JORGE ARREAZA
RNCC / FOTO CORTESÍA
La élite dominante en Washington no aprende de su propia historia.
Esta moneda fue acuñada como recordatorio de la nefasta aplicación de las leyes de Extranjería, Sedición y Enemigos Extranjeros a finales del siglo XVIII, que conllevó a un escándalo en Estados Unidos por la violación de los derechos civiles de los migrantes y la cruel y discrecional arbitrariedad con la que fueron aplicadas. La frase grabada en la propia moneda hace una síntesis de la gravedad del caso:
“Aplicadas en gran medida con fines políticos, las Leyes de Extranjería y Sedición amenazaron los derechos individuales, causaron indignación pública y llevaron a la elección de Jefferson en 1800.”
Esas leyes conllevaron a una inmensa controversia e indignación de la opinión pública y derivaron en la derrota electoral de John Adams (su impulsor) y en qué la propia élite nombrará a Thomas Jefferson como Presidente.
El secuestro de los migrantes venezolanos en El Salvador hoy, bajo el amparo de una de las leyes de 1798, demuestra que, desde su nacimiento como nación libre, los gobernantes de Estados Unidos han padecido y demostrado el mismo supremacismo racista y las mismas conductas de corte fascista. Hoy cuentan además, con presidentes de algunos países que actúan como sus perritos falderos para participar en la imposición de semejantes y perversas leyes.
Si la élite estadounidense no aprende de su propia historia, seguros estamos que su pueblo sí lo hará; y más aún, tengan la certeza absoluta que el pueblo de Venezuela y su Gobierno libre, harán respetar los derechos de sus nacionales y, como hace 200 años, sabrán repeler, una y mil veces, las ambiciones y agresiones del imperio de supremacista y soberbio de turno.

