Hasta ayer el sismo había dejado 2.205 muertos y 3.640 heridos, que lo convierten en el más letal que ha golpeado a la nación en varias décadas
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RNCC / FOTO CORTESÍA
La Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y agencias de la ONU informaron que el devastador terremoto del pasado domingo dejó a más de 6.700 familias sin techo en el este de Afganistán, afectó a un total de 500.000 personas y hasta ayer arrojaba un saldo de 2.205 fallecidos y 3.640 heridos.
En un informe difundido este viernes, ECHO destacó que el sismo no solo arrasó viviendas, sino que también destruyó 68 fuentes de agua y provocó la muerte de ganado en las provincias de Kunar y Nangarhar, afectando gravemente los medios de subsistencia de las comunidades rurales.
La crisis se agravó en la noche del jueves, cuando un nuevo movimiento telúrico de magnitud 5,6 volvió a sacudir la zona, dificultando los trabajos de rescate y la evaluación de daños.
La destrucción de viviendas generó un problema adicional en los centros de salud. Un reporte del Clúster de Salud de la ONU señaló que, en el Hospital Regional de Nangarhar, encargado de los casos más graves, muchos pacientes dados de alta permanecen en las instalaciones porque no tienen adónde regresar.
El terremoto afectó a un país que ya sufría una grave crisis humanitaria. Antes del desastre, el sistema sanitario afgano, debilitado y con recursos muy limitados tras décadas de conflicto, enfrentaba una marcada escasez de fondos.

