Visitamos esta pintoresca comunidad fundada en el año 1920, enclavada en la emblemática parroquia Manrique del estado Cojedes

HENRRI VALE
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Hay rincones en el mapa de Venezuela, donde la geografía deja de ser una simple coordenada y se convierte en naturaleza pura, tal es el caso del sector Potrero Largo, una pintoresca comunidad fundada en el año 1920, enclavada en la emblemática parroquia Manrique del estado Cojedes.

Este no es un lugar que simplemente se visita, es un rincón llanero que acoge a propios y visitantes, donde se respira aire puro, cubierto de una vegetación densa, rodeado de grandes montañas, pero especialmente habitada de gente cálida y trabajadora, de grandes ingenios y conocedoras de las costumbres de estas tierras.

La misma se encuentra ubicada a 40 minutos de la capital cojedeña, a tan solo 23 kilómetros en vehículo particular, recorrido que expresa la belleza imponente de la naturaleza al pasar por los pintorescos caseríos que se encuentran en medio del periplo para llegar al lugar.

A diferencia de las llanuras calurosas del resto del estado, esta zona goza de un clima predominantemente frío y fresco ya que está ubicada al norte de la entidad llanera en una parte alta que goza de espesa vegetación rodeada de quebradas, riachuelos y cascadas.

Su geografía se caracteriza por una vegetación tupida de imponentes montañas que colindan directamente con el municipio Lima Blanco, sirviendo como un pulmón natural para la región, donde sus horizontes despliegan una sinfonía de contrastes únicos.

Su característico clima y la riqueza de sus suelos hacen de Potrero Largo, una tierra sumamente generosa y fértil, destacando en la producción de diversos rubros agrícolas que se cosechan por temporadas, tal es el caso del maíz, aguacate, caraotas, quinchoncho, yuca, ñame, plátanos, cambures entre otros cultivos.

La tradicional dulcería criolla, resalta enormemente la forma de elaborar el popular Malasrabias, un postre de cambur combinado con papelón, leche, azúcar, gengibre y especias. En algunas zonas de la región, es muy común servir este rico alimento frio o temperatura ambiente, acompañado con un trozo de queso blanco duro para contrastar el dulce con lo salado.

Además, aquí se elaboran el casabe, pan de horno y los buñuelos, preservando así la gastronomía local intacta, gracias al relevo generacional, donde los platos tradicionales y la dulcería criolla son referencia cultural para los pobladores.

Se pudiera decir que, la verdadera magia de esta comunidad reside en la vibrante cultura y calidez que emana de sus habitantes, donde se refleja la sabiduría del señor que elabora instrumentos musicales, el campesino que cultiva la tierra, el vivero que encanta con sus coloridas flores, el dulzor del papelón y el guarapo de caña elaborados en el legendario trapiche del señor José Isabel Fernández.

Aunque no posee una ruta turística certificada; propios y visitantes pueden disfrutar de lugares majestuosos, como la cascada “El Salto”, quebrada La Pica, donde se encuentra el pozo “El Encantado”, además del Museo “Rancho La Herrereña” un lugar que se detuvo en el tiempo para mostrar a las nuevas generaciones, reliquias que trascendieron las épocas, a su vez en el recorrido, inspirarse en las artesanías del señor Pedro Peñaloza y del lutier Rafael Manzano, además de la plazoleta “Rosa Elena de Lerzundy”, nombrada en homenaje a la conocida educadora cojedeña, quien fue la primera maestra de la localidad.

Cada año, en la primera semana del mes de marzo, el sector se viste de gala para celebrar sus fiestas populares, donde la armonía del violín y el arpa llanera, toman las calles y tradiciones, uniendo a las familias, mientras que puntos naturales y turísticos de referencia locales son visitados por propios y foráneos.

Potrero Largo es, en esencia, una comunidad que abraza su pasado de más de un siglo, resguarda sus costumbres agrícolas y recibe al visitante con la calidez franca, noble y generosa de quien abre las puertas de su propia casa.

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