los propios vecinos han logrado solucionar de manera parcial la distribución de agua potable y optimizar parte del sistema eléctrico y de aguas servidas del sector. Sin embargo, los habitantes denuncian que las grandes obras de infraestructura siguen estancadas debido al desinterés mostrado por los entes gubernamentales durante los últimos 15 años.
Las vocerías comunitarias aseguran que esta problemática ha sido notificada en reiteradas ocasiones ante alcaldes, gobernadores, ministros, el Ministerio del Poder Popular para el Hábitat y Vivienda, la Inmobiliaria Nacional y diversas instituciones públicas, sin obtener hasta la fecha una respuesta concreta para la culminación de este desarrollo perteneciente a la Gran Misión Vivienda Venezuela. De igual forma, las familias exigen la total regularización en la titularidad de los apartamentos, un trámite que denuncian se ha convertido en un proceso burocrático por parte de la institución de vivienda en el estado.
Hoy en día, el complejo evidencia un notable deterioro en sus fachadas, fallas en el sistema eléctrico y un grave riesgo para unas 20 familias que habitan en los espacios en obra gris bajo condiciones de extrema vulnerabilidad. Al respecto, los vecinos señalaron que en el lugar se llevó a cabo una evaluación técnica que arrojó como recomendación el desalojo de estas familias debido al alto riesgo y deterioro que presenta la infraestructura.
CONSECUENCIAS POST-SISMO
Cabe destacar que con el sismo ocurrido el pasado 24 de junio, una de las edificaciones sufrió una grieta que desmejoró aún más la estructura, específicamente en la torre 20. Por tal motivo, los habitantes piden una inspección urgente por parte de funcionarios de Protección Civil y los Bomberos para realizar las pesquisas correspondientes y dar una respuesta efectiva a la angustia que viven en la actualidad.

Ante todo este escenario, los residentes reiteran su llamado al Gobierno Nacional para que gire su mirada hacia el Urbanismo La Manga y apruebe la intervención de empresas de construcción, vialidad y electrificación, garantizando la inversión de recursos necesaria para saldar esta deuda social y culminar el sueño habitacional del pueblo tinaquero.

