El mandatario sostuvo que no hay temas prohibidos en la agenda bilateral, siempre que el diálogo se base en el respeto mutuo
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que está dispuesto a dialogar con su homólogo estadounidense, Donald Trump, sobre cualquier asunto bilateral, pero dejó en claro que la soberanía nacional es un límite infranqueable, subrayándolo como un principio irrenunciable del Estado brasileño.
En declaraciones ofrecidas este viernes, el mandatario sostuvo que no hay temas prohibidos en la agenda bilateral, siempre que el diálogo se base en el respeto mutuo. Sin embargo, enfatizó que la soberanía de Brasil no es objeto de discusión y la calificó de “sagrada”.
Lula destacó que tanto él como Trump, ambos de 80 años, encabezan países de enorme peso político y económico en el escenario internacional, por lo que consideró natural y necesario que puedan sostener conversaciones directas y francas sobre los desafíos comunes que enfrentan sus naciones.
“Somos presidentes de dos de las mayores democracias de Occidente y debemos sentarnos a dialogar con serenidad, mirarnos a los ojos y trabajar juntos en los problemas que nos afectan”, dijo el jefe de Estado brasileño al insistir en la necesidad de un intercambio basado en la diplomacia y la cooperación.
En ese sentido, reiteró su rechazo al despliegue militar de Washington en la región, ratificando que “América Latina es una zona de paz que no tiene bombas nucleares ni intereses belicistas”, y que su único interés es promover el crecimiento económico y mejorar las condiciones de vida de la población.
Lula fue uno de los primeros en condenar el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela el pasado 3 de enero.
En ese contexto, el mandatario sudamericano señaló que Brasil está abierto a debatir alianzas estratégicas con Estados Unidos en sectores claves como la industria, la explotación de minerales críticos y tierras raras, así como el aumento de exportaciones y el fortalecimiento del comercio bilateral, siempre bajo condiciones de respeto a la autonomía nacional.
Las declaraciones se producen tras una crisis diplomática sin precedentes, desatada luego de que la Administración Trump impusiera aranceles del 50% a productos brasileños en julio, una medida que tensó gravemente las relaciones entre ambos países.
No obstante, Lula aseguró que los vínculos bilaterales se han normalizado, y que en la actualidad mantiene una comunicación fluida con el presidente estadounidense.
En ese marco, el jefe de Estado brasileño confirmó que hará su primera visita oficial a la Casa Blanca en marzo, posiblemente durante la primera semana, una vez concluya sus giras oficiales por India y Corea del Sur, lo que marcaría un nuevo capítulo en la relación entre Brasil y Estados Unidos bajo el principio de diálogo sin subordinación y soberanía como eje central.

