Varios países rechazaron la inequidad y las medidas coercitivas unilaterales ante la 81a Asamblea General de las Naciones Unidas

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RNCC / FOTO CORTESÍA

El presidente de Botsuana, Duma Gideon Boko, advirtió sobre la creciente desconfianza geopolítica y afirmó que restablecer la confianza exige el respeto a la “soberanía, la integridad territorial y la igual dignidad de cada nación, independientemente de su tamaño, riqueza o poder militar”. En ese contexto, cuestionó la inequidad en las normas internacionales y aseguró que “Botsuana cree que las reglas que solo vinculan a los débiles no son reglas; y los principios aplicados selectivamente pronto dejan de inspirar respeto”, e hizo un llamamiento a la Asamblea General para que “reafirme su compromiso con el diálogo como primera herramienta de la diplomacia”.  

Por su parte, el presidente de Mozambique, Daniel Francisco Chapo, afirmó su rechazo a la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra los países.  

“Nos oponemos a la imposición de medidas coercitivas unilaterales que castigan a pueblos enteros, lo cual es una violación clara de la Carta de las Naciones Unidas”, expresó.  

Asimismo, reiteró su postura a favor del fin del bloqueo económico, comercial y financiero contra diversos países del mundo.  

A su turno, la presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, afirmó que el mundo necesita más confianza y rendición de cuentas, e instó a mantener “un orden mundial con reglas para todos, para países grandes y pequeños, sin doble rasero”.  

En este sentido, sostuvo la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad para garantizar una representación regional más equitativa, mediante la ampliación de ambas categorías de miembros, al tiempo que advirtió que “la reforma sin recursos no es posible”, por lo cual exigió una financiación predecible y sostenible para que las Naciones Unidas puedan cumplir con sus responsabilidades.  

Por último, el presidente de la República Centroafricana, Faustin-Archange Touadéra, señaló que la caída del financiamiento humanitario atrapa a las naciones frágiles en el subdesarrollo y sostuvo que “abandonar los países frágiles no generará ahorros”. En este sentido, el líder rechazó las soluciones unilaterales al afirmar que «simplemente se trata de aplazar una factura que habrá que pagar con intereses», y ponderó el valor de la diplomacia frente a la fuerza militar al señalar que “tender la mano al adversario de ayer no es señal de debilidad. A menudo es el camino más seguro hacia una paz duradera”. 

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