Este multifacético artesano, oriundo de Calabozo, pero devenido en cojedeño, trabaja la fabricación, reparación y restauración de instrumentos musicales en su taller, ubicado en su hogar, en Tinaquillo
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
José Rafael Arcela Tienda, nació el 18 de marzo de 1986 en Calabozo, estado Guárico. Su crianza la vivió entre comunidades rurales, desde El Tigrito, en Guárico hasta las extensas llanuras de Zanja de Lira, en el estado Cojedes. Una infancia compartida entre esos dos pueblos pintorescos, porque ahí viven sus abuelos tanto paternos, como maternos.
Cuando tenía seis años aproximadamente inicio sus estudios en Calabozo, donde cursaría todos sus estudios hasta salir de bachillerato. José Rafael destacó en la música desde niño, tocaba la flauta, participando de pequeño en El Sistema, también estuvo realizando estudios en la Casa de la Cultura de Calabozo y ahí dio sus primeros pasos en la incursión con el cuatro, que se convirtió desde entonces en su pasión.

El interés de José en el instrumento, lo fue llevando de a poco al mundo de la construcción de instrumentos musicales, convirtiéndose de hecho, en un lutier.
Explica que cuando se inició en la reparación de instrumentos, lo hacía con pocas herramientas y su conocimiento adquirido en su juventud, “siempre motivado a que el resultado del trabajo fuera el mejor, además de solucionar el problema o reparación del instrumento musical”.
Luego de un pequeño tiempo acudió El interés de José en el instrumento por antonomasia, el cuatro, lo fue llevando de a poco al mundo de la construcción de instrumentos musicales, convirtiéndose de hecho, en un lutier. con un especialista en el área en el pueblo de Calabozo, porque le gustaba el arte y lo que recibió fue rechazo y la negativa a enseñarle el oficio.
“Alegó que esos conocimientos eran ancestrales y solo se los podía transmitir a sus descendientes”, explicó el ahora respetado lutier.

Refiere que, ante el rechazo, se motivó más a estudiar y a investigar por su cuenta, “sumergiéndome en ese mundo”.
“En ese instante la decisión la transforme en energía, gracias a Dios, preguntándome ¿qué es lo que esconde el constructor de instrumentos?”, refiriéndose al señor que le negó aprendizaje y orientación.
Después hizo estudios de afinación de manera muy humilde, pero certeros, lo que le permitió ofrecer trabajos de sonido exclusivos para espacios de grabación, tarimas, además de diversas áreas de la labor musical.

“A mi me llama mucho la atención lo que es la parte de la artesanía en general. Las personas me dicen que soy artesano integral, ya que trabajo no solo con la construcción y reparación de algunos instrumentos sino el tallado, el dibujo, el calado, el cuero, el grabado y hay momentos de gran inspiración y convino diferentes técnicas”, explica José.
Dice que, los instrumentos son su lienzo, en donde expresa su arte. Su especialidad es el cuatro, la guitarra, la bandolina, todo lo que son instrumentos de cuerdas pulsadas.
Aunque también trabaja con instrumentos de cuerdas frotadas o instrumentos de arco como el violín, la viola, violonchelo, pero más que todo en la reparación y restauración de los mismos.

“Si he fabricado alguno de estos instrumentos, a pesar de no ser mi área más fuerte. Mientras que, en los instrumentos de cuerdas pisadas, es mi área favorita y de gran habilidad”, destaca Arcela.
Muchas personas le preguntan de dónde nació ese interés por el oficio de lutier: “Mi abuelo materno, Rafael Pineda, era músico, creo que a partir de hay surge mi inclinación en trabajar la elaboración de instrumentos”.
“Mi trabajo, es el que habla por mí, siendo el cliente mi publicidad”, dice Arcela con humildad.
UNA VIDA DE APRENDIZAJES
Un episodio que lo marco hasta el día de hoy, fue que en su juventud iba en una bicicleta con su estuche del cuatro y por cosas de muchacho se cayó y resultó que detrás de él venía un camión, y en cuestión de segundos su tan preciado cuatro quedó en su estuche vuelto nada.

Luego del acontecimiento, mando a reparar el cuatro con una persona de Calabozo, que trabajaba con eso.
“Luego del tiempo, volví a dañar mi cuatro por segunda vez y en esta ocasión me atreví a reparar mi propio cuatro con las habilidades que siempre me han acompañado y la curiosidad de muchacho”, explicó.
“Me impresionó un poco al ver ese instrumento abierto, al no ver casi nada”, mencionó el maestro. Entonces, se dijo a sí mismo, “esto no tiene ciencia, es simplemente una caja con nada del otro mundo”, asumió.
En ese instante para sus adentros, se planteó que “si los demás lo han logrado, yo también lo puedo lograr”. Arcela, actualmente vive en Tinaquillo, donde trabaja la fabricación, reparación y restauración de instrumentos musicales en su taller, ubicado en su hogar.
“Mi mayor pasión o mi parte favorita de todo el proceso de elaborar o restaurar un instrumento, es la parte de afinación de los instrumentos, me encanta”, apuntó José.
UNA TRAYECTORIA DE TRABAJO
Luego de estar por largos años en Calabozo, un día se traslada a ciudad Guayana, San Félix y Puerto Ordaz, en donde estuvo por algunos años e igualmente trabajó la artesanía.
Dijo que mientras tuvo en Guayana, aprendió a trabajar con el cuero y su magia de moldeado y tallado, a través de la fabricación de calzados, como sandalias, entre otras cosas.
Para los años 2003 y 2005 viajó al estado Cojedes, pero no fue hasta el 2009 que se residencia en la entidad.
En 2012 se interesa en montar su propio taller que fue consolidado en el año 2014. Ahí, decidió dar e invertir todo lo que tenía, para lograr con pasión su trabajo que no lo eligió, pero del cual se enamoró.
Volvió a encontrarse con El Sistema, a través de la Orquesta Sinfónica en el 2012, cuando también inició en el Alma Llanera, donde fue profesor de cuatro.
“Desde mis inicios en la orquesta fue que me empezaron a conocer en Cojedes, porque yo trabajaba igualmente el lutierismo, porque los mismos instrumentos que se dañaban, yo mismo los reparaba”, destacó.
Un respeto ganado con el trabajo
Entre sus anécdotas, Arcela nos cuenta que su of cio le ha merecido el respeto de los músicos, ya que trabaja directamente con sus preciados instrumentos. Relata que una vez, en visita al maestro Eligio Villalonga, en San Carlos, había una cantidad de músicos, entre ellos algunos integrantes de la Parranda Los Compadres, el coplero Emilio Ortiz y otros invitados. Ese día, el conocido músico ofreció su agradecimiento en público a José Rafael por el trabajo que le había realizado a su cuatro. Cuando subió a la tarima, la esposa del cultor le manifestó rápidamente, “muchacho, yo pensé que tú tenías como 80 años, por la forma de que los músicos hablan de ti y el respeto que te tienen”. José tiene presencia en las redes sociales, donde pueden contactarlo, en Facebook: ArcelaLuthier y en Instagram: @Arcelaluthier
En el 2016 aproximadamente, realizó lo que el caracteriza como “un proyecto cultural bonito”. Gracias al apoyo del Instituto de Cultura de Cojedes, instaló un taller-escuela, “eso funcionó bien chévere, con mis instrumentos y otras cosas, y realizamos diversos instrumentos para algunas escuelas”, aseveró.
También contó que ha realizado grandes proyectos de impacto, uno de ellos fue para la miniserie “Carabobo, Caminos de Libertad” de Luis Alberto Lamata, un gran proyecto del año 2021, en el que participó con la elaboración de la utilería, “fue algo hermoso”, señaló.
Señala que fue un trabajo que le permitió demostrar su capacidad artesanal en el tallado de fusiles de madera y marroquinería, además de bolsos de cuero.

