Las erróneas referencias visuales para ilustrar el Congreso de Panamá deben ser corregidas en este Bicentenario

WILLIAM GARCÍA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

En diversos libros, textos, revistas y hasta en artículos científicos realizados durante muchos años, se ha tomado como imagen referencial para simbolizar al Congreso de Panamá a dos cuadros de la gesta heroica suramericana, que nada tienen que ver con el hecho histórico de la Asamblea Anfictiónica en el Istmo de Panamá. Un error que se sigue repitiendo para ilustrar a los congresos pedagógicos y académicos, convocados a debatir y reflexionar sobre el trascendental hecho.

La primera y más difundida referencia visual es el cuadro de la Capitulación de Ayacucho, una obra muy distante de los elementos y el espacio que componen el Congreso de Panamá, elaborada con motivo del primer centenario de esta célebre rendición que sucedió a la épica batalla. Este cuadro fue ordenado por el gobierno del presidente del Perú, para 1924, Augusto B. Leguía, el cual encargó al artista peruano Daniel Hernández Morillo, una pintura sobre la escena de la firma de la Capitulación.

Cecilia Bákula en el artículo “La Capitulación de Ayacucho”: arte e historia. Sobre el emblemático lienzo, obra del artista peruano Daniel Hernández (1856-1932), ofrece una extraordinaria descripción artística, al exponer que “detrás de la imagen imponente y claramente vencedora de Sucre, se aprecia a los generales Jacinto Lara y José María Córdova a cuyo lado y un tanto de perfil, aparece el jefe del Estado Mayor, el general peruano Agustín Gamarra quien fuera da. Hacia el lado izquierdo del lienzo y cerca de una puerta entreabierta, se descubre el gesto adusto de los generales españoles: Alejandro González a quien se ve de pie, a Gerónimo Valdés, sentado al lado de Canterac y a Juan Antonio Monet, quien aparece de espaldas” (En https://elmontonero.pe › columnas › la-capitulación-de-…. 9 diciembre de 2024).

Como se puede observar, nada que ver con la asamblea del Istmo. Actualmente, el lienzo sobre tela, cuyas dimensiones son h 96 x w 132 cm, se encuentra expuesto en el Museo Central del Banco Central de Reserva del Perú (MUCEN). En 1974, el pintor Germán Suárez Vértiz realizó una reproducción a gran escala que se encuentra instalada en el museo de sitio de Quinua.

El segundo cuadro, erróneamente tomado para ilustra al Congreso de Panamá, es la pintura alusiva a la entrevista de Bolívar y San Martín los días 26 y 27 de julio de 1822 posteriormente, presidente del Perú. Inmediatamente detrás de la silla que usa Sucre, el pintor Hernández quiso retratar al general inglés Guillermo Miller y hacia su izquierda, se ve al general José de la Mar, sentado sobre una petaca, luce un hermoso poncho y se le percibe en una actitud relaja en Guayaquil. Ha sido tomado y adaptado consecutivamente de un grabado del artista francés J. Collignon (1776-1863) que circuló abundantemente en diarios de la época como El Comercio. Como se contempla, la escena es un encuentro de los dos líderes militares más emblemáticos de la gesta emancipadora del continente, acompañados por sus edecanes. No representa jamás a una asamblea de plenipotenciarios, donde la mayoría de sus miembros son civiles.

Hasta ahora, todo lo que se ha escrito en torno al Congreso de Panamá ha sido acompañado por estas referencias artísticas y en las proximidades del Bicentenario, el error sigue reproduciéndose. Pese a que existe una obra elaborada en 1983 en Mérida por el artista polaco-ucraniano Iván Ch. Belsky, dentro de la colección de la Biblioteca Bolivariana de dicha ciudad, específicamente en el Salón Panamá, la cual ilustra la icónica asamblea de los plenipotenciarios americanos e invitados europeos, siendo la única de la cual se tenga conocimiento, el peso que han ejercido los cuadros de la Capitulación de Ayacucho y el Encuentro de Bolívar y San Martín, la ha relegado, prácticamente al anonimato.

Un hecho que también ha contribuido al desconocimiento de este cuadro que pudiera considerarse, como el más auténtico para ilustra al congreso Anfictiónico de Panamá, ha sido la confusión generada por el portal de Wiki historia, el cual, si bien, presenta una biografìa muy sucinta y especifica del artista Iván Ch. Belsky, comete el error de atribuirla a la Firma del acta de Independencia de la Provincia de Mérida, escenificada el 16 de septiembre de 1810, en donde el cabildo abierto destituye a las autoridades coloniales españolas y constituye la Junta Superior Merideña (Junta Depositaria de la Soberanía), sumándose al movimiento independentista iniciado en Caracas.

El solo hecho de ver el cuadro del Libertador y la bandera de Colombia dentro de los elementos que figuran en la obra, de da un carácter inverosímil. Lo que si destaca el portal de manera fehaciente, es al identificarlo como un “artista especializado en pintura monumental (Murales), retratos, composiciones épico históricas, escenas tradicionales, paisajes y gráficos. Se distinguió por la habilidad y la rapidez de ejecución de sus obras”.

Afirma además, que fue “influenciado por Rubens y Rembrandt, Iván Ch. Belsky se autodefinió -en entrevista- como creador de estilo barroco propio. Dijo: “El resto es mi propia experiencia, mi propia investigación, mis propios estudios, los cuales tienen que ver con el más grande de todos los tiempos -según él- Rubens” [1] Siguió las ideas expuestas en el libro “La superación del arte” (1923), de Alexander Dorner, teórico del arte nacido en Hannover” (En http:// vereda.ula.ve › wiki_artevenezolano › index.php).

Sobre su fecha y lugar de nacimiento, señala que “Iván Ch. Belsky nace en Polonia 13 de julio de 1923, fue criado en Ucrania. Como polaco-ucraniano tuvo formación católica ortodoxa, estas creencias lo ayudarán a superar situaciones difíciles. Contaba el mismo que llegó a leer la Santa Biblia cinco veces”.

Tras la diáspora ocasionada por la segunda guerra mundial, Belsky “llega a Caracas en 1948, atraído por la fama de Venezuela como destino promisor para emigrantes y exiliados. De inmediato busca relacionarse con el ambiente artístico de la capital. Conoció y frecuentó a artistas como Tomás Golding, Manuel Cabré, Luis Alfredo López Méndez, Armando Reverón, entre otros”.

En cuanto a su llegada a Mérida, el portal sostiene que al artista llega en 1957, producto de la causalidad, ya que “por invitación de un amigo que lo mejoraba en la práctica del español, fue a pasar uno días en la ciudad. El propietario del hotel–bar– restaurante Kontiki, en la Av. 3 cruce con calle 19 en el casco viejo de Mérida, contrató a Belsky un mural por la cantidad de 5.000 bolívares”. Esto confirma su encuentro con Mérida, en donde no solo se convertirá en el pintor de murales para la Catedral de Mérida, sino que también legará una importante iconografía sobre la independencia, en la cual sobresale, el óleo sobre tela alusivo al Congreso Anfictiónico de Panamá.

Los elementos que integran la obra no dejan lugar a dudas, de que se trata de la Asamblea del Istmo en 1826. Nellymar Quintero, quien para 2016 era estudiante del décimo semestre de la Escuela de Historia de la Universidad de Los Andes, MéridaVenezuela, en un artículo denominado “Entre santos y héroes. La iconografía de Iván Belsky en la ciudad de Mérida”, publicado en la revista Haciendo Memoria. Nº 12. Barinas julio-diciembre 2016, p. 141, ratifica la razón de ser, el motivo y la representación de la obra, con la cual se debe poner punto final al entramado y la larga confusión a la confederación de repúblicas reunida en Panamá.

Quintero, ratifica que “en cuanto a las instituciones públicas se refiere, en la Biblioteca Bolivariana, está un magnifico cuadro que representa la célebre reunión del Congreso Panamá y el retrato del Joven Bolívar, dedicado a su hijo “Gregory”, ambas pinturas datan de 1983” (Ibidem. Quintero 2016, p. 148).

El cuadro con el que Belsky simboliza a la Asamblea del Istmo de Panamá, pintado en 1983, resalta elementos de la sala capitular del antiguo convento de San Francisco, actual Palacio Bolívar, como la estructura arquitectónica colonial del espacio, las lámparas de araña colgadas del techo, las cuales solían usarse con el fin de sostener múltiples velas para iluminar salones principales y catedrales.

Añade dos elementos icónicos. Al fondo, el retrato del Libertador, recién elaborado por el pintor peruano José Gil de Castro, en 1825, el más popular y representativo para la época. El otro, es la bandera de la República de Colombia, máxima enseña del estado anfitrión. Se contempla al Dr. Pedro Gual, presidiendo la asamblea y al General Pedro Briceño Méndez. Hay en la obra, cierta correspondencia con el número de plenipotenciarios civiles y militares, así como también, de delegados de potencias extranjeras invitadas.

En un contexto en donde no se tenía acceso rápido a las imágenes de los miembros asistentes a esta asamblea anfictiónica, como ocurre en la actualidad con la búsqueda inmediata que ofrece la tecnología digital, muestra el esfuerzo artístico de Belsky por plasmar este emblemático cuadro. El famoso artista cuidó al detalle el atuendo civil y militar de los protagonistas, al igual que la composición etaria, es decir, la estructura de edad, lo cual era un rasgo muy notorio entre los asistentes, que el pintor supo dominar.

En cuanto al aspecto marítimo, podemos decir que destacaban, por un lado, José Maria Pando, plenipotenciario del Perú, quien poseía un conocimiento profundo sobre el derecho marítimo y el coronel Jan Verveer, observador no oficial de los Países Bajos, quien había sido secretario y fiscal de la Marina, Jefe del Estado Mayor y comandante de flota holandés, hasta que parte a las islas de Saba y San Martín en las Antillas caribeñas, como secretario y tesorero del gobernador Willem H. Rink.

El seriado “La Anfictionía Maritima y el Congreso de Panamá”, que circula por la Red de Noticias Ciudad Cojedes, y que ya abarca su número XIII, ha develado este desatino iconográfico que debe enmendarse, porque dista mucho de la realidad visual de uno de los acontecimientos más relevantes de la historia del continente. Del mismo modo, el video promocional, de dicho seriado, resalta el cuadro de Iván Ch. Belsky, contribuyendo de esta manera a corregir las erróneas referencias visuales que aún persisten para ilustrar el Congreso de Panamá en este Bicentenario.

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