Cerca de 450.000 estudiantes tomaron las calles en Francia y dejaron sin actividad a más de 1.800 liceos

OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA

La continuidad de las protestas estudiantiles en Francia dejó sin actividad a más de 1.800 liceos esta semana, casi la mitad de los 3.700 que existen en el país, según el recuento del Sindicato de Escuelas Secundarias.  

A las calles salieron cerca de 450.000 personas repartidas en una treintena de ciudades. El Ministerio del Interior manejó un número menor, 256.000, una discrepancia habitual que intenta reducir impacto en las grandes movilizaciones pero que no desdibuja el hecho de fondo, el sistema educativo quedó detenido. 

 La protesta arrancó a mediados de septiembre en la periferia parisina y desde ahí se extendió hasta cubrir todo el territorio nacional, creciendo jornada tras jornada.  

La movilización ya suma semanas y no muestra señales de agotamiento, la cual exige, en primer lugar, la asignación urgente de presupuestos, el reemplazo inmediato de los docentes ausentes; a la vez que apunta contra una plataforma que define el futuro académico de millones de jóvenes.  

Esa plataforma es Parcoursup, el sistema algorítmico que reparte los cupos universitarios, los manifestantes la denuncian como una herramienta de segregación académica que decide de forma arbitraria quién entra y quién queda fuera.  

Los estudiantes consideran inaceptable que las trayectorias y el futuro profesional de la clase trabajadora dependan de un algoritmo. Por tanto el reclamo popular exige su derogación o una reforma profunda del sistema.  

La falta de recursos docentes y el deterioro de la infraestructura completan el cuadro, para la juventud movilizada, ambos vulneran el derecho a una educación pública digna, una demanda que el Ejecutivo ha respondido con represión.  

Frente a estas perspectivas, originadas en los recortes presupuestarios al sector, el presidente galo Emmanuel Macron, convocó una reunión de gabinete de emergencia en el Palacio del Elíseo. El primer ministro Sébastien Lecornu fue más lejos y decretó la suspensión temporal de clases para el final de la semana.  

La medida busca desactivar una protesta que ya toca a la educación superior, con bloqueos en el 40% de los establecimientos públicos y afectaciones severas en más de 30 universidades.  

Las autoridades acumulan señalamientos por recrudecer la violencia policial y las detenciones arbitrarias durante los bloqueos, una contención represiva que acompaña al gesto de diálogo y lo desmiente en la calle. 

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