La convocatoria pretende opacar un desfile militar programado para el 14 de junio, coincidiendo con el cumpleaños del presidente
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
La coalición No Kings (Sin Reyes), que reúne a más de 190 grupos de defensa de la democracia en Estados Unidos, planea llevar a cabo el próximo 14 de junio multitudinarias protestas de costa a costa en contra del presidente Donald Trump. De acuerdo con medios locales que citan a los organizadores del evento, se esperan más de 1.800 manifestaciones a escala nacional.
La convocatoria pretende opacar el desfile militar programado para ese mismo día en Washington D.C., con el que Trump conmemorará el 250º aniversario del Ejército estadounidense, y que coincidirá con su 79º cumpleaños.
En la inusual parada militar espera la participación de unos 6.600 soldados, 150 vehículos y 50 helicópteros y aviones de combate.
Además del rechazo al gasto que significa el fastuoso desfile, muchos temen que sea una oportunidad para fortalecer el punto de vista autoritario del inquilino de la Casa Blanca.
Recordemos, que la iniciativa surge en pleno endurecimiento de la política migratoria de Donald Trump, la cual desencadenó masivas protestas, que en los últimos días se propagaron por el territorio de Estados Unidos.
En varios estados, las manifestaciones contra las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desembocó en choques entre los manifestantes y la Policía, vandalismo y saqueos de tiendas y, como consecuencia, numerosas detenciones.
El descontento social por redadas a personas indocumentadas se originó en Los Ángeles la semana pasada. Desde entonces, las protestas se extendieron a otras regiones, y ya se producen en decenas de ciudades grandes y pequeñas de todo el país.
En algunas zonas, las manifestaciones transcurrieron de manera pacífica, pero no en todos los lugares.
En algunas áreas, los participantes en las protestas lanzaron piedras y pirotecnia hacia los uniformados, bloquearon carreteras, destrozaron y saquearon las tiendas, quemaron coches y pintaron grafitis amenazantes.
En respuesta a los disturbios, la Policía de Los Ángeles usó proyectiles de goma y gas lacrimógeno, que también fue usado para dispersar a multitudes en Texas, Atlanta, Nueva York y Chicago, donde había por lo menos 1.000 personas marchando en relativa calma, pero en algunos sitios estallaron enfrentamientos con las fuerzas del orden y hubo arrestos.
Además, las autoridades de Los Ángeles decretaron el toque de queda en el centro de la ciudad para afrontar la situación. La Policía de Los Ángeles informó que al menos 378 personas fueron detenidas en los últimos cuatro días, que se suman a otro centenar detenido en varias partes del país.
Por su parte, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció el despliegue de la Guardia Nacional para “garantizar la paz y el orden”.

