Las intensas precipitaciones registradas en el occidente de Colombia agravan la crisis humanitaria generada por el terremoto
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
Las intensas precipitaciones registradas en el occidente de Colombia agravan la crisis humanitaria generada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó, y el cual deja hasta la fecha un saldo de 304 personas fallecidas.
Las precipitaciones, asociadas al tránsito de ondas tropicales según reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, provocaron inundaciones, avenidas torrenciales y marejadas en zonas vulnerables.
En Quibdó, capital del departamento del Chocó, y en municipios del norte del Valle del Cauca como Roldanillo, El Cairo y El Águila, las lluvias provocaron el colapso de viviendas previamente debilitadas por el movimiento telúrico. En la costa del Pacífico, los sectores de Juanchaco y Ladrilleros en Buenaventura, Valle del Cauca, afrontaron un repunte inusual del nivel del mar y fuerte oleaje que inundó viviendas y establecimientos a la orilla del mar.
La emergencia invernal también afectó infraestructuras urbanas y puntos de asistencia en el Eje Cafetero. En Pereira, capital de Risaralda, el agua ingresó al Hospital San Jorge dificultando la atención en salud, mientras que el albergue temporal del Parque Olaya Herrera quedó expuesto a los aguaceros.
Durante la noche, las carpas instaladas por la Alcaldía tuvieron que ser cubiertas con plásticos para evitar que el agua mojara las pocas pertenencias que las familias pudieron conservar tras el sismo.
El suelo del parque también quedó completamente mojado, lo que dificultó aún más las condiciones de quienes deben pasar allí la noche mientras esperan una solución habitacional.
Pereira fue una de las ciudades más golpeadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, y tenía hasta el viernes 94 fallecidos, 259 heridos y 140.000 damnificados de 41.600 familias, según informó el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
Frente a este panorama, autoridades locales, gobernaciones y comunidades de Chocó, Quindío y el Valle del Cauca solicitan carpas, plásticos y coberturas que permitan resguardar a los damnificados y proteger los insumos de ayuda.
Como respuesta a la doble contingencia, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres coordina la reubicación de familias hacia coliseos, casas de la cultura y hogares infantiles, al tiempo que instaló puntos de internet satelital en municipios de Chocó como Nóvita, Medio San Juan, Istmina y Unión Panamericana para restablecer las comunicaciones.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales proyecta que durante el próximo mes de septiembre el fenómeno de El Niño traerá un descenso en las lluvias, mayor sequía y riesgo de incendios en el norte y oriente de Colombia.

