ALFREDO CÁRQUEZ SAAVEDRA
RNCC

Donald Trump se hace noticia a diario. Este empresario, terrófago urbano, adicto a llamar la atención, a los focos de las cámaras desde hace décadas y al uso de las redes sociales un poco más acá en el tiempo, le ha declarado la guerra comercial al mundo. Hasta lugares en los que solamente viven pingüinos y focas, sitios de los que casi nadie sabía de su existencia, han sido apuntados en la lista de penalización universal, mostrada con alborozo por el presidente estadounidense a mitad de la semana pasada. Y en un instante, caen en picada los índices bursátiles de Wall Street, de Europa y de Asia. También se resiente la cotización del dólar. 

El país del libre mercado y la globalización da el bandazo y se mueve bruscamente hacia su pasado proteccionista. Hay que entender que este cambio no solo viene dictado por la mente oscilante y contradictoria del mandatario del copete blanquiamarillo. Recordemos que su oferta electoral, “Hacer grande a América otra vez”, promesa que significaría algo así como retrotraerse a los años 40-50-60 del siglo pasado, fue comprada con un enorme caudal de votos en todos los estratos y regiones de Estados Unidos, resultado que hasta la fecha mantiene a la defensiva y en desconcierto a la dirigencia del Partido Demócrata. 

Como consecuencia de esta decisión, algunos especialistas advierten que el mundo marcha hacia una recesión generalizada. Y además señalan que la propia economía estadounidense será una de las primeras víctimas de este fenómeno, no solamente por la agresiva política proteccionista trumpeana, sino también por efectos de la expulsión masiva de la mano de obra inmigrante: la que recoge las cosechas, levanta casas y edificios; la que cocina, hace jardinería, cuida enfermos o personas mayores, lleva y trae encomiendas, etcétera. 

Entretanto, los titulares de medios y redes sociales registran histéricamente este nuevo paso hacia el olvido de las reglas internacionales y la anulación de instituciones como la Organización Mundial de Comercio, mientras Israel continúa asesinando seres humanos en Gaza, Líbano y Siria, con total impunidad.

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