ARGIMIRO MELÉNDEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA
Transcurrían en el mundo, los controversiales años setenta, cuando surgió un acontecimiento que realmente sacudió las fibras emocionales y, por supuesto, generó curiosidad en gran parte de la población, sobre todo, por lo atinente a las fantasías sexuales que todos los adolescentes viven. Es necesario reconocer que muchos jóvenes, se identificaban con el movimiento hippie que vivió la sociedad, con su indiscutible slogan de “Amor y Paz” que tan solo, se iniciaba por dejarse apenas crecer un poco más largo el cabello, que como muchos conocen, el más emblemático era el de forma afro. Nos referimos particularmente a una proliferación de insectos voladores muy parecidos a los grillos, -otros aseguraban que era más parecido a la langosta- que en forma de invasión, ya se había producido en el país, hacía más de un siglo atrás, férrea aseveración hecha por los más viejitos de la cuadra.
Se trataba pues de “La Machaca” animalejo sensación que cubrió titulares en los diarios y no tan diarios, sino pasquines que circulaban a nivel nacional o local, lectura obligatoria de muchos seguidores interesados. Sin embargo, era en las emisoras de radio que para ese entonces, todas eran AM y con estilos de máxima popularidad. Asimismo, muchas competían tenazmente para captar usuarios, centrando su oferta, con los programas de noticieros que trasmitían tres veces al día, más los siempre esperados avances o “pases en vivo” por diversas comunidades y su finalidad, era mantener cautiva la atención de los interesados.
En Acarigua, localidad donde se agudizó más el caso, la emisora del mismo nombre, se destacaba con su unidad móvil reconocida como “Juancito Candela” que desde el mismo sitio de los acontecimientos entrevistaba a los vecinos quienes voluntariamente accedían y que también, los locutores hábilmente conducían al preguntar:
¿Qué medidas de prevención y seguridad, hace usted para protegerse de la picada de la machaca?
-¡Nosotros estamos obligando a nuestras hijas que usen franelas o sweater manga larga con cuello tortuga, así como también, pantalones, nunca faldas, cuando salgan a la calle, para evitar que ese bicho, pique a las inocentes niñas!
-Respondían mayormente las interpeladas.
Luego, brevemente el locutor reconocía los créditos a la publicidad que garantizaba el programa
-¡…y de nuevo regresamos a los estudios! Finalizaban diciendo cortando la transmisión.
Esa situación, se sucedía a cada rato y casi a diario en diferentes comunidades, siempre con el tema de “la machaca”.
Del mismo modo, en casi todas las clases que se impartían en los liceos, principalmente en las de Biología, los ávidos jóvenes en busca ¿y qué? de conocimientos, preguntaban a sus profesores, sobre la certeza de las consecuencias que originaba la picada de “la machaca” que ellos aseguraban era frenesí sexual y, su descontrolada disposición hacia las relaciones sexuales. Al final los profesores aclaraban las preguntas y no terminaban sus contenidos previstos porque gran parte de su tiempo, era utilizado para el conocimiento y estudio de “la machaca”.
También, era tal la espontaneidad y preferencia para tratar el tema de “la machaca” que en casi todas las tertulias diarias entre vecinos, o también, en las consecuentes compras de alimentos en los abastos y bodegas, siempre los comentarios giraban en torno a la tan afrodisíaca picada del benigno animal.
¿Comadre y qué ha sabido usted de la picada de ese bicho?
¿Y por fin, ya pasó a Venezuela?
Fueron las preguntas que se escucharon en cierta oportunidad, en la bodega de la esquina.
La señora interrogada, antes de responder, primero vio hacia todos lados y con discreción respondió:
– ¡Pues fíjese comadre, yo aún no conozco nada del tema!
– ¡Pero vea comadre, a quien yo sí creo está contaminada es la señora Panchita!
Asintió la doña.
– ¡Yo la noto con mucho maquillaje a cada rato y con esa ropita que usa, seguramente está buscando llamar la atención de los hombres que pasan por la calle!
¡Ja,ja,ja. comadre usted sí inventa cosas! Intervino la consultante.
¡Es cierto comadre, lo que mis ojos ven, no necesitan confirmación!
Terminó diciendo la señora. Y así de esa forma, se despidió de su interlocutora.
Mientras, eso sucedía, los chavalos, también dedicaban gran parte del tiempo, trazando posibles planes para capturar las famosas machacas y llevarlas en frascos para el liceo y liberarlas para que picasen a las muchachas y ser beneficiados directos de las consecuencias por sus picadas. Pero casi siempre terminaban reconociendo, no saber ¿cómo eran en su aspecto y qué forma tenían?
Sin embargo, lo que si era cierto y estaba sucediendo a muchas jóvenes, eran las soberanas palizas con “rejos o cualquier correa” que sus ofendidos padres y madres le causaban a las hijas, por conocer estaban viéndose a escondidas con algún muchacho, y desde ya, reconociéndolo como su novio. Hecho que se divulgaba en la vecindad o comunidad educativa, gracias a la evidente fuga del hogar de la agraviada “con su hidalgo caballero andante” como consecuencia del no planificado embarazo ya a cuestas en su vientre.
Igualmente, fue de tan gigantesca magnitud el abordaje del tema, que no tardó mucho tiempo, para que famosas disqueras, con sus artistas exclusivos, lanzarán al mercado sus canciones de “la machaca”. También se desconoce si alguna logró discos de platino. Pero de que salió la canción, sí salió y en diferentes ritmos, siendo el más popular el de vallenato y cumbia que provino de la hermana República, donde muchos aseguraban que “la machaca” era la causal de las tan comentadas orgías y berrinches sexuales que se suscitaban en las fiestas y conciertos que se daban en ese país.
Lo que sin duda alguna se puede afirmar, es que hasta hoy, el gran problema social y de salud pública es de los Embarazos en Adolescentes que han existido a todo lo ancho y largo de la sociedad Venezolana. Este, requiere de mucha información sobre los cambios Bio-psico-sociales con respecto a la sexualidad que experimentan los adolescentes y por ende, el llamado hasta ellos, para fomentar al ejercicio responsable y consciente de sus relaciones sexuales

