ARGIMIRO MELÉNDEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA

La ley de la evolución exige que haya fases o pasos tan seguidamente posicionados, unos tras otros, hasta que se pueda alcanzar la producción casi final que el momento exige. La literatura no escapa a esas circunstancias, por ello, una asignación escolar (ensayo narrativo) sobre una experiencia extracurricular de un viaje al “casco histórico de Caracas” combinado con la recreación de subir al teleférico de la ciudad, produjo espectaculares títulos y una asombrosa redacción que inclusive se acercó a la más bella poesía, expresada por insignes autores, obra que fue plasmada por los aprendientes del Subproyecto Lenguaje y Comunicación de la Carrera Administración de la Unellez y que presentaron para su calificación.

En ese sentido: “Un cumpleaños histórico”, “El viaje que casi no fue, una experiencia inolvidable”, “Una travesía a la Capital”, “El día que conquistamos el Ávila”, “Un viaje inolvidable”, “Entre la historia y las nubes”, “Nuestra aventura en Caracas”, “El día que mis piernas temblaron sobre el hielo”, “Mi viaje, mi cuento”, “viaje”, “Viaje a conocer el Ávila”; no son solo títulos de una historia, sino, el nombre que más cercano produjeron para identificar la maravillosa y monumental satisfacción de las emociones y sensaciones que ellos vivieron.

Asimismo, descripciones como: “En cuanto llegué a casa, la calma se esfumó porque tenía una misión: preparar los ingredientes para la salchipapa grupal. Entre el rayado del queso y los preparativos, el hambre creativa me ganó y, con un toque de antojo, horneé una torta de galletas rellena con chocolate”

“El cansancio no existía dentro de la buseta nadie durmió, entre risas, música a todo volumen y pasos de baile improvisados en los asientos. El camino se convirtió en una fiesta, a mitad de trayecto Dios nos regaló un amanecer dorado y majestuoso que pareció una bendición para nuestra aventura cuando hicimos la primera parada para desayunar el hambre competía con el temor de que mi estómago reaccionará mal pero decidí confiar todo marchaba sobre ruedas mi mente y mi corazón iban minuto a minuto recolectando momentos”

“Durante el viaje que llevaba mucha música algunos compañeros iban durmiendo y otros despiertos escuchando y divirtiéndose riéndose y hasta bailando, en eso mi esposo me conversa y me pregunta:

– ¿La música está muy alta?

Y yo le contesto ¡Sí un poco! y me río.

-Mi esposo también, y me dice:

– No puede ser, será que ya estamos viejos y nos reímos los dos”

“Más sentí el cansancio en las piernas por el esfuerzo en la pista de patinaje pero mi mente seguía en las alturas que cerré mis ojos sabiendo que lo vivido no había sido simplemente un viaje de la universidad, sino una aventura mágica y hermosa que guardaré para siempre y como me dijo alguien muy profesional y respetuoso soy capaz, decidida, arriesgada y valiente pero sobre todo, soñadora”

“Al coronar la cima, el clima frío nos abrazó de inmediato y para calentarnos el cuerpo y el alma nos consentimos con el plan perfecto del Ávila, compramos unas deliciosas fresas con crema y tazas de chocolate caliente aunque caminamos muchísimo y recorrimos cada Rincón de la cumbre, disfrutando el paisaje y la neblina decidimos tomarnos muchas fotos en esa zona y guardamos cada detalle grabado en nuestra memoria”

“Sin embargo, mi amiga y yo teníamos un objetivo claro desde que llegamos: encontrar la pista de patinaje sobre hielo. Recorrimos el lugar completo hasta que por fin la vimos. ¡Fue increíble! Era la primera vez que veía una pista de patinaje en persona, hasta entonces solo la había visto por televisión… Pensé que me caería muchas veces, pero para mí sorpresa, ocurrió todo lo contrario. Descubrí que patinar sobre hielo, era muy parecido como patinar sobre ruedas”

‘Este viaje universitario a Caracas cumplió con creces un objetivo pedagógico, pero su verdadero valor radicó en las vivencias compartidas. Regresé con una visión ampliada, fascinada de la geografía urbana y la historia patria, pero sobre todo, con la satisfacción de haber inyectado alegría, baile y anécdotas al grupo… cada momento contribuyó a tejer una memoria colectiva invaluable. Este viaje nos recordó que la universidad no solo forma profesionales, sino que construye comunidades humanas capaces de aprender, reír y caminar juntos”

Sirva está breve recopilación de sus manuscritos, como el más sincero reconocimiento que se puede brindar a los estudiantes que están en el maravilloso camino de la literatura.

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