Esta agrupación del norte del municipio capital de Cojedes, de hondos vínculos familiares, tiene una poderosa historia ligada a la tradición de las parrandas de los campos

JONATHAN SÁNCHEZ
RNCC / FOTOS CORTESÍA

En Cojedes late cada año una tradición que, aunque compartida por varias regiones de Venezuela, toma una identidad particular en la parranda central navideña: cantos, tambores, cuerdas y vestimentas que evocan un pasado rural y festivo.

En esa memoria colectiva, Los Primos de Manrique se han convertido en un referente no solo por su música, sino por su labor de preservar prácticas y simbolismos que conectan generaciones. Su historia, ligada a la historia de las parrandas de los campos, ofrece una ventana a cómo la Navidad se vive en la región, con música, comunidad y familia entrelazados en una misma fe festiva.

ORÍGENES Y PRINCIPIOS

Milker Heredia, uno de los fundadores y actual director de la agrupación desde hace más de dos décadas, ilustra con claridad la mirada que sustenta el proyecto artístico de Los Primos de Manrique. En su visión, la parranda no es simplemente un conjunto de canciones: es un esfuerzo de memoria y transmisión de un modo de vestir, de tocar y de mirar la Navidad que se remonta a las parrandas de los años pasados.

“Cuando nosotros hablamos de mantener el sentido típico tenemos que recordar cuando en los años 40, 50 y 60 las parrandas que venían de los campos… salían con todos estos instrumentos como estrella, farol, bandera, chineco, y con su vestimenta de alpargatas, pantalón enrollado, y sombrero. Por eso hablamos de lo típico, para transmitir lo que eran las parrandas viejas en tiempos de nuestros padres y abuelos, entonces, es lo que se ha querido mantener, para que los niños que de repente no conocen mejor una parranda o un instrumento, nosotros les transmitamos eso a través del canto, a través de la instrumentación, a través del vestuario, porque los niños copian mucho lo que nosotros reflejamos”, relató.

Los Primos de Manrique han recibido la llegada de nuevas generaciones de músicos, por eso la relación entre generaciones ha sido clave para su sostenibilidad.

Heredia resalta que “en la mayoría de las parrandas del municipio y del estado sus integrantes ya estamos pasando de 40 a 50 años, y no viene creciendo semillero para que nosotros cuando ya dejemos de funcionar como grupo ellos puedan tomar ese lugar. Nosotros hemos querido ir a través de las escuelas para inculcar eso, porque la educación también se refleja en cuanto a lo que es el arte”.

UNA HISTORIA COMPARTIDA

Los Primos de Manrique se apoya en una memoria compartida de infancia y aprendizaje musical.

Heredia se hizo parrandero “desde que tenía 10 años con un señor que vivía por mi sector San Pablo de Escopeta, llamado Vicente Alvarado que tenía una parranda llamada La Caridad y luego pasó a llamarse La Vencedora. Y allí nos comenzamos a formar la mayoría de los que formamos parte de Los Primos de Manrique, yendo a presentaciones con él cuando éramos niños, nos escapábamos una noche de 24 y él nos daba una maraquita, una charrasquita y ahí empezábamos como grupo”.

Tiempo más tarde, llegaría el momento y la decisión que marcó a la generación.

“Años después nos presentamos en un festival con la parranda La Vencedora, junto al señor Vicente Alvarado y un grupo de jóvenes. Compitieron parrandas de Hacienda Vieja, Tierra Caliente, Potrero Largo, Mango Redondo y Cariaquito. Clasificamos como parranda vencedora tras la primera presentación y la final era la siguiente semana. Quedamos entusiasmados y durante esa semana, decidimos formar nuestra propia parranda, y como éramos cuatro hermanos Heredia y cuatro hermanos de apellido Montilla, aparte de dos allegados a las familias, decidimos llamarnos Los Primos de Manrique”, comentó Milker.

Y así, el 2 de diciembre de 1989 empezó a sonar la música de Los Primos de Manrique, conformados en un primer momento por Milker Heredia, Hirmen Heredia, Yben Heredia, Rogelio Heredia, Rafael Montilla, Elio Montilla, Carlos Montilla, Efraín Montilla, Leonicio Velásquez y Ramón Pinto.

“En el año 96 pudimos hacer nuestra primera grabación, que se llamó El Campesino, donde nosotros recopilamos toda esa trayectoria que pasamos desde el inicio hasta la fecha de la grabación”, recordó.

MÚSICA DE IDENTIDAD

La historia de Los Primos de Manrique se entrelaza con una tradición más amplia que ha sido reconocida por las autoridades culturales venezolanas. En este movimiento cultural, la agrupación no solo aporta su voz, sino su historia, su investigación de técnica y su forma de entender la tradición como un bien común.

Entre las piezas y títulos que delinean su repertorio se destacan canciones y temas que, más allá de su carga navideña, han sabido resonar con públicos diversos. Algunos temas mostrados en su trayectoria incluyen Paseo por la soledad, Mensaje a la humanidad, Historia de un enamorado, Amor y Odio y Qué alegre es diciembre. Estos títulos no solo evocan la alegría de la Navidad, sino también la experiencia humana en el tiempo.

La trayectoria de Los Primos también se inscribe en un itinerario geográfico que va más allá de su parroquia de origen. A lo largo de su trayectoria, la agrupación ha recorrido todos los municipios del estado Cojedes, llevando su música a audiencias diversas, y ha visitado también Carabobo y Mérida como invitados.

Tras 36 años, de los 10 fundadores aún permanecen en actividad cuatro de ellos. Aproximadamente 50 personas que han participado a lo largo de su trayectoria, por lo que Los Primos de Manrique, en su historia y en su labor, encarnan una de las expresiones culturales más vigorosas de la parranda central navideña en Cojedes. Su compromiso con lo tradicional, su voluntad de formar a nuevas generaciones en escuelas, su capacidad de sostenerse frente a las adversidades y su deseo de que la música siga siendo un medio de encuentro y de pertenencia, hacen de esta agrupación un pilar de identidad para la comunidad.

EL PULSO DEL OFICIO

“En todos estos años nos las comemos verdes y nos las comemos maduras, porque hay años buenos y hay años malos. Y hay otras veces que dependemos de nosotros mismos, y otras veces que nos apoyan también. Porque en cuanto a nosotros como grupo, lo que es instrumento y vestuario, todo lo que nosotros utilizamos sale de nuestro propio esfuerzo”, señala Heredia, recordando que la historia de la parranda también habla de esfuerzo y de un manejo comunitario de los recursos.

 A su vez, cuenta una visión de la trayectoria humana, ya que “dentro de la parranda han desfilado aproximadamente 40 a 50 personas. Algunos duran dos a tres años, se cansan y se van; otros persisten 10, 15 años. Hoy, dentro de la agrupación hay quienes llevan 30 años. Han ido, de manera constante, con la parranda y están allí luchando y poniendo el hombro día a día y batiendo el barro como dice el dicho”.

Por eso se destaca que el liderazgo es una vocación para tener lazos fuertes como familia. “Mantener un grupo es fuerte, llevo 22 años como director y, a veces, siento cansancio, ganas de retirarme. Pero si me retiro, la parranda se cae por el sentido de pertenencia. Porque, si solo oigo una parranda o un ensayo, se me eriza la piel. Tener algo que amas no se puede apartar de tu vida; sería un vacío imposible de llenar. Po

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