Esta Red de Integración Cooperativista se levantan como un faro de soberanía alimentaria bajo el manifiesto productivo “Tierra, sudor y esperanza”

MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Tinaquillo produce en colectivo, específicamente en el sector Lanceros del Llano de Caño de Indio, se gesta una revolución productiva que huele a tierra fértil y suena al dinamismo de la organización popular, a través de la Red de Integración Cooperativista.

No es solo la siembra de rubros o la cría de animales, es la cristalización de un modelo económico que pone al ser humano por encima del capital. La Red de Integración Porcino-Cacao “Los Hijos de Guaicaipuro”, se levanta hoy como un faro de soberanía alimentaria, demostrando que la unión de voluntades es la herramienta más poderosa contra las dificultades.

 Esta red agrupa seis cooperativas con visiones compartidas, quienes han logrado integrar la producción porcina, avícola y agrícola, bajo una sola estructura de apoyo mutuo y contando con el acompañamiento técnico de la Superintendencia Nacional de Cooperativas (Sunacoop) y la articulación directa con la Comuna El Cocuy, conformando un movimiento de amplia base territorial y organizativa que está transformando la realidad económica local.

INTEGRACIÓN, TRABAJO Y ORGANIZACIÓN

Lo que comenzó hace cinco años como un movimiento de mujeres emprendedoras ha evolucionado desde hace dos años hacia una estructura robusta con la red de integración, conformada por las cooperativas Pollos Zamardar, Porcinos Cerdicony, Porcinos El Viñedo, Porcinos Willraq, Granja La Fortaleza y la Cooperativa Mi Casita, a quienes se ha sumado el Consejo Campesino de Mujeres “Luisa Cáceres de Arismendi”.

Juntos, no solo comparten espacios, sino también estrategias de avance y crecimiento. Actualmente, esta red maneja cifras que impactan directamente en la mesa de los habitantes de la comuna El Cocuy. Con una base de 45 madres porcinas, la producción alcanza entre 120 y 200 cerdos cada tres meses; proteína que se destina directamente a las comunidades y a los Consejos Locales de Abastecimiento y producción de la zona.

“Aquí estamos sumando y aportando”, es la manifestación de voluntad de los productores.

Además, en materia avícola, los avances son significativos. En la finca La Fortaleza, la producción de este rubro ya cuenta con 25 mil pollitas, un impulso de gran importancia para el crecimiento económico-productivo que complementa el desarrollo de la región y del país.

Y en una apuesta por la diversificación, los productores ya están preparando los terrenos para que cuando llegue el invierno sembrar aliños verdes, raíces y demás rubros. Asimismo, los cooperativistas ya han levantado 60 plantas de cacao listas para ser trasplantadas en un terreno de 7.5 hectáreas en el sector Yeguita.

POTENCIAL CON CRECIMIENTO

Los logros y el avance de “Los Hijos de Guaicaipuro” no son fortuitos, ya que gracias al apoyo y asesoría de Sunacoop, quién ha sido el eje transversal para la formación en materia cooperativista a los integrantes de las mismas, permitiendo que cada asociado entienda su rol.

En el recorrido por las instalaciones de diversas cooperativas se pudo evidenciar el potencial agrario y productivo, en dónde te impregnas de sudor del espíritu llanero y te sumas al trabajo productivo con amor y convicción de que ese el modelo económico social para desarrollo del país.

En este aspecto los productores se sumaron a las orientaciones y procesos formativos de Sunacoop, liderado por Rubén Campos, quien junto a su equipo de trabajo les han llevado encuentros de saberes y talleres, además de compartir experiencias que ayudan a fortalecer otras cooperativas y a su vez mantenerse actualizados en materia legal y técnicas productivas.

MOTOR PRODUCTIVO

 Este conglomerado de cooperativas representa un modelo de desarrollo endógeno integral, con una visión que abarca desde la infraestructura hasta la soberanía alimentaria. Un frente productivo que destaca por su versatilidad y empeño de producción.

Los cooperativistas tienen un bloque productivo que se divide en tres grandes áreas: Infraestructura y textil, avícola y un robusto sector de ganadería y siembra diversificada.

La Cooperativa Mi Casita 2024 RL se especializa en el área de la construcción, labor que complementan con la confección textil.

Y mientras la Cooperativa Zamardar RL adelanta una producción está enfocada exclusivamente en la cría y beneficio de pollos de engorde, la Cooperativa La Fortaleza RL se dedica a la avicultura de postura. Actualmente maneja un pie de cría de 25,000 pollitas para el levante y producción de huevos.

Por otro lado, la Cooperativa Cerdicony RL centra su actividad en la reproducción, levante y ceba de cerdos, además de la siembra de rubros permanentes como cacao y café. Igualmente, la Cooperativa Porcinos Willraq RL se dedica a la cría de cerdos, levante y ceba, además de mantener superficies de cultivo de café y cacao.

Y finalmente, la Cooperativa Porcinos El Viñedo RL, es la unidad con mayor diversidad pecuaria, encargada de la reproducción y ceba de cerdos, cabras, ovejas y búfalos. También gestiona la acuicultura con capacidad para 120.000 tilapias rojas.

Además, y no menos importante, hay que contar al Consejo Campesino “Luisa Cáceres de Arismendi”, quienes se dedican a la agricultura y próximamente a la cría de cerdos y pollos.

Para sostener esta producción, el grupo cuenta con una pequeña planta de alimento balanceado (ABA) y el apoyo de los Consejos Comunales del territorio, los cuales han aportado 97 hectáreas destinadas a la siembra de maíz, raíces y tubérculos.


Cooperativa es producción, empeño y amor

Dora Lovera
Red de Integración de Cooperativas “Hijos de Guaicapuro”

Dora del Carmen Lovera, a sus 71 años, es una mujer valiente, campesina desde su nacimiento que lidera la Red de Integración Cooperativista “Hijos de Guaicapuro”, con la claridad que solo otorgan los años de experiencia y el trabajo social y político.
“Toda mi vida he sido campesina”, afirma con orgullo, señalando que la tierra no engaña a quien la trabaja con amor. Lovera
tiene 26 años que llegó a Tinaquillo y dice que desde que llegó al territorio cojedeño trabaja por el avance productivo con amor
y sin ambiciones. “Lo hago amor y cariño por el bienestar colectivo”, refirió. Desde la Cooperativa “Mi Casita”, Dora
coordina, orienta y organiza. Ella fue quien insistió en que cada productor tuviera su expediente, en que se definieran visiones
claras plasmadas en papel. Con su guía, la red ha logrado créditos y semillas, pero su ambición es colectiva: “Falta potencializar
el área porcina y avícola. No he desmayado”, asegura, agregando que continúa trabajando junto al Gobierno Nacional en avance del país y sus proyectos de independencia agroalimentaria.
Su liderazgo ha permitido integrar a hombres y mujeres bajo un mismo propósito. “Mi fe en la capacidad productiva del territorio es inquebrantable. Los cooperativistas seguimos trabajando y producción por el bien común; es un orgullo pertenecer a esta red que construye y avanza para el bienestar de una comunidad, de un estado y un país”, adjuntó Lovera, quien no es solo una líder en el territorio, sino el ejemplo viviente de que la edad no es límite cuando se tiene un compromiso bonito con la patria y el poder de la tierra en el corazón

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